Un informe proyecta un descenso continuado del alumnado, con especial incidencia en los sistemas educativos de Galicia, Asturias y Extremadura; la educación infantil, por el contrario, tenderá a subir por la mayor tasa de escolarización
28 abr 2026 . Actualizado a las 14:53 h.Aulas más vacías, si se ve la botella menos llena, o con atención más individualizada, si se quiere ver llena. El alumnado de las etapas educativas preuniversitarias, excluyendo la Formación Profesional, bajará de manera muy importante en España en los próximos años, lo que puede convertirse en un problema o en una oportunidad, o incluso en ambas cosas a la vez. Un informe publicado por la Fundación Ramón Areces y la Fundación Europea Sociedad y Educación calcula que entre el año 2025 y el 2035 se reducirá en más de 600.000 el número de estudiantes en dichas etapas en España. Y Galicia, Asturias y Extremadura se prevén como las zonas que más deterioro estructural sufrirán.
Son algunas de las principales conclusiones del estudio El impacto de la demografía en el sistema educativo español. Proyecciones a cinco y diez años, elaborado por el catedrático de Sociología de la UNED Miguel Requena. En él avanza cómo impactará en la educación el descenso de la natalidad que el país viene sufriendo en las últimas décadas. Y toma como punto de partida el dato del 2024, cuando España registró el número más bajo de nacimientos en más de un siglo. Llegaron al mundo 318.005 bebés, y la tasa de fecundidad por mujer fue de 1,1 hijos, una de las más bajas de la Unión Europea, recuerda el informe. Y esto condicionará la evolución del sistema educativo en la próxima década, que tras un período de expansión, relacionado entre otras cosas con la cada vez mayor incorporación de la mujer al mundo laboral, la mejora de la tasa de escolarización y la llegada de inmigrantes, pasará ahora, según estas previsiones, a una época de contracción.
Según las proyecciones de este estudio, las aulas españolas de primaria perderán casi 400.000 alumnos hasta el año 2035, mientras que las de secundaria bajarán en unos 376.000, a los que se sumará otra reducción de unos 150.000 en la etapa de Bachillerato, fuera ya de la educación obligatoria. Sin embargo, en otras dos etapas en las que tampoco es obligatoria la matriculación, los dos ciclos de Infantil (de cero a 3 años y de 4 a 6), la tendencia será la contraria. El primer ciclo de EI, actualmente se atiende mayoritariamente en las escuelas infantiles, sumarán más de 150.000 alumnos, y el segundo ciclo de Infantil, que ya suele darse en los colegios, ganaría unos 40.000 matriculados. Estas subidas no se deberán a la natalidad, si no a los cambios sociales, laborales y familiares, que harán aumentar las tasas de escolarización en las edades más tempranas.
Distintas velocidades territoriales
El informe desagrega ese impacto demográfico por territorios. Y el retroceso del alumnado no será homogéneo. Galicia, Asturias y Extremadura serán, según las proyecciones de Requena, las comunidades con mayor impacto y deterioro estructural. De hecho, el estudio apunta que en el sistema educativo gallego «incluso en las etapas de recuperación (como la segunda etapa de educación infantil), sus saldos apenas alcanzan un equilibrio precario», en estas proyecciones a diez años. Ese comportamiento, añade, será parecido en las cuatro provincias.
En el extremo contrario, la Comunidad Valenciana y la de Murcia mostrarán más resistencia al descenso, mientras que Madrid y Cataluña perderán muchos alumnos en cifras absolutas, pero conservarán mucho mayor dinamismo demográfico.
Auge de los másters
¿Qué sucederá con los campus universitarios? El informe estima que habrá un crecimiento temporal de matriculados en grados, mientras que los másters mantendrán una expansión sostenida durante todo el decenio 2025-2035 «con un alumnado cada vez más adulto y vinculado a la formación continua».
Los grados tendrán una primera fase de expansión hasta el 2030, para la que se proyecta un aumento de unos 183.000 estudiantes, mientras que en los siguientes cinco años se incorporarán las cohortes más jóvenes, de los años de menor natalidad, por lo que iniciarán una fase de ajuste en la que pueden perder unos 60.000 estudiantes.
El estudio deja fuera la Formación Profesional debido a la gran diversidad de edades de acceso y vías de matriculación para estos estudios, que hacen difícil hacer estimaciones fiables empleando la misma metodología que en el resto de estudios sí incluidos.