Los menores de 29 años son el grupo de edad que más ejerció el voto de castigo

Ocho de cada diez electores se decidieron por la opción que más les convencía frente a quienes lo hicieron para no favorecer a otros

Dos jóvenes votan en Lugo
Dos jóvenes votan en Lugo

redacción / la voz

Entre las explicaciones más extendidas sobre la alta participación en este 28A está el miedo a la irrupción de la ultraderecha en el Congreso de los Diputados y su posible presencia en un gobierno junto a PP y Ciudadanos. La abstención se redujo en nueve puntos respecto al 2016, si bien comparado con las elecciones del 2015 fue solo un 2 % inferior. La movilización de la izquierda contra la amenaza de Vox, sin embargo, podría no haber sido tan determinante.

Un 82,7 % de los votantes entrevistados por Sondaxe responde que optó por la opción que más les convencía, por lo que solo un 16 % lo hizo para no favorecer a otro partido. Los votantes del PSOE fueron quienes más se inclinaron por meter la papeleta en la urna para erosionar el resultado de otras formaciones: dos de cada diez. Le siguen BNG, con un 18,1 %; Vox, con el mismo porcentaje; y, En Marea y PP con un 15 % y un 15,8 % cada uno.

Votos contra Vox, PP y PSOE

La polarización de izquierda y derecha se refleja en los partidos que los electores quisieron neutralizar con su voto. Casi nueve de cada diez votantes del PSOE -de entre quienes apostaron por los candidatos de Pedro Sánchez para perjudicar a otras formaciones- lo hicieron así para no favorecer a PP y Vox. El partido que más se ha querido castigar es el PSOE: un 55 % entre votantes del Partido Popular, un 49 % de Vox, un 35 % de Ciudadanos y un 26,7 % del BNG. Los populares también han sido objetivo de quienes abrazaron otras alternativas para dañar los intereses de Pablo Casado.

Incluso entre sus dos presumibles socios para formar gobierno en caso de alcanzar los 176 diputados entre los tres -Ciudadanos y Vox- ha habido voto para perjudicarle. De los que se movieron con esa intención, un 55,2 % de los de Cs lo hicieron así frente a un 14,5 % desde Vox. El voto de castigo a la ultraderecha motivó los apoyos a PSOE, PP, Podemos y BNG.

Por ciudades, un 21 % de vigueses y lucenses votaron para no favorecer a otras siglas. Les sigue Santiago, con un 19 %. Pontevedra marca el máximo de electores que votaron por su afinidad con el partido, un 90,4 %, por delante de Ourense, Ferrol y A Coruña. Los menores de 29 años han sido quienes más se inclinaron por votar a una formación para neutralizar a otra: el 19,7 %. Los mayores de 65, quienes más tomaron su decisión por ser la que más les convencía.

En cuanto a la motivación por sexos, un 85,2 % de los hombres depositaron la papeleta del partido que más les convencía frente al 80,4 % de las mujeres.

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