Lara Méndez podrá repetir la alcaldía a pesar de que el PP sigue siendo primero

La alcaldesa del PSOE necesitará un pacto con el emergente BNG y a los populares no les llega con sumar los dos ediles de CS

La alcaldesa, Lara Méndez, celebrando con Santos los resultados
La alcaldesa, Lara Méndez, celebrando con Santos los resultados

lugo

En las filas socialistas de Lugo cundió el pesimismo en los últimos días de la campaña. Los sondeos constataban la subida del candidato del PP, Ramón Carballo, al tiempo que la estrategia del equipo de la alcaldesa del PSOE, Lara Méndez, de mantenerla con un perfil más bajo y con poca exposición pública, comenzó a sembrar las dudas entre los simpatizantes socialistas. Por eso anoche, cuando se supieron los resultados definitivos, hubo una sensación de alivio en la sede del PSOE, mientras que en la del PP se renovaba la frase que hizo célebre Felipe González en 1996: «No nos faltó una semana de campaña, sino tres días».

Así, los populares volvieron a ser la fuerza más votada en la ciudad, como ya ocurrió en el 2011 y el 2015, pero se quedan a tres concejales de la mayoría absoluta, aunque pasaron de 9 a 10 ediles. Ni siquiera con el apoyo de Ciudadanos, que repite con dos concejales, le llega a Carballo para ser alcalde. Por su parte, Lara Méndez, que entró hace cuatro años como alcaldesa tras el veto de la izquierda a Orozco, podrá mantener por los pelos la alcaldía si alcanza un acuerdo con el emergente BNG de Rubén Arroxo, que rentabiliza su trabajo durante el último mandato.

Lara Méndez mantiene los ocho concejales de hace cuatro años, pero el PSOE retrocede el 3,54 % de votos, el único caso de las siete grandes ciudades de Galicia en el que los socialistas no suben. Sus resultados en la capital lucense son los peores en lo que llevamos de siglo, pero a pesar de ello podrán mantener la alcaldía, de la que no se descabalgan desde 1999, cuando Orozco irrumpió con siete concejales. Y como entonces, los socialistas necesitarán formalizar algo más que un acuerdo de investidura con el BNG. En aquel año, estos obtuvieron seis concejales y ayer pasaron de los dos del 2015 a cinco ediles, convirtiéndose en la llave para la gobernabilidad de la ciudad.

Los nacionalistas, con un programa muy claro en algunos temas, haciendo bandera de más peatonalización en la ciudad y, en concreto, en la Ronda da Muralla, y con el empuje de su candidato, Rubén Arroxo -el único que aprueba en la valoración de las encuestas-, el BNG podrá salvar los malos resultados del PSOE de Lara Méndez.

Un veterano dirigente popular afirmaba ayer que a su candidato, Ramón Carballo, le penalizaba la marca PP pero no así su figura, «moi querida na cidade», en cambio el tirón actual del PSOE a nivel nacional y gallego sostenía la bajada de la candidata socialista. Lara Méndez también sufrió un desgaste de votantes por el ala de la izquierda. En los últimos días de la campaña apeló al voto útil, ante la posibilidad, que así pasó, de que la fragmentación en la marea lucense, Lugonovo, provocase que cientos de votos no tuviesen representación en la corporación al no superar el 5 por ciento. Lugonovo, la formación que ilusionó a parte de la izquierda desencantada con Orozco en el 2015, no entrará en el nuevo mandato y pierde sus tres concejales. Al igual que el único edil de ACE, que lideraba Carlos Portomeñe, de Esquerda Unida. Ni siquiera Podemos, que concurría por primera vez, llegó al mínimo para entrar en el nuevo mandato. Entre las tres formaciones casi llegan a los 5.000 votantes lo que, unidos, les daría dos concejales.

Por su parte, Ciudadanos no cumplió ayer las expectativas, porque además de no rentabilizar cuatro años en la corporación, no serán finalmente claves para gobernar.

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