El agujero negro del 5 %

El elevado margen legal para entrar en los plenos hizo que miles de votos quedaran sin representación


Redacción

En las siete grandes ciudades gallegas se perdieron por el desagüe miles de papeletas que no pudieron traducirse en concejales. La ley establece un umbral de votos en el 5 % para entrar en las corporaciones. Por debajo de ahí, una condena de cuatro años al ostracismo. En las últimas municipales, Ciudadanos y BNG fueron quienes más veces se quedaron a las puertas de acceder al consistorio de las principales urbes.

La irrupción de las mareas y otras confluencias laminaron la masa electoral de los nacionalistas en el 2015, cuando se quedaron fuera de los ayuntamientos de Ourense y Vigo. En ambos casos, unas décimas les separaron de mantener su representación. Ciudadanos vio cómo en A Coruña le faltaron poco más de cien votos para irrumpir en María Pita por primera vez. De nada sirvieron las cerca de 6.000 papeletas depositadas en las urnas de la ciudad con el logo de Cs.

A poco más de un punto se vio allí Carlos Marcos, que lo intentó en tres ocasiones consecutivas -la primera con el Partido Galeguista, las dos siguientes con Unión Coruñesa- y nunca lo consiguió. En el 2007 se lamentó de que, de haber ido con el exportavoz del PP y entonces independiente, Rodríguez Corcoba, habrían entrado los dos en el pleno con un asiento para cada uno.

De sumas a posteriori también se acordó el Partido Popular en Ferrol. Rey Varela perdió la alcaldía en el 2015 mientras Ciudadanos lograba su primer concejal, con poco más del 5 %, y Vox se llevaba ya entonces unos 300 votos. Incorporando las papeletas recibidas por ambos partidos, el popular hubiese sido el primer alcalde ferrolano en mantener el bastón de mando por segunda legislatura consecutiva. Volverá a intentarlo en esta ocasión y, según demostró el tracking de Sondaxe la semana pasada, la diferencia entre regresar a la alcaldía o liderar la oposición se decidirá por un puñado de votos, con el expopular y ahora candidato naranja, Alejandro Langtry, aspirando a superar esa barrera legal para continuar como edil. De ahí la apelación desde el PP a aglutinar todo el voto útil.

En la ciudad naval se repitió el mismo lamento de Cs en A Coruña sobre el umbral del 5 %. Marea Ártabra obtuvo entonces el 4,95 % de los votos, unos 220 menos que Ciudadanos, el último en cerrar el reparto de concejales. La cara opuesta la puso ACE-Esquerda Unida en Lugo. Superó la barrera electoral por dos centésimas y entró en la corporación.

¿Bajará la participación?

La abstención suele ser más alta en las elecciones municipales frente a las generales. Así ha sido durante la última década y, con el escaso margen de tiempo entre la celebración de ambos comicios, la participación podría ser aún menor. Así lo recoge un análisis de la Universitat Oberta de Catalunya, que advierte sobre el riesgo de que los electores se movilicen menos este domingo. «Habitualmente, cuando se llama a votar en períodos muy seguidos, el elector se cansa, y eso se traduce en menos participación», señala Ernesto Pascual, doctor internacional en Políticas.

La participación alcanzó en las últimas generales el mejor dato de la década, superando el 75 %, casi nueve puntos más que en la anterior cita, si bien entonces se habían repetido las elecciones después de que el Congreso fracasase en investir a un candidato. Las últimas municipales dejaron en Galicia una abstención del 34 %. La menor movilización en el 2015 se dio en Ferrol, donde cuatro de cada diez personas se quedaron en casa.

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