Torra irrumpe y ofrece sus votos al PSOE a cambio de negociar la independencia

Facilitaría una nueva investidura si aceptase un debate con relator y sin líneas rojas

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Iceta matiza: «A Cataluña no le conviene la independencia y un referéndum no es la solución» «Yo no soy de los que se resigna a esperar que el paso del tiempo resuelva los problemas».

Madrid / La Voz

Que no se hable de Cataluña. Fue una de las máximas que los asesores de Moncloa recomendaron a Pedro Sánchez seguir a pies juntillas durante los más de dos meses de campaña para hacer olvidar a electorado el coqueteo del titular del Ejecutivo con los independentistas. Y hasta el momento, salvando pequeñas excepciones como los reiterados episodios de desobediencia de Quim Torra ante la Junta Electoral, el presidente del Gobierno estaba logrando mantener el debate del desafío secesionista en un segundo plano. Pero este miércoles la cuestión catalana volvió a acaparar el foco. Y lo hizo a raíz de unas controvertidas declaraciones del primer secretario del PSC, Miquel Iceta, uno de los hombres de máxima confianza de Sánchez, tras haber asegurado que si el 65% de los catalanes son partidarios de la independencia, habría que estudiar un mecanismo para favorecerla.

Estas palabras de Iceta arrebatando al resto de los españoles uno de sus principales derechos recogidos en la Constitución fueron celebradas con entusiasmo en el independentismo. El presidente de la Generalitat, Quim Torra, se sirvió de ellas para reiterar su oferta a una futura investidura de Sánchez, a quien le prestará sus votos a cambio de que acepte entablar un diálogo sin líneas rojas, que no prescinda sobre «el derecho de autodeterminación», apuntó en una entrevista en la Ser.

Torra volvió a demandar que en dichos encuentros es imprescindible la presencia de «un relator» que dé fe sobre las negociaciones, una figura independiente que el Gobierno de Sánchez ya le ofreció incorporar hace tan solo un par de meses a cambio de su apoyo en los Presupuestos. Tras salir la oferta a la luz, se desató una crisis que acabó en el adelanto electoral.

Ferraz trata de sofocar el fuego

Las palabras de Iceta cayeron como una bomba en la sede de Ferraz, en donde hasta la fecha disfrutaban de una apacible campaña gracias a la división de la derecha y a la caída libre de Podemos. Pero Iceta abrió la boca y subió el precio del pan para el presidente, hasta el punto de que uno de sus hombres fuertes tanto en el Gobierno como en el partido tuvo que salir a enmendarle la plana al primer secretario del PSC. «Resulta inapropiado», advirtió el ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, sobre las declaraciones del dirigente socialista fijando su propio listón para la independencia. Con Iceta llueve sobre mojado. En Ferraz tampoco sentó nada bien cuando en plena campaña catalana del 2017 sugirió la posibilidad de indultar a los políticos presos juzgados en el Tribunal Supremo.

Junto a Borrel y Margarita Robles, Ábalos representa uno de los perfiles más constitucionalistas del Gobierno de Sánchez. En el otro extremo se encuentra la ministra de Política Territorial y cabeza de lista del PSC al Congreso por Barcelona, Meritxell Batet, quien ayer también se vio obligada a puntualizar las polémicas declaraciones de su superior al recordarle que una consulta por la independencia no tiene cabida en «el actual sistema constitucional», y que el Ejecutivo del que forma parte concentra una gran dosis de sus energías en «combatir el secesionismo y el independentismo». Por su parte, la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, trató de apagar el incendio por la vía rápida: «No hay tema», aseguró en TVE.

No opinan lo mismo en la oposición. El presidente del PP, Pablo Casado, señaló que Iceta dice «la verdad» que Sánchez trata de esconder al electorado, «una ocultación de la realidad que el señor Iceta ha reconocido», denunció tras posar con su equipo electoral por Madrid en plena Puerta de Alcalá. Casado acusó al presidente del Gobierno de tratar de esconderse en «muchas banderas de España», un símbolo que recientemente ha «mancillado pactando con aquellos que quieren quemarlas y quieren destruir la nación española».

La cabeza de lista del PP por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo, se mostró todavía más expeditiva contra Iceta: «No tiene principios, ni escrúpulos, ni criterio, ni remedio. Lo que hizo ayer es la enésima prueba de que el PSC es uno de los gravísimos problemas españoles», criticó a su paso por los micrófonos de RNE. «¿Qué hacemos con el conjunto de españoles?», cuestionó. «La falacia del nacionalismo es que el asunto tiene que resolverse solo entre catalanes».

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