«Hemos conseguido llevar la ley Celaá a la calle, que no se apruebe sin debate»

Juana Otero, secretaria de Escolas Católicas, cifra en 10.000 los coches que se manifestaron por Galicia el domingo

Juana Otero, secretaria autonómica de Escolas Católicas
Juana Otero, secretaria autonómica de Escolas Católicas

Redacción / La Voz

Juana Otero Torres, secretaria autonómica de Escolas Católicas, la patronal gallega de los colegios concertados confesionales —que reúne a unos 120 en toda Galicia—, se siente muy satisfecha por la convocatoria del pasado domingo, cuando unos 10.000 vehículos —sobre 6.000 solo en Vigo— participaron en una ruidosa manifestación contra la nueva ley educativa.

—¿Como valora Escolas Católicas, uno de los pilares de la plataforma Máis Plurais, la movilización del domingo?

—Creo que fue un trabajo compartido y bien hecho desde las direcciones de los colegios y las familias, y el colectivo respondió muy bien.

—¿Cree que se ha cumplido el objetivo de la protesta?

—Queremos paralizar la tramitación de la ley, que la semana pasada se aprobó en el Congreso, pero tiene que ir al Senado y a lo mejor conseguimos que se limen algunos de sus aspectos más lesivos. Pero si no, nuestro objetivo era que la gente se entere de lo que reclamamos, que se lleve el problema a la calle y no se apruebe sin debate, a escondidas.

—¿Qué reclaman, en Galicia, de la nueva ley? ¿Temen que se deje de usar el castellano en la escuela? ¿Están en contra de la integración de alumnos con discapacidad en los colegios ordinarios, porque muchos centros concertados tienen aulas de educación especial?

—En Galicia las dos lenguas oficiales se respetan, y en ese sentido se cumple con la norma y no creo que vaya a cambiar. Y es verdad que en Galicia los centros ordinarios acogen a muchos niños con discapacidad [el 90% de los alumnos con algún problema están escolarizados en aulas ordinarias]. Pero también es cierto que no queremos que se haga sin dotación suficiente de recursos para ese alumnado.

—Así que no están en contra de la inclusión, sino de que se haga sin suficientes recursos.

—Efectivamente. Y si una ley establece unos plazos [la Lomloe habla de diez años] tal vez se haga a prisa y corriendo, y una inclusión radical ni es buena para los centros, las familias y por supuesto los alumnos.

—La queja es más de matiz, entonces...

—Bueno, somos escuelas católicas así que también nos preocupa que la asignatura de Religión se vaya apartando. Nos molesta esa ideología laicista, que pretende imponer el Estado cuando la Religión hoy la elige quien quiere. Y quitarle el valor académico también hace que pierda importancia.

—Dicen que esta ley nace muerta, que tiene los días contados.

—Hubo una oportunidad de oro hace un par de años para conseguir un consenso y los socialistas fueron los que se levantaron de la mesa. Y ahora imponen esta ley y con mucha premura. ¿Por qué? ¿Es porque coincide con los Presupuestos y les sirve de moneda de cambio?

—¿Cree que la educación concertada, especialmente en Galicia, puede desaparecer?

—Cada vez hay menos niños, y si las Administraciones desvían a los alumnos a la pública, puede ocurrir que algunos colegios concertados pierdan tanto alumnado que no se puedan sostener. Puede ocurrir, aunque no será de un día para otro.

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