Sánchez acusa al independentismo de «vetar la concordia» al rechazar a Iceta

El presidente del Gobierno en funciones afronta su primer gran desafío tras el 28A con el veto independentista a Iceta


El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, afronta su primera crisis política desde su victoria en las elecciones generales del 26 de mayo. Su decisión de imponer unilateralmente al líder del PSC, Miquel Iceta, como presidente del Senado sin consultarlo con ningún partido se saldará previsiblemente con un fiasco inesperado tras la decisión de los independentistas catalanes de vetar su designación como senador autonómico, paso previo imprescindible para su entrada en la Cámara Alta. Algo que supone romper con una norma no escrita por la que los parlamentos regionales se limitan a dar el visto bueno al candidato que cada partido escoja para representarle en el Senado. El presidente del Gobierno en funciones ha afirmado este miércoles en San Sebastián que los independentistas catalanes están «vetando la convivencia y la concordia en Cataluña» al rechazar la designación del socialista Miquel Iceta como senador autonómico durante un acto electoral en San Sebastián, lo que demuestra que «tienen miedo a decir que la independencia no es la solución». Sánchez ha añadido que la solución al problema catalán está en la Constitución, en las vías estatutarias, y ha advertido de que «por mucho cordón sanitario, por mucho veto» que intenten poner los partidos independentistas durante esta legislatura no van a poder con «las ansias» de los pueblos catalán y vasco en pro de la concordia y la convivencia de todos los españoles.

Primero fue la CUP la que anunció que votaría en contra de Iceta. Más tarde, se sumó ERC que, molesta por no haber sido siquiera consultada y por considerarlo una imposición que podría perjudicarle en la campaña electoral de las municipales, ha formalizado finalmente su no a la designación. Y finalmente, tampoco Junts per Catalunya, controlada por Puigdemont desde Bruselas, parece dispuesta a apoyar al líder socialista catalán en la votación del jueves, lo que dejaría a Iceta sin la anunciada presidencia del Senado. Por su parte, el presidente del PP catalán, Alejandro Fernández, ha anunciado este miércoles que su partido se abstendrá en la votación del Parlament de este jueves. En un comunicado, ha argumentado que su partido se inclina por la abstención porque el PP nunca ha apostado por bloquear nombramientos de este tipo, pero ha añadido que no puede votar a favor porque tampoco «puede apoyar la candidatura de Iceta».

La candidata número dos de JxCat por Barcelona, Elsa Artadi, ha advertido de que decidirán el sentido de su voto o, «sin el chantaje de los socialistas». Y el propio expresidente catalán y candidato de JxCat a las elecciones europeas, Carles Puigdemont, advirtió a Iceta, de que no puede «invocar la cortesía parlamentaria» para que los grupos independentistas lo avalen como senador porque «él la rompió» cuando los socialistas anunciaron» que era el elegido por Sánchez para presidir el Senado, «sin reparar en el hecho» de que previamente el Parlamento catalán lo debía designar como senador. «Esto evidencia una falta de respeto absoluto hacia la soberanía del Parlament», ha señalado Puigdemont, que ha añadido que «gracias a Iceta, entre otros», le suspendieron los «derechos políticos» como diputado en la cámara autonómica.

Por el contrario, Iceta ha considerado esta mañana que sería una «aberración democrática» que el Parlamento de Cataluña vetara su elección como senador y ha recordado que «nunca en 40 años en ningún lugar de España» se ha vetado a un candidato al Senado propuesto en una cámara autonómica. Por ello, ha reiterado su intención de recurrir al tribunal Constitucional si ese veto se consuma. 

Pese al descontento en la dirección del PSOE, que Sánchez expresó diciendo que «vetar a una persona que ha defendido siempre el diálogo» le parecía «un mal comienzo» por parte de los independentistas para tratar de solucionar el conflicto, lo cierto es que la maniobra política, que lleva el sello del gurú de Sánchez Iván Redondo, era en realidad lo que en política se conoce como un win-win. Una jugada en la que la apuesta es vencedora se gane o se pierda. Situar a Iceta en la presidencia del Senado habría supuesto que el PSC se hiciera con el papel de árbitro entre el desafío independentista y la política de mano dura defendida por el PP y Ciudadanos. Pero lo cierto es que dirigentes regionales socialistas y candidatos municipales respiran en realidad con alivio, porque la posibilidad de presentarse ante sus electores el 26 de mayo con la evidencia de un pacto del PSOE con los independentistas para hacer presidente del Senado a Iceta, que entre otras cosas ha defendido el indulto a los lideres del procés si son condenados, no ayudaba precisamente a sus campañas ni a negar que hay ya acuerdos cerrados con los secesionistas para después de 26M.

Ahora, si el socialista catalán es vetado por los separatistas, tanto el PP, como Ciudadanos y Vox se quedan sin el argumento de la existencia de un pacto ya decidido de Sánchez con el independentismo. Y, de paso, el PSOE ha conseguido que Ciudadanos se posicione a favor de que Iceta sea designado senador, aunque luego no lo apoyara en el Senado, donde su voto no es necesario dada la mayoría absoluta de la que goza el PSOE, porque oponerse en el Parlamento catalán habría obligado a los de Rivera a retratarse votando junto a los partidos separatistas en una aparente pinza contranatura.

El veto independentista dejaría sin opción alguna a Iceta incluso en caso de que tuviera le visto bueno del PSC, Ciudadanos, el PP y los comunes, dado que se produciría un empate a 65 votos que, en caso de repetirse durante tres votaciones, dejaría al líder socialista catalán sin escaño en la Cámara Alta.

La ocurrido puede tener repercusiones en la compleja legislatura que se avecina. Sánchez, por el momento, está obviando a ERC, que tampoco estará en la Mesa del Congreso, a pesar de que su apoyo o al menos su abstención puede ser necesaria para sacar adelante su investidura si los cuatro diputados electos independentistas, que podrán recoger su acta tras la decisión del Tribunal Supremo, no son inhabilitados antes de que se produzca la votación. En caso contrario, como parece más probable, la mayoría absoluta del Congreso se reduciría a 174 diputados y los socialistas no necesitaría al partido de Oriol Junqueras. Aún así, la figura de Iceta, de consumarse el fiasco, saldría muy tocada de este proceso y Sánchez tendrá que buscarle acomodo en otro cargo de responsabilidad. La presidencia del Senado habría supuesto un excelente trampolín para Iceta en caso de que hubiera decidido repetir en el futuro como candidato a la Generalitat. 

La crisis del PSOE con ERC se agudiza con la decisión de la Junta Electoral Central de no permitir la participación del presidente de ERC, Oriol Junqueras, y del candidato de Lliure per Europa (Junts) Toni Comín, en un debate televisado celebrado el martes por la noche, y también con su exclusión de la Mesa del Congreso. El ministro de Exteriores en funciones, Josep Borrell, consideró «inconcebible» la actitud «irredenta» de los independentistas que, según dijo, supone un «obstáculo» para restablecer la normalidad en Cataluña. «Es como si un entrenador decide hacer un cambio en su equipo, un jugador por otro, y los jugadores del otro equipo se reúnen y deciden votar si aceptan o no aceptan al jugador», explicó.

Pero incluso el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, otra figura clave para una posible mayoría del PSOE en el Congreso, ha intervenido en la polémica reclamando a los secesionistas que reconsideren su postura porque la elección de Iceta haría «olvidar el Senado del 155» para poner en marcha una Cámara Alta «del acuerdo, diálogo y reconciliación». Aunque el PSOE se resigna ya a que Iceta pueda quedar fuera del Senado, los socialistas se resisten a anunciar cuál es su plan B, aunque todas las opciones apuestan a que sería la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, que ya es senadora electa e incluso es la que más votos obtuvo en toda España, la que podría ocupar el cargo tras la constitución de la Mesa del Senado, que, al igual que la del Congreso, tendrá lugar el 21 de mayo. .

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