Sánchez juega con repetir las elecciones

No quiere depender del independentismo ni se fía de Podemos, y amenaza con una segunda vuelta si no le dejan manos libres


Redacción

La formación de Gobierno va para largo. O, más bien, para muy largo. El PSOE da por segura la victoria. Pero la ambición personal de Pedro Sánchez va más allá de ser investido presidente. Pese a ser consciente de que no hay posibilidad alguna de conseguir la mayoría absoluta en solitario, sus planes pasan exclusivamente por formar un Ejecutivo monocolor. El líder del PSOE considera que la opción de pactar el apoyo de los partidos independentistas a su investidura, e incluso su abstención, sería, además de complicada, muy peligrosa, porque la estabilidad de su hipotético Gobierno quedaría de nuevo en manos de quienes pretenden presionarlo con aquello que no puede darles: un referendo de autodeterminación. Pero tampoco está dispuesto a seguir la hoja de ruta marcada por el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, que consiste en formar un Gobierno de coalición, tanto si bastan los votos socialistas y morados para la mayoría absoluta -poco probable- como si necesitan a otras fuerzas políticas, como el PNV

La propuesta que Sánchez planteará inmediatamente después de las elecciones en caso de que obtenga el triunfo claro que le adjudican los sondeos es la de gobernar en solitario, sin ofrecer una coalición a Pablo Iglesias, del que tampoco se fía en absoluto. La negociación puede ser muy larga, y más con las elecciones municipales, autonómicas y europeas de por medio. Y en esa apuesta, Sánchez está jugando ya con un elemento de presión clave: la posibilidad, no descartable en absoluto, de que, en caso de que Unidas Podemos no le diera su apoyo sin excesivas contrapartidas para poder formar un Gobierno en solitario, tuvieran que repetirse las elecciones, dado que si PP, Ciudadanos y Vox no suman, ningún otro candidato estaría en disposición de ser investido.

Esa situación, que conduciría a una especie de segunda vuelta, sería muy favorable para Sánchez y enormemente perjudicial para Unidas Podemos, ya que previsiblemente el voto de izquierda se agruparía en torno al PSOE en detrimento de los de Pablo Iglesias para alejar sí cualquier posibilidad de que la derecha se haga con el poder. Los cálculos de los socialistas son que en esa segunda vuelta podrían irse por encima de los 155 escaños.

El otro elemento de presión que piensa ejercer Sánchez afecta a C’s y el PP. Si el PSOE obtiene un resultado por encima de los 120 diputados -las encuestas ya le sitúan más allá de los 130-, su argumento será instar a populares y naranjas a aplicar el mismo criterio que ellos utilizaron en el 2016 al pedir la abstención del PSOE para que Rajoy pudiera gobernar. Aunque Sánchez dimitió como diputado para no tener que aceptar la disciplina de la abstención impuesta por la gestora, Casado y especialmente Rivera, que recibirá enormes presiones, tendrían difícil explicar que no se abstienen para facilitar un Gobierno monocolor de Sánchez que impidiera que los independentistas sean decisivos. Gobernar en solitario gracias al apoyo de Unidas Podemos y la abstención de Ciudadanos, para poder ejercer así la geometría variable, o la repetición de las elecciones. Esa es la apuesta y el órdago de Sánchez.

La papeleta del Rey al designar a un candidato a la investidura 

Entre las paradojas que se darán tras el 28A, una de las papeletas más comprometidas le corresponderá al rey Felipe VI, que tendrá que designar un candidato a la investidura, incluso en caso de bloqueo, para que el tiempo de formar Gobierno empiece a correr. Si Sánchez se presenta a las consultas sin un pacto cerrado con los independentistas, es muy probable que PP, C’s y Vox sumen más escaños que PSOE y Unidas Podemos.

¿Qué tendría que hacer el Rey si Casado se presenta a las consultas con 165 escaños asegurados? ¿Debería encargarle a él presentarse a la investidura o proponer a Sánchez, ganador de las comicios, aunque tuviera a priori menos escaños garantizados para ser investido?

El runrún sobre el error de elegir a Casado crece en el PP

De momento, hay una relativa calma, y más después de que los últimos sondeos internos apuntan a una ligera recuperación del PP, aunque esta iría en detrimento de Ciudadanos y de Vox, por lo que las posibilidades de gobernar seguirían siendo escasas. Pero en el PP, y ya no solo en el sector claramente crítico de los que se han visto apartados, empieza a haber el runrún de que es posible que se hayan equivocado eligiendo como nuevo líder a Pablo Casado. De momento, los hechos están demostrando que nada tiene que ver ser un eficaz polemista con ser un buen candidato a la presidencia. Pero lo que más sorprende es que un especialista en comunicación esté fallando tanto en ese campo.

Iglesias lo apuesta todo: o gobierna o entrega su cabeza

Si Pedro Sánchez está dispuesto a jugar fuerte en su intención de formar un Gobierno monocolor, el líder de Unidas Podemos se prepara también para una durísima batalla que muy bien podría ser la última que diera como jefe de la formación morada. Los síntomas de agotamiento de Iglesias son evidentes, incluso entre sus bases. Y, por ello, consciente de que, de no lograr su objetivo de entrar en el Gobierno, habría llegado la hora de proceder al relevo, probablemente en favor su pareja, Irene Montero, Iglesias está dispuesto a todo en la negociación con el PSOE, en la que mantendrá la posición inflexible del que sabe que no tiene otra salida. O logra estar en Moncloa, o entrega su cabeza a los suyos.

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