El País Vasco vuelve a salir favorecido en campaña en detrimento de Galicia

Feijoo, sobre las competencias: «O Goberno fala máis con Otegui que con Galicia»


vigo / la voz

Elecciones generales del 2011: el País Vasco arranca a Zapatero 12 decretos (entre traspasos de competencias y ampliaciones) antes de los comicios. Galicia no asume ese año ninguna.

Elecciones generales del 2019: el Gobierno vasco consigue dos traspasos en diciembre pasado y acaba de llegar, a nueve días del comienzo de la campaña, a un acuerdo para convertirse en titular de otras cuatro competencias tras dar el PNV sus votos en el Congreso a los seis reales decretos que el Ejecutivo tenía pendientes de validar. Y otras 29 transferencias al Gobierno vasco están ya encarriladas también desde enero. Mientras, Galicia de nuevo no suma ningún traspaso ni el año pasado ni este.

Entre las elecciones del 2011 y las del 2019 Mariano Rajoy no atribuyó nuevas funciones ni a una ni a otra autonomía, con lo que el contador de los últimos diez años es de nueve transferencias cerradas y cuatro en camino a favor del País Vasco y ninguna para Galicia, que solo ha conseguido en ese tiempo dotar de más medios la gestión de los servicios traspasados a la comunidad. Pero también en la ampliación de competencias ya traspasadas, la presidencia del Gobierno vasco logró nueve reales decretos más a su favor.

Cataluña ha agregado desde el 2009 cuatro a las 185 transferencias que tenía (récord en España), Andalucía, tres; Valencia y Aragón, dos, y La Rioja y Canarias, una. Todas las demás autonomías no han conseguido nada.

Pero el desequilibrio autonómico se hace aún más patente en el caso de Galicia por el hecho de que la lista de reclamaciones de transferencias sí está planteada ante Madrid, con la reivindicación de 17 materias competenciales, entre ellas la cesión de la titularidad de las autopistas AP-9 (Ferrol-Tui) y AP-53 (Santiago-Dozón). Tanto el Ejecutivo de Rajoy como el de Pedro Sánchez han negado categóricamente la posibilidad de traspasar la autopista del Atlántico, mientras ahora el PNV logra el traspaso de los tramos en su territorio de la AP-68, la autopista vasco-aragonesa.

Distinto criterio

Mientras la AP-9 transcurre solo por territorio gallego, el vial que el Gobierno vasco reconoce que ya ha apalabrado, cruza el País Vasco, La Rioja y Aragón. Dicha circunstancia territorial no va a impedir que las diputaciones de Vizcaya y Álava asuman las competencias de la autopista explotada por una filial de Abertis, como tampoco fue un obstáculo que la AP-8 pasase al mapa vasco de carreteras pese a ser una infraestructura de conexión internacional. Ese carácter fronterizo es el argumento base que Ana Pastor, Rafael Catalá, Íñigo de la Serna y José Luis Ábalos (últimos ministros de Fomento) han esgrimido para negar que la AP-9 pueda llegar a ser de titularidad gallega.

El agravio se hace aún mayor respecto a la reivindicación que por unanimidad han reclamado el PPdeG, PSdeG, En Marea y BNG por el hecho de que en 1995 el ministro de Obras Públicas José Borrell concediese a Cataluña el traspaso de la A-17 que une Barcelona y la frontera de la Junquera y la A-19, que transita entre la Ciudad Condal y Mataró. Tanto en los casos catalanes como en el vasco, que concedió cuatro años después el ministro de Aznar Rafael Arias Salgado, además de tratarse de carreteras de conexión internacional, enlazan diversas infraestructuras de interés general como puertos y aeropuertos, motivo que en cambio ha sido aducido por los Ejecutivos del PP y del PSOE para salvaguardar que la AP-9 siga siendo competencia de Fomento.

Crítica de Feijoo

Para el presidente de la Xunta, los movimientos realizados por el Gobierno para sacar adelante los seis reales decretos apoyados por los partidos vascos, son una demostración de que Sánchez está actuando con un criterio «discriminatorio e en contra dos intereses de Galicia, non todos somos iguais», valoró, según informa Juan Capeáns. Núñez Feijoo sostiene su reflexión en el hecho de que el Ejecutivo socialista vaya a autorizar la cesión de una autopista que pasa por tres comunidades y que rechace hacer lo propio con la AP-9, y consideró preocupante que el Ejecutivo «fale máis con Otegi que coa Xunta».Sus valoraciones fueron calificadas ayer de «intento de crear un clima de crispación ante el Gobierno» por el delegado del Gobierno, Javier Losada, mientras el líder de En Marea, Luís Villares prometió pelear para conseguir lo mismo que ha conseguido el País Vasco.

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