España rechaza los extremismos políticos

El fracaso histórico de Pablo Casado y la división de la derecha refuerzan a Sánchez, aunque depende de ERC para la investidura


Redacción / La voz

El error histórico del centroderecha español de radicalizar su discurso por temor a la irrupción de un partido ultra como Vox ha servido en bandeja el triunfo claro del PSOE de Pedro Sánchez, que tiene en su mano el Gobierno, aunque tendrá que pactar. La mayoría de españoles ha demostrado que rechaza los extremismos políticos. El partido de Santiago Abascal entra en el Congreso, pero con menos fuerza de la prevista. Y la extrema izquierda de Unidas Podemos sufre también un duro castigo. Sánchez ha ocupado, a ojos de los votantes, un centro político que sus rivales han dejado abandonado. Aún así, cuatro años después de las elecciones del 2015, España no logra salir de la inestabilidad. Pese a su triunfo, Sánchez no consigue su objetivo, que era gobernar con Unidas Podemos y el PNV sin depender para nada del independentismo.

Necesita el voto a favor o al menos la abstención de ERC para ser investido. Algo para lo que tendrá que pagar un precio, porque los secesionistas no le van a regalar la investidura. «Los independentistas no son de fiar», dijo el propio Sánchez en la recta final de la campaña. El fracaso total de la estrategia del PP, y la expectativa de que pudiera llegar a formar Gobierno con la extrema derecha, ha tenido además otro efecto, el de movilizar al electorado nacionalista e independentista catalán y vasco, que obtiene uno de los mejores resultados de su historia.

PSOE

Éxito de Sánchez, aunque no logra su objetivo. Pedro Sánchez rentabiliza su paso por el Gobierno. Consigue el primer triunfo para el PSOE en once años y tiene en su mano gobernar España durante los próximos cuatro años. Aunque tendrá que seguir haciendo equilibrios, ahora dispone de 123 escaños y es el primer partido. Hasta ahora, gobernaba con solo 84 y sin haber ganado unas elecciones. Su estrategia de campaña de bajo perfil ha dado resultado, aprovechando la sobreactuación y el radicalismo mostrado por sus rivales. Su llamada al voto del miedo frente a la irrupción de la extrema derecha le ha dado el triunfo. Aún así, si quiere gobernar tendrá que pactar con Unidas Podemos y negociar con los independentistas de ERC para ser investido, algo que quería evitar a toda costa, aunque la opción matemática de gobernar alternativamente con Ciudadanos refuerza su posición.

PP

Fracaso total de Casado. El nuevo líder del PP sufre un varapalo de dimensiones históricas que puede tener graves consecuencias internas. La decisión de Casado de escorarse a la derecha y de abandonar el centro se salda con un fracaso estrepitoso, pese a mantener la segunda posición. Reduce a menos de la mitad los diputados que obtuvo Rajoy en el 2016 con un discurso moderado. Será difícil que caiga antes de las autonómicas, municipales y europeas de mayo pero, de repetirse en esos comicios este pésimo resultado, el liderazgo de Casado en el PP estaría acabado, porque un amplio sector del partido no comparte su estrategia de radicalización, y menos aún su falta de críticas a la extrema derecha de Vox.

Podemos

Descalabro de Iglesias, aunque es decisivo. Unidas Podemos sufre un castigo notable que le lleva a perder casi la mitad de sus escaños. Pablo Iglesias queda también tocado porque las purgas que ha llevado a cabo, que han generado una escisión y provocado la ruptura de sus confluencias, han debilitado enormemente a la formación. El regreso del Iglesias tras su baja por paternidad no ha logrado la remontada esperada. Pero, precisamente por su mal resultado, Podemos venderá muy caro su apoyo a Sánchez, exigiendo su entrada en el Gobierno.

Ciudadanos

Éxito amargo. El extraordinario resultado de Ciudadanos supone un éxito amargo. Pese a subir 25 escaños y amenazar la hegemonía del PP en el centroderecha, la decisión de Rivera de rechazar de antemano cualquier acuerdo con el PSOE le deja ahora sin posibilidad de actuar como bisagra, que ha sido su papel tradicional. Pese a ello, las presiones serán enormes sobre Rivera, no solo desde el PSOE, para que pacte con Sánchez y forme un Gobierno que no dependa de los independentistas. O, al menos, para que se abstenga y facilite un Gobierno de los socialistas en minoría. Pero para ello, Rivera tendría que romper su palabra por enésima vez, lo que dejaría su credibilidad por los suelos.

Vox

El empuje de la extrema derecha se modera. La irrupción de la extrema derecha en el Parlamento es una noticia de dimensiones históricas en España, pero no cumple las expectativas generadas. Abascal rentabiliza otra vez su discurso populista, aunque fracasa en su objetivo de condicionar un Gobierno de la derecha como sí consiguió en Andalucía. Su entrada con 24 escaños en el Parlamento augura enormes dosis de crispación política en el Congreso en caso de que Sánchez gobierne gracias a la abstención de ERC.

El 21 de mayo se eligen los miembros de las Cortes

El 21 de mayo se constituirán las Cortes y se eligen a los miembros de sus mesas. Una semana después el rey podría empezar los contactos con los partidos, cuya duración no está establecida. Si hubiese una conclusión rápida podría proponerse un candidato hacia el 3 de junio y votarlo sobre el 10. Si no logra la mayoría, habría una nueva propuesta en julio y, si no prospera, se disolverán las Cortes con nuevas elecciones en octubre.

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