Sea usted feliz: comienza la campaña


¡Qué alegría, qué emoción sensacional! ¡Ya estamos en campaña electoral! ¡La primera de este electoralísimo 2019! Seguro que usted se levantó esta mañana de mejor talante. Seguro que cogió el periódico con otro entusiasmo: después de conseguir fotografiar el agujero negro de no sé qué galaxia a no sé cuántos millones de años luz, lo más importante que nos puede pasar es ver a los líderes y a los partidos en campaña. Es como si hasta ahora hubieran hecho otra cosa: Pedro Sánchez aprobó decretos por estricta voluntad social de ayudar a los más débiles. Pablo Casado dio varias vueltas al mundo por puro turismo, para animar el transporte interior y la comunicación entre autonomías. Pablo Iglesias inició su cruzada contra las cloacas porque las descubrió en su permiso de paternidad, no pensando para nada en las urnas. Y todos ellos, más Albert Rivera y Santiago Abacal, jamás pidieron el voto ni hicieron propaganda de sus ideas, simplemente porque no estábamos en campaña electoral. ¡Qué políticos más disciplinados y cumplidores de la ley!

Pero a partir de hoy, como ya estamos en campaña oficial y legal, los candidatos comenzarán a hablar y a dar mítines y a conceder entrevistas, si es que les queda alguna que conceder. Incluso veremos un debate a cinco, para comprobar que la política es un gallinero y podamos situar a Pedro Sánchez en el centro político, el gran moderado entre Iglesias y Abascal, y el votante pueda visualizar a las tres derechas, como si el plató de Antena 3 fuese la versión mediática de la Plaza de Colón. Todo muy inocente, todo muy altruista, todo pensado para el bien general del país.

Así las cosas, no descarten ustedes que los políticos hablen de las cosas de comer, de la política energética, de la olvidada agricultura, de la creación de empleo sin fake news, de la Sanidad sin demagogia, de las pensiones sin demagogia, de las escuelas de nuestros hijos sin demagogia. Si no lo hicieron hasta ahora, no fue porque no sepan qué ofrecer al país; es que unos estaban ocupados en demostrar que Sánchez ya pactó la independencia catalana con Torra y otros estaban entretenidos en demostrar que Casado, Rivera y Abascal son la Santísima Trinidad de este mundo, tres personas distintas y mal avenidas y un solo líder verdadero.

Y además, cada uno va a exponer su programa con toda honestidad y transparencia, distinguiendo lo difícil de lo asequible y sin plantear imposibles. No habrá ataques personales ni golpes bajos porque quieren un debate ideológico puro y de altura y seguro que pactarán desterrar para siempre la crispación. Eso estaba pensando anoche, mientras se pegaban los carteles y se empezaba a pedir el voto. Al llegar a este punto, me desperté.

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