¿Qué es mejor, mamparas o turnos de tarde?

Los colegios e institutos estudian qué opción es más adecuada para el inicio del curso, que se retrasa una semana tras la decisión de Educación

Protesta en Vilagarcia por las condiciones de retorno a las aulas
Protesta en Vilagarcia por las condiciones de retorno a las aulas

Redacción / La Voz

La polémica está servida: ¿qué es mejor, que los alumnos estén todos en la misma clase separados por mamparas individuales y en su horario habitual o que de forma rotatoria acudan a los centros en turnos de tarde? Y la teledocencia (también rotatoria), ¿es preferible como alternativa a alguna de estas medidas?

No hay una respuesta unánime a esas preguntas. Los sindicatos son partidarios mayoritariamente de los turnos de tarde siempre que haya profesorado suficiente y las grandes federaciones familiares no quieren ni oír hablar de mamparas ni de teledocencia. Pero muchas familias lo que temen son precisamente los turnos de tarde, porque los estudiantes afectados podrían pasarse la mañana durmiendo (o jugando con las consolas). También consideran que no es justo privarles de su momento de ocio, ya sea durante los entrenamientos o en las clases extra, como idiomas o música; especialmente importante es esto último porque afecta a la actividad en los conservatorios.

No a las aulas burbuja

Los sindicatos temen que se opte por las aulas burbuja en secundaria con 30-33 alumnos separados por débiles mamparas. Es, dicen, un retroceso en la seguridad de estudiantes y profesores anunciada por Educación. Suso Bermello, portavoz nacional de la CIG —el sindicato con más representantes en la escuela pública— reconoce que ellos son partidarios de los desdobles (bajar la ratio, en definitiva) también en infantil, primaria y especial. Julio Díaz, presidente de ANPE Galicia, explicó que «as garantías de seguridade pasan en calquera caso por manter a distancia de seguridad de 1,5 metros, e para iso é necesario establecer desdobles. As mamparas, sen distancia de seguridade, non son a solución».

Educación atrasa el inicio de curso en secundaria para reorganizar las aulas

Era imposible cumplir los plazos y los plazos se cambiaron. El conselleiro de Educación, Román Rodríguez, anunció a las once de la mañana de ayer que las aulas de secundaria de Galicia (institutos y colegios concertados, incluso en bachillerato) no abrirán las aulas hasta el día 23, siete más tarde de lo previsto, y aunque quiso quitarle importancia —«Galicia non é ningunha excepción», apuntó recordando a Asturias, Madrid o Aragón— la noticia ha supuesto un revés importante para familias y alumnos, ajenas a los entresijos del funcionamiento de los centros.

A QUÉ CENTROS AFECTA

Públicos y concertados

A todos los centros sostenidos con fondos públicos. Es obligatorio cumplir el calendario, incluso en el bachillerato.

Los responsables de estos han vivido una pesadilla desde que el día 28 de agosto comunidades autónomas y Ministerio decidiesen que la distancia mínima de seguridad entre alumnos de secundaria sentados debía ser de 1,5 metros. En Galicia se había decretado en julio —apartándose de la tendencia general— que la distancia era de 1 metro, lo que permitía mantener las aulas como antes del covid-19. Por eso, este cambio de criterio casi en septiembre supuso un vuelco enorme. «Nunca pensei que medio metro fose tanto», fue la frase que resumía el sentir de los directores, y que el propio conselleiro atribuyó a Enrique Pazo, director del centro de FP Ferrolterra, uno de los más importantes de Galicia.

Las dudas y consultas se dispararon. La Xunta avisó a los directivos que preparasen un plan y se lo remitiesen: podían desdoblar las clases en las que no cupiesen todos los alumnos y la Administración les enviaría los profesores necesarios. Pero el miércoles día 9 todavía no había respuesta para muchos, y les decían que los profesores extra podrían ser asignados el domingo 13 por la noche y tomarían posesión al día siguiente. Con estos plazos, hasta que se convocase el claustro (martes 15) no se podría preparar el horario.

El miércoles 9, siete institutos de Santiago se unieron en un escrito de queja en el que anunciaban además el retraso unilateral del inicio del curso en una semana; ayer fueron una veintena de centros de A Coruña y comarca los que optaron por no abrir sus puertas el próximo miércoles y en Pontevedra hubo seis IES que publicaron la misma medida. Mientras, desde Escolas Católicas (con más de cien centros concertados) se solicitaba a la Xunta un retraso. La huelga convocada por cuatro sindicatos para el día 16 podría acabar de colapsar todo el sistema.

La semana extra es un respiro, durante el que los centros deberán diseñar los cambios, que pasan por duplicar las clases aprovechando espacios libres y turnos nuevos, así como poniendo mamparas individuales para evitar el metro y medio entre alumnos en clase, y, si todo eso no es posible, optar por la teledocencia (rotatoria) por días o semanas, y que por el momento se considera el último recurso y en principio solo para bachillerato y FP.

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Los concertados se enteraron de la medida por la prensa

Una de las patronales de los colegios concertados de Galicia, Escolas Católicas, con unos 120 colegios inscritos, se enteró del retraso del inicio de curso escuchando la conferencia de prensa del conselleiro y a través de otros medios de comunicación. Algunos directores recibieron una llamada del inspector de su zona, pero como colectivo no fueron informados oficialmente; y eso que Escolas Católicas había pedido a la consellería, precisamente, que se retrasase el inicio de curso.

Tampoco saben a estas alturas si recibirán en refuerzo de profesores parte del dinero comprometido por el Estado (93 millones de euros) para la educación gallega, un compromiso de la consellería que no tiene traducción real por el momento. Ellos cumplieron su parte: hace dos semanas los centros remitieron a la Xunta sus necesidades.

Los sindicatos acusan a la Xunta de dar marcha atrás

Los sindicatos apoyan el retraso del inicio de curso pero a la vez critican haber llegado a este punto. El secretario nacional de la CIG, Suso Bermello, definió la situación de «caos organizativo» y señaló que todavía no hay ninguna certeza. ANPE Galicia exige que los profesores interinos nuevos tengan contrato desde el día 16, y no como en primaria, que se incorporaron el mismo día que sus alumnos.

El BNG pide la comparecencia urgente de Román Rodríguez

El portavoz de Educación del BNG, Manuel Lourenzo, pidió ayer la comparecencia urgente del conselleiro en el Parlamento para que explique cómo la Xunta dejó pasar seis meses antes de tomarse en serio la organización del curso. Y Pablo Arangüena, del PSdG-PSOE, señalaba que este aplazamiento «é o recoñecemento do fracaso, da falla de planificación e da improvisación do Goberno galego».

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