santiago / la voz

La proximidad de las elecciones municipales y lo mucho que se juegan en ella los regidores de Santiago, A Coruña y Ferrol, que pretenden revalidar sus alcaldías, lleva a sus protagonistas a no pronunciarse sobre la última crisis del espacio de las mareas, con el intento frustrado de Podemos de despojar a Luís Villares de su portavocía en el Parlamento de Galicia y un tuit posterior de Xosé Manuel Beiras en el que denuncia la avaricia de Unidas Podemos: «A cobiza fura as faltriqueiras». Ni Martiño Noriega ni Xulio Ferreiro ni Jorge Suárez han querido pronunciarse al respecto, manteniendo así el silencio adoptado desde que se pusieron en marcha las sucesivas contiendas electorales; primero las generales y, después, las municipales y europeas. Tampoco el secretario xeral de Podemos en Galicia, Gómez-Reino, quiso referirse al tuit de Beiras, lo mismo que el portavoz de En Marea, Luís Villares. Todos ellos optaron por un mutismo que contrasta con la contestación en las redes sociales, donde muchos tuiteros criticaron la trayectoria de Beiras en el nacionalismo gallego, aunque hubo quien también salió en su defensa.

La reacción de Beiras en su cuenta de Twitter se produjo el martes tan solo unas horas después de que, a raíz de los malos resultados de En Marea en las elecciones generales, los diputados de Podemos en el Parlamento de Galicia reunieran al grupo con la intención de despojar a Villares de su portavocía. La operación se aparcó porque no hubo consenso, ante la postura de parlamentarios como Antón Sánchez que consideraron que, si bien el debate había que abordarlo, no era oportuno hacerlo antes de las elecciones municipales, teniendo en cuenta el daño que le podía producir a las mareas una nueva crisis interna tan solo a un mes de los comicios locales, a los que se presentan en torno a 150 mareas; un centenar afines a Villares y otras cincuenta que simpatizan con Podemos y EU o con Anova.

Si bien el debate se aplazó sine die, es de suponer que se retomará tras los comicios. Si Villares deja finalmente la portavocía y hay una escisión que lleva a una de las dos partes al grupo mixto, En Marea perdería la condición de primera fuerza de la oposición y, por lo tanto, correría el riesgo de quedar sin una plaza en el Senado.

Los sectores enfrentados discrepan también sobre si la elección del portavoz recae en la mayoría de los diputados o si es la dirección de En Marea, marca por la que se presentaron a las elecciones autonómicas y por la que son diputados, la que tiene la última palabra.

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Los alcaldes de las mareas callan tras las críticas de Beiras a Unidas Podemos