Isabel Celaá, ministra de Educación: «El objetivo es que el próximo curso todo alumno tenga su propio dispositivo tecnológico»

Quiere que en septiembre todos los estudiantes vayan al colegio presencialmente, y a la vez dispongan de herramientas tecnológicas individuales, y deja en manos de las comunidades reforzar la plantilla de profesorado

Isabel Celaá, ministra de Educación y FP
Isabel Celaá, ministra de Educación y FP

Redacción / La Voz

La ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, tiene claro su discurso tras el primer asalto de la pandemia: el ministerio lidera la educación en colaboración con las comunidades autónomas, que son las que siempre han tenido las competencias; la preparación del próximo curso —«potente y bien planificado»— es labor de autoridades y profesores; estos han demostrado su compromiso y su carácter insustituible; todos los centros abrirán en septiembre si Sanidad lo permite; y para entonces «el objetivo es que todo alumno, toda alumna, tenga su propia herramienta tecnológica».

—En junio todas las comunidades tienen que tener instrucciones para el próximo curso. El jueves que viene hay una reunión de la conferencia sectorial (Ministerio y comunidades), la cuarta en esta pandemia. ¿Qué documento se va a llevar a esta reunión? ¿Tendrá medidas concretas?

—He de recordar una cosa: la declaración del estado de alarma ni suspende las competencias educativas de las comunidades autónomas ni altera la regulación educativa. Solo suspendió la actividad presencial y la sustituyó por una actividad a distancia, on line, siempre que fuera posible. Nos cambió el marco en 24 horas y tuvimos que adaptarnos a la nueva situación. Pero ahora tenemos más tiempo, y hemos trabajado en el ministerio y con las comunidades para que preparen un curso 20/21 potente, bien planificado: requerimientos sanitarios necesarios bien observados, en los que trabajamos Sanidad y Educación, y que pondremos a disposición de las comunidades autónomas el próximo jueves; utilización de todos los espacios de la escuela que sea posible para conseguir la mayor presencialidad; todos los profesionales al servicio de todos los alumnos. Todos bien protegidos, todos observando las normas, pero buscando la presencialidad, porque los niños pequeños es evidente que no pueden seguir de otra manera (infantil, primaria y también la secundaria).

«En septiembre todos los profesores estarán al servicio de todos los alumnos»

—¿Se permitirá la semipresencialidad para los estudiantes de infantil o primaria?

—La obligatoriedad de acudir al aula no es una cuestión de educación, será una cuestión sanitaria. En septiembre, salvo que haya cualquier contingencia grave, los centros educativos estarán abiertos, bien planificados, bien programados y con todos sus recursos en marcha y salvaguardando las medidas sanitarias. El objetivo es que todos los alumnos puedan acudir a sus centros, pero lo tengo que decir con toda la prudencia del mundo porque dependemos de la evolución de la pandemia.

«[Del aumento de plantillas] No voy a pronunciarme porque es competencia de las comunidades»

—Espaciar al alumnado supone automáticamente aumentar las plantillas.

—No, a este respecto no voy a pronunciarme, porque todo esto es competencia de las comunidades autónomas. Y voy a decir más: cada centro educativo es un universo distinto, tiene su propio cosmos y ordena sus piezas conforme a su tamaño, a su forma de enseñar a los alumnos...

—Además de los cambios organizativos se ha de adaptar el currículo.

—Hay grupos de trabajo configurando el currículo. En este momento, el currículo vigente, que sale de la Lomce es extenso, enciclopédico, con mucho detalle, con aprendizajes muy teóricos y nosotros queremos pasar a un currículo competencial, mucho más práctico. Es relativamente fácil en ese currículo tan extenso diferenciar lo que es esencial.

—¿Y se va a aprovechar este trabajo para incorporarlo a la nueva ley, a la Lomloe?

—Efectivamente. Estamos trabajando justamente ya para diseñar el currículo que saldrá de la Lomloe, que se acomodará a los aprendizajes esenciales; será más aprender a aprender que enseñar a alguien que de manera pasiva recibe toda la información.

«Nuestro cálculo es aprobar la nueva ley en otoño»

—Hablando de la Lomloe, la nueva ley de educación, ¿cuándo podría estar aprobada? 

—Nuestro cálculo es en otoño. En cuanto esté, en cuanto se publique, algunas partes de la ley entrarán en vigor al día siguiente. 

—¿De este año? ¿Se aprobará en el Congreso, pasará al Senado y volverá al Congreso a tiempo?

—Sí, sí, en otoño. Ya no sé si al principio del otoño o al final del otoño.

—¿Se saben cuántos alumnos estaban desconectados en marzo y abril?

—Los consejeros nos dieron una primera cifra en marzo pero lo vamos a acabar sabiendo con exactitud porque estamos preparando un convenio con desarrollo económico con la empresa publica Red.es para hacer un plan de digitalización que pasaremos a cooperación territorial. Trabajamos con el objetivo claro de que todo alumno, toda alumna, tenga su propia herramienta tecnológica individualizada, ya sea una tableta o un ordenador.

—¿Será en este curso?

—Nosotros trabajamos para poder disponer en septiembre de esa herramienta digital para el alumnado. He de decir que todos los consejeros han hecho actuaciones o bien entregando las herramientas de los centros educativos o bien comprando tabletas, y nosotros como ministerio también hemos repartido algunas, dentro de lo que ha significado la gentileza de empresas a las que se lo hemos solicitado. Las cifras que nos ofertan las comunidades en relación con los alumnos desconectados no son muy altas, pero si se tiene en cuenta que tenemos ocho millones de alumnos, cualquier porcentaje da miles de alumnos.

—Que cada alumno tenga su herramienta propia eso supondrá un presupuesto millonario. Son muchísimos niños.

—Eso, eso, son muchísimos niños [risas]. Nosotros vamos a actuar con una herramienta bastante poderosa, vamos haciendo un trabajo progresivo; también las comunidades van a entrar, que tienen transferidas las competencias. Hemos cogido todos los datos: aquellos hogares que no tienen ningún recurso digital, que son 700.000; y luego obviamente el dato de hogares con acceso a Internet y con recursos, pero que tiene uno o dos ordenadores para toda la familia.

 «En Galicia la desconexión ha sido por la dispersión poblacional. En la escuela gallega la segregación [por pobreza] es prácticamente inexistente»

—¿La situación de desconexión es similar en toda España?

—No es la misma. En general hablamos de brecha digital pero lo que esconde es una brecha social. Ojalá solo fuera brecha digital. En aquellas comunidades donde la pobreza afecta a un mayor número de personas, la desconexión se ha sentido con más fuerza. No hay duda de que la escuela es insustituible, irreemplazable. La distancia lo que ha hecho es intensificar las diferencias que ya detectábamos en el ámbito escolar. Nosotros sabemos que en Galicia, a pesar de la dispersión, y esto sí que ha podido proporcionar una desconexión forzada, por falta de fibra óptica; eso lo he hablado muchas veces con la consejera de Galicia, que por cierto ha trabajado siempre muy bien, y ha afectado, pero es un factor que está separado de la pobreza, porque en Galicia la segregación en la escuela es prácticamente inexistente.

«El grupo de trabajo de la selectividad retomará pronto sus labores»

—¿Cómo está la situación del grupo de trabajo que analizará la selectividad? No la de este año

—La EBAU [ABAU en Galicia] tiene resultados homologables y razonablemente satisfactorios en todas las comunidades autónomas; ahora lo que se aborda son las fórmulas para que la prueba se asemeje. En eso estaba envuelto el grupo de trabajo, que se ha paralizado pero que retomará sus funciones.

—¿Cree que podrá iniciar, si no completar, la reforma de profesión docente en esta legislatura?

—Sin duda. En la propia ley se indica que en el primer año de aplicación de la ley se planteará una propuesta del ministerio para la reforma de la carrera docente, porque ellos son la clave del sistema, y empezaremos por la fase de inducción: cuando un titulado acuda al aula lo hará acompañado, tutorizado por un colega, y se impondrá la cultura del trabajo colegiado.

«La certificación y no la titulación es la fórmula en la que transitan en la mayoría de Europa»

«Todo aquellos sistemas educativos que permiten seguir itinerarios comunes hasta edades superiores, obtienen mejores resultados. El alumno que tenga problemas tendrá refuerzos, pero podrá elegir. No hay una segregación desde los trece años», dice la ministra

—En muchos sistemas educativos europeos han desaparecido los títulos. Se sustituye por una certificación, teniendo en cuenta que estamos hablando de educación básica.

—Esto entronca con lo dicho esta semana por el presidente del Consejo Escolar del Estado sobre la posibilidad de dar una certificación, que no titulación, a todos los alumnos tras la ESO. Una propuesta que ha tenido muchas críticas.

—Infundadamente. Esta certificación se sostiene perfectamente, es más es la que tenía el sistema educativo español hasta la Logse. Es una fórmula por la que transitan en la mayoría de los sistemas educativos europeos, que no exigen una titulación a la tierna edad de 16 años. Lo que se hace es que sigan estudios. La OCDE tiene perfectamente identificado el problema de la repetición: a igualdad de alumnos con deficiencias a uno le promocionan y al otro lo dejan repitiendo; al cabo de un año observan lo que ha pasado ahí y el que promociona ha conseguido unos resultados más interesante que el que ha repetido. Al repetidor le dice el sistema tú no sabes, pero no le refuerza, le hace repetir lo mismo.

—Pero acompañar al alumno, reforzarlo, exige recursos. Si un docente tiene 33 alumnos en un aula, es muy difícil que pueda hacerlo.

—Esta es una cuestión muy amplia. Por eso la Lomloe incluye la necesidad de que el alumno tenga su refuerzo. Ese alumno necesita mucha tutorización, esa conexión que el alumno ha de tener con su propio profesor: que él y su vida importa. El problema no es tanto el número de alumnos, sino que estén identificados. El profesional, y los docentes lo son, tiene que identificar al alumno que va más rezagado en relación con la media del grupo. Hay una cuestión que también importa, y es la digitalización. Y va a ayudar a los distintos ritmos de aprendizaje, porque el alumno que tiene un distinto ritmo de aprendizaje puede repasar, detenerse. Por eso, la digitalización no solo nos ha servido para dar un paso de gigante en el manejo de las tecnologías, sino también para darnos cuenta que lo identificado como importante para los grupos de trabajo no son tanto las ratios como los recursos que se aportan al alumno y su interacción con él y con el tutor.

—Esta crisis demostró que a los profesores les falta formación y cierta capacidad para trabajar en grupo. ¿Deben dedicar este mes de julio a formarse y coordinarse para preparar el próximo curso?

—Lo están haciendo en gran proporción. Están teniendo un gran comportamiento frente a un desafío colosal. Y hay muchos centros educativos que eran muy expertos en el manejo de las tecnologías y el trabajo en línea.

—En Galicia el sindicato CIG hizo una encuesta entre los docentes de la escuela pública y el 75% no había trabajado nunca con el aula virtual de su centro.

—Me parece un poco pesimista. No entro a valorarlo. Todas las comunidades autónomas tienen que activar mucho, intensificar mucho la formación del profesorado, y también nosotros como ministerio tenemos el objetivo de escalar esta formación a través del Intef y de toda nuestra escuela computacional. La necesidad hace virtud y los profesores se dan cuenta que tienen que formarse. Pero ha quedado claro que la tecnología no sustituye al profesor. Eso ha quedado claro, es insustituible.

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