Expectación y alegría por volver a la normalidad en la primera toma de contacto con el instituto

Los centros educativos abrieron sus puertas a los estudiantes de secundaria en una entrada escalonada hasta el viernes


Redacción / La Voz

Los alumnos de cinco cursos de secundaria empezaron hoy el instituto. Ha sido una primera toma de contacto en la mayor parte de los casos, y será entre mañana y el martes cuando comiencen realmente las clases para estos jóvenes que llevan seis meses sin pisar su centro escolar. Son los estudiantes de primero y segundo de ESO, y primero de bachillerato y FP (grado medio y superior). También hoy era la presentación en las escuelas de educación superior artística, de diseño y deportes.

Menos del 5% en la huelga

La normalidad parece haber sido la tónica general, porque aunque había una jornada de huelga convocada para hoy, esta no reunió a más del 5% de los trabajadores, según los datos que se manejan a esta hora, con Pontevedra como provincia con más seguimiento y Ourense como la que menos. Los sindicatos convocantes alertaban que los servicios exigidos por la Xunta fueron «de máximos» e impedirían la libertad de seguirla a muchos docentes. 

La estampa más repetida hoy fue de la colas más o menos organizadas a la entrada de los centros escolares, una rutina que ocupó gran parte de la mañana. Eso ocurrió por ejemplo en el IES Eusebio da Guarda (A Coruña), situado en pleno corazón de la ciudad. Los primeros en entrar en el centro fueron los de segundo de ESO, como Sarah, Iria y Lucas, que formaban un grupito a la espera de las indicaciones de organización. Estaban «emocionados por ver a los amigos», una respuesta que se repetía en cada grupo. Pero a pesar de lo que pudiese parecer, los estudiantes querían volver a clase: «Me gustan más las vacaciones -explicaba otro estudiante, también de segundo- pero si tengo que ir a clase prefiero venir al instituto que hacerlas on line. Quiero volver a la normalidad». Una encuesta hecha en las escaleras del centro en un grupo de ocho alumnos apostaba masivamente por las clases presenciales: solo uno dijo preferir quedarse en su habitación.

La organización del primer día fue, como era de esperar, lenta y exhaustiva, con medio claustro allí presente. Isabel Ruso, la directora, vigilaba que las cosas fuesen saliendo bien, y no se cansaba de alabar la dedicación de todos los profesionales: «Se portaron de 20, no de 10, y no me refiero solo al claustro, sino a todos, los administrativos y los de limpieza por supuesto que también. Somos un equipo».

«Solo hay que aprender una nueva manera de estar en el aula»

Tras las colas iniciales comenzaron las marchas de alumnos, que en el caso del Eusebio fueron acompañados por sus correspondientes tutores a las aulas asignadas, y allí se les explicaba las normas básicas de funcionamiento: «No os preocupéis que lo haréis muy bien -decía la tutora de 2.º ESO A-. Solo hay que aprender una nueva manera de estar en el aula». Eso es algo que no parece del todo fácil, porque incluso entre los profesores había dudas, sobre si llamar a los alumnos uno por uno, dejarles que se sentasen donde quisieran (aunque sin cambiar de puesto en este curso) o enseñarles antes de nada a limpiar su mesa (lo tienen que hacer al final de la jornada). Entre los estudiantes, por su parte, y a pesar de todos los avisos y recomendaciones, hubo algunos apuros. En la citada clase de 2.º ESO del Eusebio una de las alumnas llegó cuando ya estaban todos sentados, «ya empezamos», decía con un sonrisa una de las profesoras que ayudaba a los jóvenes en el tránsito; mientras que otro menor se quedaba a las puertas del aula esperando a que lo llamasen: 

-¿Pero tú eres de segundo A?

-No, yo soy de B. Me metí donde no era. 

-Pues espera, no bajes -alertaba otra docente- que te acompaño yo. 

En este instituto, con cien profesores y 1.100 alumnos de mañana, tarde y noche, de FP y enseñanzas de adultos, el orden es fundamental. Pedro Rodríguez, el jefe de estudios, explicaba que la organización del grupo principal -ESO y bachillerato diurno y ordinario- le ha llevado muchas horas, porque el horario preveía varios supuestos: con clases de tarde, un metro de distancia, un metro y medio, con o sin mamparas, con semipresencialidad... Isabel Ruso confesaba orgullosa que la colocación masiva de mamparas (650) les ha permitido no desviar ninguna clase a la tarde -las familias no querían, porque «los profesores se acomodaban a todo»- ni hacer turnos en casa. Las mamparas, diseñadas por varios docentes del centro y muy ligeras y flexibles, permitirán acoger a todos los alumnos; los techos altos de gran parte del edificio y las múltiples ventanas que hay en las aulas y corredores completan esta protección. El centro obtuvo un refuerzo de ocho profesores y eliminó las aulas de música, plástica y tecnología, convirtiendo la sala de profesores en un aula amplia, mientras que los docentes se reunirán en el elegante salón de actos. 

Mañana, reunión de ministros y consejeros

Mañana está prevista una reunión de los ministros de Educación y Sanidad, Isabel Celaá y Salvador Illa, respectivamente, con los consejeros de Educación de todas las comunidades.

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