La Xunta activa los «puntos laranxa» para hacer frente al acoso escolar

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

EDUCACIÓN

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, saludando a una alumna del CEIP de Lourido, en Poio, donde se presentó el nuevo plan contra el acoso
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, saludando a una alumna del CEIP de Lourido, en Poio, donde se presentó el nuevo plan contra el acoso Ramón Leiro

Alfonso Rueda advirtió en Poio de que «non pode haber ningún abusón»

06 ene 2024 . Actualizado a las 14:06 h.

«Sodes 165 persoas diferentes. Cada un coa súa maneira de ser, cos seus amigos, coas súas amigas e o que non pode haber é ninguén que abuse». Con estas palabras, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, se dirigió este miércoles a los escolares del CEIP de Lourido de Poio para presentarles el Plan integral contra o acoso e o ciberacoso escolar remarcando que «lle pode tocar a calquera de vós. Por iso, non pode haber ningún abusón no colexio e, se o hai, hai que dicilo».

De este modo, «hai que collelo e explicarlle que así non se vai a ningunha parte, que todos sodes compañeiros e todos sodes iguais (...). Non pode haber ninguén que estea rompendo a convivencia ou abusando de que ten máis forza ou se cree máis listo e facerllo pasar mal aos demais», añadió Rueda. El máximo responsable del Ejecutivo gallego animó al alumnado a denunciar cualquier caso de violencia o discriminación en entornos escolares.

De este modo, insistió en que «é fundamental que non haxa acoso, que non haxa abusóns e, se os hai, hai que detectalos en seguida, primeiro, para facerlle que cambie, para facerlle entender que así non se vai a ningunha parte, e senón para poñelo en coñecemento dos profesores, das familias, para que saiban como hai que actuar e solucionalo».

Respeto y tolerancia

Fue la directora xeral de Ordenación e Innovación Educativa, Judith Fernández Novoa, la que presentó esta iniciativa, cuyo «obxectivo fundamental é erradicar o acoso escolar dos nosos centros educativos e promover unha cultura de respecto, de empatía e de tolerancia». Tras insistir en que es precisa la implicación de toda la comunidad educativa, subrayó que el plan integral se fundamenta en la prevención, «un dos factores fundamentais para loitar contra o acoso e ciberacoso»; el compromiso para que el centro educativo «sexa concibido como un espazo seguro e de confianza» para los alumnos; la intervención «mediante unha resposta áxil e firme ante calquera situación», y la implicación de las familias.

Además de campañas de concienciación y sensibilización, el plan prevé la dotación de herramientas, recursos y estrategias para abordar esta problemática. Así, se establecerán en todos los centros educativos de Galicia, así como en los centros de juventud, de «puntos laranxa», espacios, físicos o virtuales, en los que denunciar de forma anónima este tipo de situaciones. «Tolerancia cero ante calquera forma de violencia ou discriminación nos centros educativos de Galicia», concluyó Judith Fernández.

Los equipos de actuación contra el bullying establecidos en estos centros serán los encargados de gestionar estas denuncias. «Para iso investigarán o sucedido e decidirán se é preciso ou non abrir o protocolo por acoso. De ser así, remitirán o caso á inspección educativa e falarán coas familias dos alumnos», precisaron desde la Xunta de Galicia.

Los «puntos laranxa» se espera que estén desplegados en la totalidad de centros educativos gallegos a lo largo del presente curso académico.

Abierto a debatir el extender la prohibición del móvil al recreo

Otra de las novedades del plan integral consiste en que se va a habilitar un proceso para que las víctimas puedan ser derivadas con preferencia a los servicios de salud mental, tanto para su diagnóstico como para la intervención terapéutica que sea preciso.

Asimismo, se intervendrá sobre el agresor para tratar de revertir su conducta: «Para iso haberá intervencións psicoeducativas coa finalidade de que mude o seu comportamento».

Alfonso Rueda, de igual modo, también abordó el uso de móviles en los centros educativos. Así, tras incidir en que el uso de teléfonos no está permitido durante las clases «salvo con finalidades pedagógicas de enseñanza perfectamente controladas y delimitadas», se mostró dispuesto a abrir el debate sobre extender esta restricción al recreo, decisión que «ahora mismo depende de cada centro escolar hablando con los padres (...). Debemos intentar hacer las cosas con el mayor acuerdo posible».

El presidente de la Xunta, en relación con la proliferación de acoso escolar a través de redes sociales, se mostró contundente: «Decir que la forma de evitarlo es cortar toda posibilidad de utilizar las nuevas tecnologías tampoco creo que fuera una buena solución. Hay que intentar compatibilizar, estar muy atento a los peligros que puedan venir y (...) poner herramientas para evitar los peligros sin dejar de aprovechar las oportunidades».