Profesores gallegos lamentan que no se aceptan exenciones por ser vulnerables: «A ninguén lle deixaron quedar na casa»

Sara Carreira Piñeiro
Sara Carreira REDACCIÓN / LA VOZ

EDUCACIÓN

Protestas de profesores en Bueu a principios de curso pidiendo más medidas de seguridad en los centros educativos
Protestas de profesores en Bueu a principios de curso pidiendo más medidas de seguridad en los centros educativos

Unos 800 docentes, menos del 3% de los maestros, pidió abandonar el centro por ser grupo de riesgo

07 dic 2020 . Actualizado a las 23:54 h.

En Galicia hay unos 800 profesores (de un total 30.000) que han solicitado la exención de acudir al centro educativo durante la pandemia de covid porque su salud así lo aconseja y según el sindicato ANPE, los trámites son lentos y hasta ahora no saben de ninguna resolución positiva. «Non sei de ningún docente ao que lle dixeran ‘queda na casa’» dice Julio Díaz, presidente gallego del sindicato.

«Es vulnerable pero su nivel de riesgo no precisa baja laboral»

El procedimiento es largo, a muchos todavía no los han llamado, y tras la solicitud lo que hacen es pasar por la consulta de un médico especialista en trabajo a cargo de la empresa privada Cualtis, que tiene la concesión de este servicio. «A valoración —explica Díaz— tiña que facela prevención da consellería, pero non existe esa posibilidade». Los solicitantes reciben de forma generalizada una misiva estandarizada con una esclarecedora frase final: «Es vulnerable pero su nivel de riesgo no precisa baja laboral». Para ANPE está frase es contradictoria en sí misma: «Se es vulnerable, non podes ir a un traballo onde hai 25 persoas ou máis que poden ter covid, nonsí? Veñen a decirche que corres moito risco pero tes que ir igual».

El miedo al contagio y la inseguridad en el puesto de trabajo ha llevado a muchos docentes a jubilarse. De ahí el aumento de los retiros en un 33% este año. Le ocurrió a Rosa Fernández Salmonte, profesora de Tecnología en el IES Eusebio da Guarda de A Coruña: «Yo estaba en prórroga, no me quería jubilar todavía, y en marzo estuve a la expectativa, a ver qué ocurría. Pero en verano se preveía un brote en otoño y muchos contagios y fue cuando decidí jubilarme, porque soy una persona de riesgo debido a algunos problemas de salud».

«Me gusta la enseñanza tradicional, no me atraen las clases telemáticas»

Fue ese peligro de enfermar lo que le animó al retiro, así como las nuevas exigencias telemáticas: «Me gusta la enseñanza tradicional, no me atraen las clases telemáticas». Y eso que ella, que era profesora de TIC en 4.º de ESO, estaba acostumbrada a comunicarse así con sus alumnos, pero la situación del confinamiento la desbordó: «Todos los profesores nos esforzamos al máximo, pero ni estábamos preparados nosotros ni los alumnos. Salimos del paso lo mejor que pudimos, pero fue agotador. Trabajábamos hasta los doce de la noche, desbordados en el horario, porque teníamos que preparar trabajos, corregir los que nos mandaban, y a la vez adaptar las programaciones». En septiembre, Rosa Fernández se mantuvo en contacto con el centro a través de videoconferencias, pero finalmente decidió retirarse.

Ahora no se arrepiente, sobre todo porque desde la jubilación se fue a la aldea y ha ganado calidad de vida desde todo punto de vista.

Hay que tener en cuenta que en España uno de cada tres docentes tiene más de 50 años, y en algunos centros de Galicia este porcentaje se dispara; la edad, aunque no es en sí un factor de riesgo, sí está vinculado al aumento de patologías como diabetes, problemas respiratorios o cardíacos y obesidad, entre otros; hay docentes que han sufrido un infarto, o han tenido cáncer, y que temen que su presencia en el aula los acabe llevando al hospital.

PILAR COPA, MAESTRA

«Si no hubiese sido por el covid, no me retiraba todavía»

Pilar Copa lleva desde el año 1978 dando clase y ha tenido que venir una pandemia mundial para alejarla de las aulas. Reconoce que tomó la decisión en un momento bajo de moral (era el 11 de abril, con el país paralizado por el miedo) y que a veces se arrepiente de haberlo pedido, pero sus circunstancias la llevaron por ese camino.

—Es una maestra todoterreno, ¿Le ha faltado alguna etapa por conocer?

—Esta profesión es mi vida, desde que comencé con 22 años en Pedrafita. Después hice la especialidad de educación especial y estuve doce años en un colegio. Como yo era profesora de Matemáticas y Ciencias, con la Logse me habilitaron para dar clase en ESO y estuve en CPI, donde acabé siendo la directora durante ocho años. Por razones personales me fui a Lugo, y di clase a adultos y acabé en el CEIP O Paradai; allí estuve los 15 últimos años, muy bien además.