«No necesitamos guardianes del conocimiento, sino personas que encuentren soluciones a los retos del futuro»

Los expertos apuestan por cambiar el currículo y aprender por competencias

Imagen de archivo de un colegio de Val do Dubra. En Galicia se fomenta la educación colaborativa y el aprendizaje basado en proyectos
Imagen de archivo de un colegio de Val do Dubra. En Galicia se fomenta la educación colaborativa y el aprendizaje basado en proyectos

Redacción / La Voz

El tercer (y penúltimo) foro telemático y abierto sobre el currículo del futuro acaba de terminar con una reflexión de Alejandro Tiana, secretario de Estado de Educación, que por momentos parecía un jarro de agua fría sobre todo lo dicho en las dos horas anteriores. La visión casi pesimista de Tiana no es tal, porque es un firme defensor del cambio del currículo para que la escuela española alcance la excelencia de la que ahora mismo carece, pero sí puso sobre la mesa algunos de los problemas que todo lo dicho por los profesionales y comunidad educativa conllevan: el nuevo sistema que se elija debe poder aplicarse de forma paulatina, no ha de romper con todo lo anterior, tiene como centro al profesorado (y su formación) y necesita ser tan flexible que pueda desarrollarse en todos los centros educativos, tanto aquellos que están en la vanguardia de la didáctica como otros más tranquilos o incluso desilusionados; por si eso no fuese suficiente, recordó que España es un país descentralizado y que son las comunidades las que se encargan de aspectos tan importantes como la inspección o la formación permanente de los profesores.

«El currículo es la experiencia educativa que cada centro ofrece a sus alumnos»

El baño de realidad de Tiana tampoco estaba tan lejos de lo que fueron enumerando ponentes y participantes en el foro ¿Por qué un currículo competencial?, aunque estos, como no tienen la responsabilidad de gobernar —Tiana reconoció que hacerlo bien le quita el sueño—, aplican un tono más posibilista a sus cambios. Quedó claro que «el currículo es la experiencia educativa que cada centro ofrece a sus alumnos», como dijo José Moya (uno de los impulsos del Proyecto Atlántida) y que por eso el centro debe jugar un papel activo, relevante, y los profesionales con él.

Precisamente José Moya, profesor de la Universidad de Las Palmas, explicó que las competencias que debe ofrecer la educación son aquellas que permitan a las personas «desarrollar un modo de vida sostenible» y reconoce que frente al aprendizaje lineal que se da en la actualidad se debe entender que el avance es cíclico en el terreno competencial, «de progresiva complejidad», y hay que determinar qué niveles son estos y qué tareas los definen. Otro reto que apunta Moya es el de la reforma de los contenidos («no solo quitar, hay que quitar y poner») y por ejemplo apuntaba que en el currículo actual no se habla de resilencia, el índice de desarrollo humano o apenas nada de la sostenibilidad; y finalmente, el tercer reto es preparar a las personas para «la resolución de tareas relevantes» en entornos tan diferentes como complementarios y que son el natural, el urbano y el digital.

«El actual sistema es un carretera nacional: expulsa al que no encaja y frena a los que van más rápido»

Lucas Gortazar, investigador, asesor de educación para el Banco Mundial y vinculado a Esade, fue el otro ponente de la tarde, y en su caso enumeró alguno de los factores que determinarán ese perfil competencial del currículo del futuro: «El actual sistema es un carretera nacional: expulsa al que no encaja y frena a los que van más rápido», sigue un proceso que desanima a los alumnos en la secundaria, no prepara a los estudiantes para los aprendizajes de la vida y ahonda en la tradicional brecha entre aprender y aprobar. Cree firmemente que la educación competencial permitirá unir los dos grandes desafíos del futuro —el economicista y el humanista— y ayudará a los ciudadanos del mañana a gestionar la sobreabundancia de información, los retos globales (como las migraciones y la exigencia de convivir con el diferente) así como el auge de los nacionalismos. En cuanto al trabajo, apunta que las exigencias están cambiando: las tareas de diseño y analíticas tienen más peso que las de producción, y las competencias sociales pasan por encima de otras como las matemáticas.

«El modelo competencial se ajusta a la sociedad que vivimos: con incertidumbre, cambio y complejidad»

Al discurso de los ponentes se sumaron las reflexiones de las otras voces del foro. Nélida Zaitegi —maestra, directora de colegio, inspectora de educación, formadora de docentes y desde hace cuatro años presidenta del Consejo Escolar de Euskadi—, explicaba que el modelo competencial «se ajusta a la sociedad que vivimos: con incertidumbre, cambio y complejidad», pero para aplicarlo bien necesita tiempo en clase, autonomía para los centros y flexibilidad en los ritmos de aprendizaje.

«No necesitamos guardianes del conocimiento, sino personas que encuentren soluciones a los retos del futuro»

Andrea González Henry, presidenta de los estudiantes de Canae, pidió más énfasis en las competencias transversales, como la de la participación de alumnos; Carmen Jáudenes, coordinadora de la comisión de Educación Inclusiva del CERMI, habló de convivencia y trabajo colaborativo para favorecer la inclusión de todos; Óscar Martín, director del CEIPS Santo Domingo de Algete (Madrid) insistió en que «no necesitamos guardianes del conocimiento, sino personas que encuentren soluciones a los retos del futuro»; Rafael Rodríguez de la Cruz, inspector en Extremadura, recalcó el peso de la evaluación de los aprendizajes en este nuevo diseño futuro, para apostar por el aprendizaje por proyectos como línea básica de actuación.

Resultó muy interesante la participación de Enric Masllorens, director general de la Fundació Jesuïtes Educacio. Hay que recordar que los Jesuitas llevan más de un lustro aplicando una nueva forma de enseñanza en Cataluña, y por eso él fue contundente al decir que «es posible otra educación», pero también alertó de que si bien el alumno debe ser el centro del aprendizaje, el profesor es la figura central en ese proceso de aprender. Que movilizar a los docentes y formarlos no es algo que ocurra «de la noche a la mañana» y que debe planificarse con cuidado y sabiendo que es algo que cuesta mucho tiempo y dinero, además de que debe hacerse sobre todo en la propia escuela y entre iguales.

Esta serie de encuentros sobre el currículo del futuro, que acepta sugerencias y anima a la participación en las redes con la etiqueta #Currículo a debate, termina el jueves a la misma hora y en la misma web con un encuentro con Eulália Ramos, subdirectora de la Dirección General de Educación del Ministerio de Educación de Portugal, un país con una historia académica parecida a la española que ha dado un golpe de timón en los últimos años y ha tenido mucho éxito.

Newsletter Educación

Recibe todas las semanas la información más relevante sobre educación

Votación
2 votos
Tags
Comentarios

«No necesitamos guardianes del conocimiento, sino personas que encuentren soluciones a los retos del futuro»