Barones del PP presionan a Casado para que se mantenga en el centro

El futuro del partido pasa por el rumbo que tome la dirección, que insiste que sus decisiones son las adecuadas

Acto de campaña para las municipales en Ribeira.
Acto de campaña para las municipales en Ribeira.

Madrid

A falta de que cuajen los pactos poselectorales, todo apunta a que Pablo Casado logrará defender su discutida presidencia en el PP gracias a Madrid. A pesar de la fuga de votos, la posibilidad de liderar los gobiernos en la Comunidad y en la capital han supuesto una bocanada de oxígeno para el dirigente popular, que durante el primer tramo de la noche del domingo, en el que no recibía más que malas noticias y peores sensaciones, llegó a temer por su cargo. Pero conforme fue avanzando el escrutinio el cielo se fue despejando, hasta el punto de acabar celebrando de forma inesperada una pírrica victoria en la puerta de Génova 13 ante algo más de un centenar de militantes, que en realidad eran los mismos que siguieron la noche electoral desde el interior del cuartel general; muchos de ellos, cargos de confianza y trabajadores del partido.

Madrid le permitió a Casado presentarse en el Comité Ejecutivo de ayer con cierta dignidad. Lo que muy pocos esperaban es que su discurso en la rueda de prensa posterior fuese tan distinto al de hace tan solo cuatro semanas, cuando en plena resaca de las generales se comprometió a virar al centro tras haber tomado buena nota «del mensaje» que los españoles le habían enviado a través de las urnas, y sobre el que tanto le habían advertido previamente algunos de sus barones.

Temeroso de que no se le reconociese su cuota en la tenue recuperación que presentó el PP en las municipales, autonómicas y europeas respecto al 28A, y envalentonado con Sol y Cibeles, sedes de los gobiernos de la Comunidad y del Ayuntamiento, rechazó que el ligero remonte que experimentaron los populares se debiese a un cambio de rumbo ideológico. «La campaña ha sido acertada», defendió, negando cualquier tipo de «giro o bandazo en relación a la campaña nacional». El presidente del PP confió en dar carpetazo al debate sobre la posición del tablero desde la que debe partir su formación. «El PP tiene que conseguir que se hable menos del partido. El proyecto del PP lo marcan los estatutos: somos un partido de centro, reformista y liberal», expuso.

La interpretación del 26M que realizó la ejecutiva nacional distó mucho de la de gran parte de los barones territoriales, como Feijoo, Alonso, Moreno Bonilla o Mañueco, que conforme iban llegando a la sede de Génova apuntaban a ese regreso al centro y a esa moderación en el discurso como la gran clave para haber puesto fin a la caída libre en la que estaba inmersa el partido. Pero esto no debió sentar del todo bien a Casado, que en rueda de prensa negó la existencia de «tal giro» ideológico.

Fuentes cercanas a Pablo Casado expusieron ayer que el clásico eje izquierda-derecha había quedado obsoleto, razonando que hasta el propio líder del PP era considerado por sus colegas del PP europeo como poco menos que un «progre», especialmente en relación a su defensa para la bajada de impuestos, mientras reconocían que en otros asuntos, como la familia o la unidad de España, era más «pata negra», pero que eso no significaba que no pudiese entrar en el partido gente con distintos puntos de vista.

Asimismo, desde el entorno de Casado negaron a este periódico que el líder palentino hubiese protagonizado un escoramiento a la derecha desde su ascenso a la presidencia, pero que decidieron apostar por ciertos temas, como el endurecimiento del mensaje contra el desafío secesionista en Cataluña, debido a los trabajos demoscópicos encargados desde la dirección. «Vamos a poner un símil pesquero. Vas en un barco, y a la derecha aprecias un destello de un banco de peces gigante, en el que calculas que puede haber tres millones de peces. Y a la izquierda otro destello más pequeño, en el que puede haber un millón de peces. ¿Hacia qué lado lanzas la red?», cuestionaban.

Según recoge La Vanguardia en su edición de este martes, la comida celebrada ayer en Génova a la conclusión del Comité Ejecutivo estuvo marcada por una cierta tensión entre la cúpula y determinados barones debido a esa disparidad a la hora de interpretar los resultados electorales. Algunos líderes, entre los que se encuentran Feijoo (Galicia), Antona (Canarias), Alonso (País Vasco), Mañueco (Castilla y León), Moreno Bonilla (Andalucía) o Bonig (Comunidad Valenciana), defendieron que la ligera mejora conforme a hace cuatro semanas solo puede entenderse gracias a esa búsqueda del centro que predicó Casado tras su batacazo electoral.

Por su parte, el presidente del partido, no dio su brazo a torcer y defendió que el camino que lleva el PP desde su llegada a la dirección es el correcto para lograr la reconquista de la Moncloa, aunque no será una empresa fácil debido al estado comatoso en el que cogieron el partido el pasado verano tras la presidencia de Rajoy. «Hemos tenido que navegar la tormenta perfecta, pero hemos salido». 

Fuentes consultadas por La Voz de Galicia niegan que la comida celebrada ayer en Génova fuese bronca. «En la línea habitual, cada uno expuso su punto de vista, y en algunas cosas no coincidieron», explica. «Se escucharon mutuamente», apuntan. 

Ahora la gran duda es comprobar el PP que se encontrarán los españoles tras estas dos citas electorales. ¿El que pretende abarcarlo todo a la derecha del PSOE partiendo desde el centro, como defienden los barones y a la que tendió el partido a lo largo de estas cuatro últimas semanas? ¿O el que pretende abarcarlo todo partiendo desde la posición más a la derecha del tablero, empezando por recuperar a los electores que se han marchado a Vox? ¿Cómo debe procurar la comida la gaviota, como una paloma o como un halcón? ¿Ser Rajoy o ser Aznar?

Está por ver, pero la primera gran prueba del algodón llegará entre hoy y mañana, cuando acaba el plazo para la constitución de los grupos parlamentarios y los nombramientos de los portavoces en las Cámaras. Para el Congreso gana enteros la alcaldesa Cuca Gamarra tras su papel como directora de la campaña para las municipales y autonómicas.

La siguiente gran prueba sobre la orientación ideológica del partido vendrá de la mano con los pactos y las alianzas que estén dispuestos a tejer de aquí a los dos próximos meses.

Ayer Casado ofreció una buena pista en la sala de prensa cuando, a diferencia de hace un mes, eludió referirse a Vox como un partido de «extrema derecha», y optó por la fórmula de «un partido a la derecha del PP, que no es nada peyorativo», puntualizó.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
5 votos
Comentarios

Barones del PP presionan a Casado para que se mantenga en el centro