Pablo Iglesias se reconoce «orgulloso de mi patria» ante un foro abarrotado en Madrid

Unidas Podemos cerró campaña con un mitin que finalizó con sus dirigentes bailando en un escenario rodeado de banderas moradas


redacción / La Voz

Lleno absoluto de banderas moradas salpicadas de algunas banderas republicanas en el Auditorio del Parque Lineal de Manzanares, donde Unidas Podemos celebró el último mitin previo al 28A y donde Pablo Iglesias clausuró «nuestra mejor campaña electoral».

El acto lo abrió Irene Montero, quien recordó al auditorio que, si bien la campaña se acababa, «vosotras tenéis hasta el domingo para convencer a cada amigo, a cada vecino de que voten a Unidas Podemos, porque es la única garantía de futuro». La líder del partido morado mencionó a las médicas «que salvan vidas como las de nuestros hijos y que trabajan con contratos temporales», y a trabajadoras comprometidas como su madre o su suegra. Montero le dio las gracias a Pablo Iglesias «por seguir liderando este proyecto sin trampa ni cartón». De él dijo que era «el mejor secretario general, el mejor candidato a la presidencia del Gobierno y el mejor presidente de España». Tras ella intervino el exmilitar José Julio Rodríguez, quien recordó cómo hacía tres años y medio se había sumado al proyecto de Podemos, «y hoy estoy todavía más ilusionado, porque este es un proyecto valiente, coherente y generoso».

Representantes del colectivo LGTBI, de feministas y de dirigentes autonómicos del partido dieron paso a Juancho López de Uralde, líder de Equo, quien resaltó que los jóvenes que se manifiestan en defensa del planeta se preguntan por qué no se avanza: «Por un sistema capitalista depredador que solo piensa en crecer a costa de todo», dijo.

Tras los discursos de Rafa Mayoral, Ione Belarra, Enrique Santiago y Noelia Vera intervino Alberto Garzón, quien arremetió contra los poderes económicos y las derechas, pero también contra el PSOE «que ha dejado tirados a los trabajadores de Alcoa». El líder de IU abogó por «construir una España distinta y solidaria» en la que incluyó «a quienes van los domingos a misa» y se ponen del lado de los inmigrantes y de los pueblos oprimidos. Cuando dio pasó a Pablo Iglesias le dijo al auditorio: «Os dejo con un amigo».

El líder de Podemos inició su discurso con los argumentos principales esgrimidos en campaña: los medios de comunicación, los insultos de sus oponentes y, de nuevo, la Constitución. Dijo que el artículo más patriótico de la Carta Magna no era el 155, sino el 128: «El que dice que la riqueza del país estará subordinada al interés general». Y que cuando en un mitin la ultraderecha le gritó «Viva España», él respondió que sí, que defender los servicios públicos era defender España. «Nadie me va a dar lecciones de lo que significa ser español». Y se reconoció «orgulloso de mi patria» frente a otros «que por muchas banderas en las que se envuelvan son antipatriotas».

Iglesias dijo que votar a Unidas Podemos valía el doble porque «frena a la derecha» y a la vez «garantiza un gobierno progresista», algo que no aseguraba el voto al PSOE.

Finalizó reconociendo, como hizo en sus primeros discursos de campaña, que Botín o Florentino Pérez tenían mucho más poder que los ciudadanos, «incluso más que los políticos», todos los días del año menos uno, «el domingo». Y por eso animó a acudir a las urnas, porque «es el día en que la democracia puede ganar a los poderosos».

Para espantar el frío de la noche madrileña, el mitin acabó con bailes en el escenario.

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