La genética aporta habilidades para el éxito educativo más allá de la inteligencia

Ser responsable, perseverante y cauteloso también se hereda e influye en el rendimiento escolar y vital

Una mujer mira cómo juegan sus hijos en la nieve
Una mujer mira cómo juegan sus hijos en la nieve

Redacción / La Voz

Las probabilidades de tener éxito en los estudios aumentan si tienes unos progenitores muy listos, pero también si son responsables, perseverantes, extrovertidos, trabajadores y tienen autocontrol. 

Estas son las conclusiones de un estudio publicado en Nature Genetics y dirigido por Daniel Belsky, profesor de Epidemiología en la Universidad de Columbia, que investiga cuestiones en las que se cruza la genética, las ciencias sociales y del comportamiento y la salud pública. Su investigación proporciona evidencia para la idea de que heredar genes que afectan otras cosas además de la capacidad cognitiva es importante para comprender las diferencias en el éxito de la vida de las personas.

Es lo que se denomina en el citado estudio «herencia genética no cognitiva». En el trabajo -realizado por Perline Demange, doctoranda de la Universidad de Vrije (Ámsterdam) y Margherita Malanchini, profesora de la Queen Mary University (Londres)-  se detectaron 157 ubicaciones diferentes en el genoma humano relacionadas con habilidades no cognitivas. Según sus conclusiones, la genética no cognitiva se enriqueció en los mismos tejidos cerebrales y tipos de células que el rendimiento cognitivo, pero mostró diferentes asociaciones con la materia gris. 

 «Lo que más me sorprendió de nuestros resultados fue que estas habilidades no cognitivas contribuyeron tanto a la heredabilidad del logro educativo como la capacidad cognitiva», explicó Belsky. Según sus conclusiones, las habilidades cognitivas representaron el 43 por ciento y las habilidades no cognitivas, el 57 por ciento.

Probabilidad de más éxito en la vida

La genética de las habilidades no cognitivas se asoció con una mayor tolerancia a los riesgos, una mayor disposición a renunciar a la gratificación inmediata, un comportamiento menos arriesgado para la salud y un retraso en la fertilidad. Los investigadores también observaron que la genética de habilidades no cognitivas se asociaba con una constelación de rasgos de personalidad relacionados con el éxito en las relaciones y en el trabajo, como ser curioso y ansioso por aprender, ser más estable emocionalmente y ser más trabajador y ordenado. Todo ello las vincula a otros logros además de los años de estudio, como trabajos más prestigiosos, ingresos más altos y, por extensión, una vida más larga.

«Ha habido mucho debate sobre qué son las habilidades no cognitivas y cuál es la mejor manera de medirlas. Motivación, persistencia, agallas, curiosidad, autocontrol, mentalidad de crecimiento: estas son solo algunas de las cosas que la gente ha sugerido que son habilidades no cognitivas importantes», observa Paige Harden, profesora de psicología en la Universidad de Texas y co-líder de la investigación junto con Belsky y Nivard.

Los riesgos: no hay genes «buenos» y genes «malos»

También se asoció esta genética a un mayor riesgo de problemas mentales: más esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno obsesivo compulsivo y anorexia nerviosa. «Este es un ejemplo de lo que los genetistas llaman pleiotropía -dice Harden-. Nuestro resultado nos advierte contra una visión simplista de que las variantes genéticas sean buenas o malas. La misma variante genética que predispone a alguien a ir más lejos en la escuela también podría elevar su riesgo de desarrollar esquizofrenia u otro trastorno mental grave».

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