Pedro Sánchez espolea a Besteiro en A Coruña: «Solo habrá cambio si lo lidera el PSOE»

Manuel Varela Fariña
Manuel Varela A CORUÑA / LA VOZ

ELECCIONES GALLEGAS 18F

Inés Rey, Pedro Sánchez, Patricia Iglesias y José Ramón Gómez Besteiro, esta tarde en A Coruña.
Inés Rey, Pedro Sánchez, Patricia Iglesias y José Ramón Gómez Besteiro, esta tarde en A Coruña. CESAR QUIAN

El presidente del Gobierno se instala en Galicia hasta el final de la campaña gallega para arropar a su candidato, que incidió en concentrar el «voto útil» en su candidatura

15 feb 2024 . Actualizado a las 20:29 h.

Hay dos cosas no muy comunes: que un año caiga bisiesto y que en unas elecciones gallegas no gane el PP. Pedro Sánchez, nacido un 29 de febrero, quiere doble celebración para esta segunda quincena del mes. El presidente del Gobierno y líder del PSOE viajó de nuevo a Galicia para arropar a José Ramón Gómez Besteiro, en la mayor apuesta de la dirección federal por su delegación gallega en años. De su candidato, amigo personal desde hace muchos bisiestos, reconoció profesar un «enorme sentimiento de orgullo» por lo «extraordinario» que es ante un Alfonso Rueda «que se esconde» por no acudir al debate. «¿Alguien sabe dónde está?», divirtió al público esta tarde en A Coruña. Ya no se irá hasta acabar la campaña; mañana repite en Santiago.

Esta tarde habló ante más de medio millar de personas, en el auditorio del Ágora, clavado entre una de las últimas zonas sin urbanizar de la ciudad -no por mucho tiempo- y el barrio más densamente poblado de Galicia. Un Agra do Orzán pintado de rojo en las últimas municipales, popular, diverso y obrero, con una de las menores rentas de la ciudad. Pero buena parte del discurso de Sánchez trascendió el marco gallego y siguió la estrategia de Ferraz de llevar la campaña al plano estatal para minar el liderazgo de Alberto Núñez Feijoo, a quien quiso dirigir dos mensajes desde el atril. Primero, dándole la bienvendia a admitir que «la crisis territorial se resuelve desde la conciliación y no desde la confrontación», tras las infructuosas conversaciones entre el presidente del PP y Junts. Y, después, para reclamarle que «pida perdón por el odio y las mentiras derramadas durante los últimos años». 

En el atril del Ágora repasó los logros de su Gobierno, insistió en un Partido Popular que le es hostil desde la oposición, y se refirió a la difícil gobernabilidad en el Congreso. «Por las pensiones, los trabajadores, la lucha feminista, y para que los jóvenes tengan becas, busco votos hasta debajo de las piedras», proclamó entre aplausos. 

«Hilo directo con Moncloa»

Sánchez definió Galicia como una tierra de «extraordinarias oportunidades siempre desaprovechadas por el Partido Popular». Enumeró la subida de las pensiones, los contratos en Navantia, la reactivación de Alcoa, o el perte agroalimentario. «Todo eso lo estamos haciendo. Si queremos que Galicia dé un paso de gigante, necesitamos hilo directo» entre la Moncloa y la Xunta, reclamó el presidente del Gobierno, y situarla así «a la altura de sus potencialidades». 

Y para eso, recetó, todos aquellos que quieren cambio tendrán que apostar por el PSdeG. Como lo hicieron por él en las generales de julio, identificando uno de los problemas de esta campaña: las fugas de votos de su partido a otras opciones. «No basta solo con lograr el cambio, es necesario saber gobernar ese cambio», reivindicó. Y solo habrá ese cambio «si lo lidera el PSOE».

Besteiro y el voto útil

La alcaldesa Inés Rey ejerció de anfitriona por tercera vez en un mes a Sánchez. Tanto ella como la candidata por A Coruña, la independiente Patricia Iglesias, coincidieron en condenar la «Galicia gris», o «en blanco y negro», que dejará el PP tras el 18F. «O gris é pasado, agora vexo futuro. Hoxe temos cores», aseguró la número uno por la provincia, que dijo estar convencida de que el domingo habrá cambio. 

Gómez Besteiro abundó desde el atril sobre los «líos do PP». Empezó por Argentina y su presidente. Un Javier Milei al que, aseguró, apoyaron los populares mientras este lo hacía por Vox. Luego se refirió a Isabel Díaz Ayuso, que también reivindicó a Milei, y que hoy está con Alfonso Rueda en Vigo, ciudad desde la que Galicia pide conectarse con Portugal por alta velocidad mientras la presidenta de Madrid aboga por hacerlo desde su comunidad. A esto sumó las «mentiras» del PP, desde las conversaciones entre Feijoo y Junts por la amnistía hasta los pélets. «Mentindo como cosacos», acusó a los populares, reprochando a Rueda su inasistencia al debate del miércoles: «Cando un non da a cara nun debate, non merece ser presidente da Xunta». 

Una vez identificado el rival -sin menciones a un BNG, que supera en mucho a los socialistas según las encuestas internas de los partidos-, Besteiro pasó a desglosar su programa por penúltima vez hasta las elecciones de este domingo. Exprimir los fondos europeos para mejorar salarios y crear empleos, «máis de 100.000», cifró, porque ese número ya se había logrado en el bipartito con Emilio Pérez Touriño como presidente; reindustrializar Galicia, rescatar la sanidad pública; reforzar los servicios sociales. Y con los indecisos superando aún el 20 % del electorado, un mensaje para pedir el voto femenino: dedicar el 1 % de los Presupostos a políticas de igualdad, «un verdadeiro reto de país». 

Para que al PSdeG le salgan los números este domingo, Besteiro pasó directamente a equiparar el voto a su partido con el voto útil. «Que ninguén quede na casa, iso é un voto que só beneficia a Rueda e ás súas mentiras», reprochó el candidato el PSdeG, que pidió así apostar en las urnas por una papeleta «que dé resultados» y que sea «práctica, efectiva e útil». «Quédannos tres días para espertar nunha nova Galicia», se conjuró entre gritos de «desta vai».