Al final la culpa no era de la UPG

Domingos Sampedro
Domingos Sampedro CRÓNICA POLÍTICA

ELECCIONES 2020

Clausura de la asamblea de Amio, con Francisco Jorquera saludando a Carlos Aymerich. En medio, Xosé Manuel Beiras y Guillerme Vázquez
Clausura de la asamblea de Amio, con Francisco Jorquera saludando a Carlos Aymerich. En medio, Xosé Manuel Beiras y Guillerme Vázquez PACO RODRÍGUEZ

17 mar 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

«No país que nos tocou vivir sempre hai un responsable de que todo vaia de mal en peor. Non é nin o PP, nin o PSOE, nin Fraga, nin Feijoo. Para todos, incluído boa parte do BNG, o único responsable é a UPG. É isto certo?». Esta era la carta de presentación de una célebre bitácora sobre el nacionalismo denominada precisamente así, A culpa é da UPG, que estuvo activa hasta que Xosé Manuel Beiras se marchó del Bloque dando un portazo, tras la asamblea de Amio del 2012.

La Unión do Povo Galego (UPG), el partido comunista fundado en los años sesenta por Bautista Álvarez, Méndez Ferrín o Celso Emilio Ferreiro, entre otros, impulsó dos décadas después una carcasa política más amplia, el BNG, donde la llamada U se reservó siempre para sí una importante cuota del poder interno con el fin de decidir en cada momento la hoja de ruta a seguir por la organización.

Esa gran influencia que la U tuvo siempre sobre el BNG es lo que empujó a sus críticos a crear el mito. Si había un revés electoral: «A culpa é da UPG». Una decisión polémica: «A culpa é da UPG». Por supuesto también cargó con buena parte de las culpas de la escisión del BNG, pues solo un mes antes Beiras acusó a la cúpula de la U de actuar como «plantas carnívoras» que solo buscan su propia supervivencia.