Nunca tan pocos gallegos emigrados pidieron votar en unas generales

Las dificultades del voto rogado convierten en residual la participación exterior

Recuento del voto emigrante, en el 2016
Recuento del voto emigrante, en el 2016

vigo / la voz

Las elecciones generales del día 28 certificarán definitivamente el carácter residual en Galicia del voto de la emigración. En ninguna cita para unas elecciones generales tan pocos residentes en el exterior como ahora habían solicitado poder votar. Solo 21.110 gallegos instalados en otros países han conseguido o no desistido en esta ocasión de rogar su participación antes de tener que cruzar otros dos envíos postales más con la Administración electoral para que su papeleta sea finalmente contabilizada. Las peticiones apenas representan al 4,6% de los electores gallegos censados fuera de España, un colectivo que componen ya 458.180 emigrantes gallegos y descendientes que conservan o han adquirido la nacionalidad española.

En las generales del 2016 fueron 26.286 los gallegos que solicitaron poder votar, pero al final solo lo se contabilizaron 15.502 votos de la diáspora. Ahora la cifra de votos rogados es aún menor, por lo que existen muchas posibilidades de que nunca antes tan pocos gallegos residentes en el exterior hayan tomado parte en unos comicios generales o autonómicos como en esta ocasión.

Haber solicitado el voto no se puede traducir automáticamente en participación electoral. De entrada, no todos los que lo ruegan acaban votando por cuestiones personales. A ellos se suman los que, pese a rogarlo, no acaban de recibir a tiempo la documentación que confirma su alta entre los participantes desde el extranjero y que contiene además las papeletas de los partidos que se presentan en sus provincias de adscripción censal. Y a mayores hay muchos que logran con éxito realizar y recibir ambos envíos, pero el tercero, el que porta las papeletas elegidas, no llega a tiempo a la junta electoral provincial donde se hace el recuento.

Dependientes de correos

Los electores en el extranjero dependen en gran medida de los servicios de correos de los países en los que están instalados, circunstancia que los colectivos de la emigración vienen denunciando sin éxito, pues entienden que no cuentan con las mismas garantías de participación que el resto de los electores. Y aunque podrían desplazarse a los consulados para poder hacer todos los trámites, e incluso votar, no todos cuentan con una oficina consular cerca, sobre todo en los países de mayor extensión; no pueden compatibilizar sus horarios laborales con los de atención al público; o no tienen movilidad suficiente para hacerlo.

La alta edad de una buena parte de la colonia gallega en el exterior, con esa menor capacidad de movimiento y menos comprensión del difícil sistema electoral, incide en que las cuatro provincias gallegas estén entre las cinco en las que menos solicitudes de voto se han registrado en esta ocasión. En Lugo lo ha hecho el 3,9 % de su electorado en el extranjero; en Ourense, el 4,04; el 4,09 en Las Palmas; el 4,9 en A Coruña y el 5,02 % en Pontevedra, mientras que la medida estatal es del 8,43 %.

Todos los partidos se han mostrado a favor de derogar el voto rogado implantado en el 2011 por PSOE, PP, CiU y PNV. Pese a esa voluntad, no se dieron los pasos suficientes para cambiar el sistema electoral a tiempo, pese a que todas las formaciones presentes en el Congreso lo prometieron a la emigración.

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