El PP ha perdido la mitad de sus votos en las cuatro provincias desde el 2011

Pablo González
pablo gonzález REDACCIÓN / LA VOZ

ELECCIONES 2020

Feijoo, durante la valoración de los resultados electorales por parte el PPdeG
Feijoo, durante la valoración de los resultados electorales por parte el PPdeG Sandra Alonso

El rápido desgaste en solo ocho años puede afectar a su solidez en las autonómicas

30 abr 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

La hegemonía de los populares en Galicia comenzó contra todo pronóstico en las elecciones autonómicas de 1981, cuando Gerardo Fernández Albor (entonces al frente de Alianza Popular y con Fraga en la sombra) ganó inesperadamente a la UCD y anticipó el descalabro a nivel nacional del conglomerado de centroderecha y herederos del franquismo que había construido Adolfo Suárez. Este liderazgo indiscutible solo se rompió brevemente en dos ocasiones: tras la moción de censura encabezada por el PSdeG de Fernando González Laxe y cuando el PP perdió la mayoría absoluta en el 2005, en el crepúsculo político de Fraga, propiciando el bipartito entre los socialistas de Touriño y el BNG.

Aunque el sentido de voto en unas generales y unas autonómicas nunca es exportable -hay referencias muy diferentes, principalmente los candidatos, pero también los intereses de los votantes-, es necesario prestar atención al desgaste que ha sufrido el PP en Galicia en los comicios estatales desde el 2011, cuando Mariano Rajoy logró la última mayoría absoluta y aplicó unas medidas draconianas para evitar el rescate al que estaba abocada España. Desde entonces hasta las elecciones del domingo el PP ha perdido, casi de forma simétrica, la mitad de los votantes en las cuatro circunscripciones gallegas, incluido el feudo inamovible de Ourense. Así, en la provincia de A Coruña, los populares pasaron de 343.270 votos a 171.783; en Pontevedra, de 284.079 a 142.941; en Lugo, de 121.422 a 66.717; y en Ourense, el desgaste es algo inferior: de 115.796 a 66.121.

apoyo en las generales

El porcentaje más bajo desde 1982, con Alianza Popular. El PP no solo pierde por primera vez unas generales en Galicia en beneficio de los socialistas. Su resultado es 10 puntos inferior al más bajo de la serie histórica, el 37,6 % que logró Alianza Popular en 1982, en una situación aún más compleja políticamente para el centroderecha, pues el resto del país se volcó con el PSOE de Felipe González para otorgarle la mayoría absoluta más amplia de la restauración democrática: 202 diputados. Este dato es una muestra definitiva del varapalo que ha sufrido el PP en uno de sus principales feudos, aunque el desgaste también afecta a comunidades como Castilla y León. Incluso en aquel contexto tan favorable a los socialistas, los de Manuel Fraga lograron sacar casi cinco puntos de ventaja al PSOE. Entonces, el centro derecha también estaba dividido.