En la escuela, ¿medimos lo que realmente importa?

Frente a la inteligencia o la memoria, la investigadora Angela Duckworth propone potenciar y calcular la determinación, que se traduce en pasión y trabajo sostenido en el tiempo

Alumna de un instituto de Silleda este curso
Alumna de un instituto de Silleda este curso

Redacción / La Voz

Los test de inteligencia y los exámenes tradicionales nos dicen en qué tienen un talento natural los alumnos y cuál es su capacidad para aprender o tal vez solo memorizar y repetir conocimientos. Pero, ¿eso importa al final para trazar una carrera exitosa? Según la investigadora Angela Duckworth, entre otros muchos, no. Para ella la clave es otra: pasión y trabajo, y eso solo se puede conseguir con la motivación adecuada. 

La psicóloga e investigadora Angela Duckworth sostiene en su libro Grit: The Power of Passion and Perseverance (La determinación: el poder de la pasión y la perseverancia) que tal vez en las escuelas no se está midiendo lo que realmente importa. El volumen es un inventario exhaustivo de personas de gran éxito en la música, el deporte o el ejército, y que tienen en común la pasión y la perseverancia, más allá del talento natural. Esa es precisamente la principal conclusión de la investigadora: como la pasión por el tema y la voluntad trabajar duro eran un mejor predictivo del éxito que las puntuaciones de inteligencia o talento. Para los triunfadores, fue la determinación, no el talento, lo que marcó la diferencia.

Duckworth no dice que solo con ganas se consigan las cosas: «Cualquier práctica de evaluación que sea estrecha, miope e insensible a la equidad va por el camino equivocado». No es lo mismo nacer en un entorno que en otro, y eso hay que tenerlo en cuenta, pero entiende que se puede «ampliar nuestra comprensión del potencial humano y ver más caminos a seguir para todos nuestros niños».

Y eso a pesar del llamado «sesgo del talento», una idea que toma de la también investigadora Chia-Jung Tsay, como apunta Duckworth en una entrevista: «Cuando miramos el desempeño de alguien y pensamos, "¡Vaya, qué talento!", estamos sesgados a pensar que definitivamente les irá bien en el futuro. Tendemos a favorecerlos y pensamos “Debería reclutarlos. Debería admitirlos". Por el contrario, cuando pensamos que alguien es igual de bueno pero lo logró a través del trabajo duro, lo llamamos "luchador” y seguimos admirándolo, pero no lo juzgamos favorablemente. Simplemente no somos tan optimistas sobre su futuro, y es posible que estemos un poco menos inclinados a pagarles dinero, por ejemplo, si están solicitando un trabajo». Pero lo mejor es hacerlo justo al revés. 

«La vida es un maratón, no un sprint»

Ella, tal y como cuenta en sus charlas TED, dejó una consultora internacional para dar clase de Matemáticas en un centro educativo de Nueva York y allí detectó que la inteligencia natural no era la única brecha entre sus mejores y peores alumnos. Con los años ha descubierto que si un docente quiere mejorar en el ritmo de aprendizaje de sus alumnos (y que todos avancen) debe tener una perspectiva emocional, psicológica, del proceso. No solo lo pensó, sino que en cierto modo lo comprobó: estudió psicología y comenzó a analizar qué personas tenían éxito -no en cuanto a fama, sino en conseguir lo que se proponían- en diferentes ámbitos (en la academia militar de West Point, como profesores novatos en barrios marginales, en una competición de deletreo, entre varios vendedores...). El mejor predictor de éxito no fue la inteligencia, la habilidad social, el aspecto físico: fue la determinación. Esta incluye la resistencia y el trabajo duro. «La vida es un maratón, no un sprint», concluye Duckworth. Sus estudios apuntan en la misma dirección de otros que valoraban el autocontrol de los niños pequeños ante unos caramelos o la capacidad de un adolescente por saber qué quería estar haciendo en diez años.

¿Y cómo se promueve la determinación en un niño, en un joven? Duckworth reconoce que no hay una receta infalible, pero habla de la «mentalidad de crecimiento», una idea desarrollada por la investigadora Carol Dweck (de la Universidad de Stanford) que dice que la habilidad de aprender mejora con el esfuerzo.

Newsletter Educación

Recibe todas las semanas la información más relevante sobre educación

Votación
4 votos
Tags
Comentarios

En la escuela, ¿medimos lo que realmente importa?