Polémica en el congreso de Escuelas Católicas al negar Celaá que elegir centro sea un derecho constitucional

Los reproches van desde que ese no era el foro ni el momento para decir algo así hasta que es una declaración de la «izquierda radical»

Isabel Celaá durante la inauguración del congreso de Escuelas Católicas
Isabel Celaá durante la inauguración del congreso de Escuelas Católicas

Redacción / La Voz

La inauguración del congreso nacional de Escuelas Católicas por parte de la ministra de Educación en funciones, Isabel Celaá, no fue ayer un mero trámite. La exconsejera vasca, que hasta ahora había mantenido una relación muy cordial y respetuosa con los centros concertados religiosos, aludió a una sentencia del Tribunal Constitucional para recordar que el derecho de las familias de elegir centro para sus hijos no emana del artículo 27 de la Carta Magna. Dijo algo que ha repetido en muchas ocasiones y que es eje en el discurso a favor de la escuela pública: cuando el artículo 27 habla de «libertad de enseñanza» no se refiere a que las familias puedan escoger colegio sino a que el profesor tiene libertad de cátedra para dar clase y a que se puedan abrir centros educativos. La garantía del punto 3 del citado artículo («el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones») se consigue con la política de conciertos, estable desde su puesta en marcha (recordó más tarde que la media estatal es que el 32,8 % del alumnado estaba matriculado en colegios concertados en 1992, el mismo porcentaje que en el curso pasado).

La ministra de Educación en funciones dijo exactamente que «de ninguna manera puede decirse que el derecho de los padres y madres a escoger una enseñanza religiosa o a elegir centro educativo podrían ser parte de la libertad de enseñanza», recogida en la Constitución. No negó esos derechos, que «formarán parte del haz de derechos que puedan tener los padres y madres en las condiciones legales que se determinen» pero no están, asegura, en la Carta Magna. En el auditorio del hotel de Madrid donde se celebraba se escuchó un murmullo unánime de las dos mil personas presentes ante la frase de Celaá, y las reacciones negativas no se hicieron esperar: los conocedores del asunto reprochaban a la ministra en funciones que no era el lugar, ya que como invitada eso no debía de haberlo dicho en el estrado. Agrupaciones, y sobre todo políticos, aprovecharon el desliz —si es que lo fue— para criticar al posible Gobierno de PSOE-Podemos diciendo que declaraba la guerra a la concertada o que era el «modelo del nuevo gobierno de izquierda radical», en palabras de Pablo Casado en Twitter.  Hoy, la vicesecretaria de Política Social del PP, Cuca Gamarra, advertía en TVE que el PSOE y Podemos ya han iniciado sus primeros «ataques a las libertades» con la escuela concertada y recalcaba que su partido no permitirá que sean ellos quienes elijan la educación de los españoles. Entre los conservadores, los más benévolos solo ven en el lapsus (eso es lo que espera que sea la Conferencia Episcopal Española) un guiño a los posibles socios de Gobierno de los socialistas. 

Desde CECE, la patronal de Escuelas Católicas, se ha emitido ahora un comunicado, en el que recalcan que desde la asociación no se habla de la «libertad absoluta de elección de centro» ni de «una concertada a la carta» sino que solo piden que «no se puedan cerrar aulas concertadas que tengan igual o más demanda que la media de su contorno». CECE achaca a las referencias del Ministerio a las sentencias del Constitucional que están «bastante forzadas y sacadas de contexto» y lamenta que Celaá hable de diálogo para después «querer imponer unilateralmente un cambio radical en la interpretación que a lo largo de cuarenta años se ha hecho del derecho constitucional de libertad de enseñanza».

Por su parte, Isabel Celaá dijo hoy, tras el Consejo de Ministros que las familias tienen «libertad» para elegir colegio y que «no tienen nada que temer», porque el PSOE, ha dicho, ha defendido siempre la educación concertada. En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Celaá ha calificado de «controversia alimentada de manera artificial» la repercusión de sus declaraciones este pasado jueves en la inauguración del congreso de la patronal de colegios concertados Escuelas Católicas.

Lo cierto es que Celaá ya habló de este asunto y ha dejado claro en todo momento que una cosa es la escuela concertada de carácter social —y en ese sentido engloba a los colegios religiosos, a los que reconoce su labor— y otra las empresas educativas que buscan hacer negocio. Estas son, dijo en la anterior legislatura, su verdadero enemigo.

 

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