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Los líderes se blindan para evitar motines

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño CRÓNICAS DESDE MADRID

ELECCIONES 2020

Carlos Díaz | efe

Sánchez, Casado, Iglesias y Rivera llenan sus listas de fieles y laminan a los críticos para asegurar el cierre de filas si fracasan

18 mar 2019 . Actualizado a las 07:30 h.

Hasta hace muy poco, en España se daba por hecho que quien ganaba las elecciones gobernaba y el que quedaba segundo lideraba la oposición. Así ha ocurrido en todas las elecciones generales hasta ahora. Pero el triunfo de la moción de censura de Pedro Sánchez, primer presidente del Gobierno cuyo partido no ha ganado las elecciones, supuso un giro que pone en cuestión esa máxima. Todos los sondeos apuntan a que el PSOE ganará las elecciones. Pero no está claro que eso le baste a Sánchez para ser presidente. Ni siquiera en el caso de que PP, Ciudadanos y Vox no alcancen la mayoría absoluta, porque la posición del PDeCAT, controlado por Puigdemont, cuya tesis es la de cuanta más inestabilidad, mejor, es imprevisible en una hipotética investidura del líder socialista. De modo que podría darse la paradoja de que Sánchez, presidente sin ganar nunca en las urnas, deje de serlo tras ganar por primera vez. Y también que el PP, sacando el peor resultado de su historia, acabara gobernando, tal y como ocurrió en Andalucía. Pero nadie, ni Sánchez, ni Casado, ni Rivera ni Iglesias, pueden asegurar en este momento si lo suyo será un éxito o un fracaso.

Esa incertidumbre total es la que ha llevado a los líderes del PSOE, PP, Podemos y Ciudadanos a elaborar unas listas copadas por candidatos de lealtad probada, y a hacer una limpia de críticos ante la previsión de que un posible fracaso diera lugar a un motín que pusiera en cuestión su liderazgo. Entre la pluralidad que puede ampliar el espectro de votantes y la fidelidad garantizada, aunque origine conflictos internos, todos optan por lo segundo.

En el caso de Sánchez, tiene la lección aprendida después de ser defenestrado en el 2016 por un comité federal y un grupo parlamentario plagado de críticos. De ahí por ejemplo que haya laminado a susanistas en la lista andaluza o impuesto a fieles en Aragón frente al crítico Lambán. Pero también Casado sabe que se la juega en estos comicios. Y que si, además de obtener el peor resultado histórico del PP, que tiene garantizado, no logra gobernar, un grupo parlamentario en el que pervivieran diputados sorayistas pondría en peligro su liderazgo y su proyecto político. Y por ello han sido fulminados.