Formar a profesores, pero también a familias, el reto educativo ante la IA
EDUCACIÓN
Santiago acogió el I Foro EducaIA, con la presencia de consejeros y altos cargos de diez comunidades autónomas
03 oct 2026 . Actualizado a las 14:27 h.Que los profesores y las familias tengan suficiente formación. Esa es la clave para que la IA no impacte negativamente en el desarrollo intelectual y personal de los niños. Al menos, esa es una de las conclusiones unánimes de un encuentro (I Foro EducaIA) en el que se dieron cita altos cargos de las consejerías de educación de diez comunidades autónomas, convocados por Siena Educación con el apoyo de la Xunta de Galicia, ya que fue en Santiago. También estuvo representada la Agencia Española de Supervisión de Inteligencia Artificial (Aesia) y contó con dos ponentes de excepción: Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE y responsable del Informe PISA, que participó de forma telemática; y Cristóbal Cobo, investigador y experto en políticas educativas del Banco Mundial.
Pantallas sí, pantallas no
El foro, de hecho, comenzó el día anterior con un encuentro privado en el que estaban Carmen Castillo, consejera de Educación de Andalucía y sus homólogos de Aragón (Carmen Susín), Baleares (Antoni Vera), Castilla y León (María Pardo) y el anfitrión, Román Rodríguez. A esta primera mesa redonda se sumó Daniel McEvoy, secretario autonómico de Educación de la Generalitat Valenciana.
En esta ocasión se hizo un pequeño balance de la situación tras el Informe PISA, que ha obligado a todas las administraciones a reflexionar sobre las medidas que se han tomado en el pasado y las que se necesitan hoy. Pero también se habló de IA y de pantallas. Sobre estas quedó claro que no hay unanimidad entre los gestores educativos sobre su uso en clase, ni siquiera en la secundaria. También quedó claro que, para todos ellos, la Lomloe no ha ayudado a mejorar el conocimiento de los estudiantes españoles.
«La comprensión lectora es la madre del cordero»
Andreas Schleicher, responsable del Informe PISA participó en el foro de forma remota (un problema de agenda le impidió estar presente) y habló de estudiantes, vocaciones, IA y familias.
Explicó que el talento parece que está en Asia y en Estados Unidos, que aunque en conjunto no está teniendo buen rendimiento, sí genera excelencia, aunque no al nivel de China.
Schleicher apuntó un asunto interesante después de la avalancha de datos de las últimas semanas, y es que los estudiantes que no disfrutan en clase no van a carreras de ciencias y que, al contrario, disfrutar en clase y tener interés dispara el talento y las vocaciones científicas. Y, añade: «La ciencia es para todos: da sentido al mundo, nos hace plantearnos preguntas», por lo que no debe estar limitada a alumnado que después vayan a dedicar su vida a ese campo.
Sobre la IA, el director de Educación de la OCDE lo tiene claro: «Los estudiantes tienen que aprender a pensar. Si usan la IA para pensar, está bien». Y en este contexto, «la comprensión lectora es la madre del cordero». Asegura que lo mejor es saber leer en papel para después leer en digital: «Cuando te has leído un libro gordo, estas mejor preparado para leer en digital».
No descubrió nada nuevo cuando dijo que el problema no es la tecnología en sí, si no las redes sociales, causantes de una distracción generalizada.
Terminó apuntando que los estudiantes españoles se sienten poco apoyados por los profesores, un asunto del que también habló Carmen Castillo, la consejera andaluza, quien incidió en la importancia de las expectativas (propias, de la familia y de la escuela) a la hora de que un alumno se tome en serio los estudios. Eso sí, Schleicher reconoció que «la escuela no puede compensar totalmente a las familias», y justo ahora los padres están menos implicados que nunca.
«Tenemos que equivocarnos para aprender»
La conferencia principal fue de Cristóbal Cobo, experto en políticas educativas del Banco Mundial. Chileno, fue fácilmente seguido por los participantes (a Schleicher se le oyó ya traducido al español).
Su charla fue muy estimulante, llena de referencias a estudios, muchos contradictorios. Hubo ciertos asuntos a los que prestó más atención: uno, alertó del riesgo de no revisar lo que la IA nos dice (o hace por nosotros) porque es un sesgo muy humano, apuntó, confiar en lo automático si se ve que funciona inicialmente. Lo segundo fue señalar que hay diferentes formas de delegar, que no todas las decisiones están al mismo nivel y que al final la persona debe asumir que la responsabilidad debe ser suya. En tercer lugar, defendió que se eduque a los niños para que «sean capaces de decidir qué le dejan hacer a la IA». Y habló del peligro de la brecha en este campo, porque la IA se va a convertir (ya lo es, dice) en un suministro más, como la luz o el agua, que se paga mes a mes, y eso hace que no esté al alcance de todos.
En cuanto a la educación, describió la evaluación como un asunto pendiente, ajena a los cambios tecnológicos de los últimos años: «Ponemos mucho énfasis en los productos y poco en los procesos», dijo. Se mostró partidario de una graduación en el uso de la IA, destacando (solo como ejemplo) a Noruega, que para menores de 12 años entiende que no debe usarse en ningún caso. Formar a los profesores y a las familias en alfabetización en IA es, para este experto, fundamental. Y terminó su charla recordando un principio básico -«tenemos que equivocarnos para aprender»-, algo que en la escuela tanto se penaliza.
Cada territorio tiene sus características
Se completaron las dos charlas con tres mesas redondas de responsables políticos: sobre iniciativas en marcha, legislación y prioridad política.
Quedó claro que cada territorio tiene sus propias características. Por ejemplo, en Baleares, el principal reto radica en combatir las elevadas tasas de abandono escolar prematuro motivadas por su contexto socioeconómico y geográfico; en la Comunitat Valenciana se sitúa como prioridad absoluta la equidad, evitando que los cambios tecnológicos generen brechas de aprendizaje. En Galicia se apuesta por el refuerzo de las competencias clave y en Castilla y León se considera imprescindible formar el carácter del alumno además de su aprendizaje en contenidos. Navarra cree decididamente en la digitalización.
La seguridad sí genera una respuesta unánime. Tras experimentar intentos de ciberataques e filtración de datos en sistemas autonómicos, las autoridades reafirman su papel como custodios de la privacidad de la comunidad educativa. Y Manuel Vila, secretario xeral de la Consellería de Educación recordó la legislación propia gallega, con la Lei de Educación Dixital en fase de aprobación.
Destacaron los políticos el valor de la FP, tanto para retener al alumnado en la educación obligatoria (FP básica) como para formar a profesionales y convertirse en un motor de cambio.
La burocracia es una carga, especialmente para los equipos directivos, que todos los políticos destacaron, aunque la directora xeral de Innovación de la Xunta, Judith Fernández, dejó claro que una cosa es convertirse en el cuello de botella de todos los programas educativos y otra es obviar el papel importante de los documentos firmados por los profesores, que determinan la vida de muchos estudiantes.
Los profesores fueron sin duda protagonistas. Estaban ampliamente representados en el auditorio, con muchos miembros de los centros de formación gallegos. Precisamente formar a los maestros es la clave de bóveda de todo el sistema, repitieron todos los participantes, aunque también añadieron el papel central de las familias, porque el problema de la tecnología -repetían una y otra vez los expertos- está una vez salen los alumnos del colegio. ¿Qué tienen que saber los adultos para ayudar a los menores? Que la IA es complaciente y se equivoca muchísimo, no es de fiar y que las redes sociales están diseñadas para mantener la atención sin fin. En cuestiones pedagógicas, que puede ser una herramienta eficaz para la autoevaluación pero no para fijar el contenido, y exige la revisión constante y consciente. Nada sustituye a pensar y a ser guiado por un profesor.