Así ha arrancado la selectividad 2021: dos años resumidos en tres días

Sara Carreira Piñeiro
Sara Carreira A CORUÑA / LA VOZ

EDUCACIÓN

La tensión aflora en los últimos instantes antes del primer examen

10 jun 2021 . Actualizado a las 19:19 h.

Todo el mundo recuerda su selectividad. Los nervios, el miedo a perderse en el campus o a no llegar a tiempo, las manos sudorosas cuando se leen las preguntas... la primera experiencia adulta, donde padres y madres poco pueden hacer, tiene muchas formas y todas están barnizadas por la tensión. Y este martes, primer día de la prueba en Galicia, no fue diferente por mucho que las mascarillas ya no suponen una rareza, y aun cuando a las ocho y media los campus eran un bullicio de risas, confidencias y repasos.

A las ocho y media era cuando los responsables de cada centro iban ordenando a sus alumnos por apellido, una práctica que podría parecer infantil pero que ha dado tan buen resultado que seguro se mantendrá: cada instituto tiene una entrada y una hora. La aglomeración desordenada a las puertas, ese vestigio de la España del siglo XX, ha pasado a la historia también en selectividad. La disciplina impuesta desde el profesorado y la espera de los últimos minutos ante la puerta provocaron el primer pico de tensión del ambiente. No eran las nueve cuando entraban en las facultades (y algún que otro pabellón) los estudiantes, subiendo, moviéndose en fila india, silenciosos pero bastante confiados, curiosos y con ganas de que todo empezase. En diez minutos —quince para las aulas magnas, las de ochenta plazas— todo el mundo estaba sentado. Ni en sueños los organizadores pensaban que eso fuese posible.

Pero lo que es bueno para una cosa, no lo es tanto para otra. A las 9.30 ya habían desfilado decenas de estudiantes al baño, tantos que en las clases había que organizar pequeñas expediciones de cuatro o cinco, porque la distancia de seguridad debía ser respetarla en todo momento, incluso en los lavabos.

Los profesores intentaban para entonces repasar cualquier posible contingencia, analizar cada singularidad: que si las pegatinas, que si el código de la asignatura, que si hay que atarse el pelo... Pero no hay tantas instrucciones como para mantener callados a los alumnos veinte minutos, y aparecieron los corrillos, incluso sin moverse de las sillas. El siguiente cuarto de hora resultó muy largo, como ante un ascensor sin cobertura de móvil.

Faltaban unos ocho minutos para las diez y los docentes empezaron a recoger, figuradamente claro, al rebaño. Cada uno en su sitio, silencio por favor... A falta de dos minutos —«vamos a esperar a las diez en punto, para empezar a la misma hora en toda Galicia», decía un profesor imprimiendo todavía más solemnidad al momento— solo se oía el tictac del reloj, un dispositivo barato colocado sin agujerear la pared del aula, en un precario equilibrio con la pantalla digital, pero que sirve para el propósito de enmarcar el tiempo de cada examen. Y mientras todos miraban las humildes agujas de a un euro, los cuerpos recogían la tensión del ambiente y los jóvenes desgarbados un minuto antes estaban sentados para pasar revista. A las diez en punto —según decidía cada reloj— comenzó el reparto, con algún suspiro, conatos de aplauso y hasta gemidos. Tras dos años de preparación, empezaba la selectividad.

Con toda una sonrisa salía el alumnado del Colegio Compañía de María (Santiago) del primer examen. La profesora que los acompañaba, Alba Sánchez, explicaba la razón: «Con el profesor, habían repasado lo que les preguntaron». No eran los únicos. «Saíu mellor do que esperaba», afirmaba Adrián Caamaño, del IES Xelmírez II. 

«Estaba nerviosa pero fue mejor de lo que esperaba. Cayó todo lo que soñé esta noche. Tuve una premonición», asegura Marta de Urbano, en Ourense.

 A las 11.00 horas Lucas Alonso, alumno del IES Pedra da Auga de Ponteareas ya terminaba su examen de Historia de España. Lo hizo en la facultad de Biología de la Universidade de Vigo. Salía contento y optimista con la resolución de la prueba en la que tuvieron que contestar «varias definiciones que ya llevábamos memorizadas de todo el curso».