Sánchez quiere gobernar en solitario para practicar la «geometría variable»

El Gobierno enfría las expectativas de un Ejecutivo de coalición con Unidas Podemos

La ministra de Educación y portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, durante la rueda de prensa posterior al primer Consejo de Ministros tras las elecciones generales, en el palacio de la Moncloa
La ministra de Educación y portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, durante la rueda de prensa posterior al primer Consejo de Ministros tras las elecciones generales, en el palacio de la Moncloa

Madrid / La Voz

«La vocación del Gobierno es gobernar en solitario, y posee un grupo parlamentario estable. Dispone de fórmulas como la geometría variable». Pedro Sánchez no tiene prisa por alcanzar un acuerdo de investidura que le permita convertirse en presidente del Ejecutivo. Pero envía señales cada vez más claras de que su decisión es gobernar en solitario, sin atarse a Unidas Podemos con el Gobierno de coalición que le exige Pablo Iglesias. La portavoz gubernamental, Isabel Celaá, puso ayer por primera vez sobre la mesa esa expresión, la de «geometría variable», que indica que Sánchez se ve con fuerza suficiente como para formar un Ejecutivo monocolor con capacidad de pactar con la izquierda o la derecha formando mayorías alternativas en función de cada ley.

 

La influencia del 26 de mayo

«Tenemos vocación de gobernar en solitario acordando con las distintas fuerzas políticas», señaló Celaá, que confirmó que no se tomará ninguna decisión sobre un acuerdo de Gobierno o de investidura hasta después de las elecciones autonómicas y municipales del 26 de mayo. El resultado de esos comicios y los posibles acuerdos que sean necesarios tras ellos pueden provocar movimientos políticos que influyan en el pacto para garantizar la estabilidad del Gobierno de Sánchez. «Somos un partido con una cultura extraordinaria de llegar a acuerdos», insistió la portavoz. Y, cuando se le requirió una respuesta concreta sobre las posibilidades de que se forme un Gobierno de coalición, se limitó a señalar que «ha sido un tiempo interesante de haber recibido el respaldo de Unidos Podemos. Tenemos una experiencia transitada de acuerdos, pero otra cosa no tenemos todavía».

 El Gobierno tiene claro que las posibilidades de llegar a un acuerdo con Ciudadanos son prácticamente nulas, pero Sánchez no quiere descartar públicamente esa posibilidad -a pesar del insistente grito «¡con Rivera, no!» de la militancia- porque hacerlo debilitaría su situación en la negociación con Unidas Podemos, al dejar a los de Iglesias como única opción. «Rivera, si se ha referido a la situación en términos más razonables, bienvenido sea», señaló Celaá, tratando de rebajar la tensión, tras unas declaraciones del líder naranja en las que admitió que habrá que hablar, al margen de que Ciudadanos no se plantee en ningún caso un pacto con el PSOE.

Los socialistas, según la ministra de Educación en funciones, están abiertos a «hablar con todos» y garantizar «la mejor gobernanza para el país, teniendo como punto de partida y como centro las acciones sociales de su programa» y apostando «por el diálogo con todas las fuerzas políticas». Una de las primeras claves que permitirá comprobar la estrategia del Gobierno antes del 26 de mayo será la conformación de la Mesa del Congreso que tendrá que configurarse el próximo 21 de mayo con la apertura de las nuevas Cortes. «Eso nos dará algo de orientación en relación a cómo podemos seguir avanzando», indicó la propia portavoz.

Confía en la abstención de ERC

El Ejecutivo es consciente de que para poder alcanzar su objetivo de gobernar en solitario es necesario primero lograr acuerdos que permitan sacar adelante la investidura de Sánchez. Para ello, si no hay cambios en las mayorías del Congreso por la inhabilitación de algún diputado independentista, necesitaría, además del apoyo de Unidas Podemos, de partidos nacionalistas y de los regionalistas cántabros de Revilla, la abstención de al menos un diputado de ERC. Pero no tiene intención de negociar con los independentistas catalanes para formar una mayoría. Y menos, tal y como indicó ayer el líder del PSC, Miquel Iceta, hasta que no haya una sentencia sobre el juicio del procés. Sánchez cree que si se presenta a la investidura, ERC tendrá que escoger entre facilitar su Gobierno sin pedir nada a cambio o impedirlo junto a la extrema derecha.

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