¿Serán los uniformes solo para los colegios «pobres»?

Sus ventajas se pueden volver en su contra: en entornos sociales seguros se busca que cada joven exprese su verdadera personalidad

En España el uniforme esta vinculado a cierto estatus socioeconómico
En España el uniforme esta vinculado a cierto estatus socioeconómico

Redacción / La Voz

Las tendencias vitales cambian tanto y a tanta velocidad, que se comienza a ver un fenómeno curioso: los uniformes escolares triunfan en los barrios empobrecidos de medio mundo mientras que escuelas de élite empiezan a valorar más la individualidad de sus alumnos y les permiten expresarla a través de la vestimenta. ¿Quedarán los uniformes relegados a los colegios «pobres»?

Existen muchos estudios que apuntan al uniforme escolar como un elemento positivo en el aula. En Long Beach (California) se hicieron obligatorios en todo el distrito y en dos años los asaltos y agresiones en las escuelas cayeron un 34%, los ataques con arma mortal un 50% y los delitos sexuales un 74%, entre otros datos. Lo mismo pasó en una escuela de Nevada y un estudio de la Universidad de Houston concluyó que desde que se implantaron los uniformes en las escuelas primarias mejoró en tres puntos su nivel de lectura. El motivo es que los uniformes evitan la exhibición de logos, insignias y colores de las pandillas, por lo que se favorece un entorno más seguro, y así lo recoge el Manual sobre uniformes escolares del Departamento de Educación de EE.UU (se indica en la página 3). A eso hay que añadir que como no hay que pensar qué ponerse, mejoran la puntualidad y en determinadas circunstancias pueden ahorrar dinero a la familia. 

Las indudables ventajas de los uniformes en el colegios -sobre todo en tanto fomentan la pertenencia de sentimiento a un grupo- pueden ser en definitiva el motivo de su abandono en las escuelas de élite. Porque en los colegios de entornos acomodados o directamente ricos, no hay pandillas ni ataques con armas mortales; los alumnos tienen claro que pertenecen a un mismo grupo (el nombre del colegio es el que les da el caché) y la puntualidad no es un problema grave en las aulas, por no hablar del ahorro económico.

En las escuelas de entornos de clase media en Europa tampoco la seguridad es un riesgo y aunque sí puede haber diferencias económicas entre unas familias y otras, estas ya no las marca la ropa, que además tiene dos singularidades: el uso de chaquetones, mochilas y zapatos como elementos distintivos y el propio estado del uniforme (según Children's Society, de Reino Unido, casi 800,000 estudiantes tienen uniformes mal ajustados porque sus padres no pueden comprarles uno nuevo). Por otra parte, el verdadero estatus lo marca la tecnología y el ocio: el móvil de última generación cada dos años, los auriculares más modernos, las visitas a la peluquería/estética, las ortodoncias (algunas con piedras preciosas), pertenecer a un gimnasio o clubes determinados, cierto tipo de viajes... Son muchas las posibilidades de demostrar una economía superior a pesar de que todos los alumnos vistan igual.

En estos contextos seguros el uniforme por tanto no ofrece esas garantías que sí fomenta en las escuelas de entornos difíciles. En cambio, se amplifican sus aspectos negativos, que son fundamentalmente tres:

  • Inhibe la creatividad y la expresión personal. 
  • Puede tener un efecto negativo en la autoimagen de los estudiantes: sentir que la prenda les queda mal, que no se adapta a su percepción de género, que se sienten ridículos... La Universidad Estatal de Arizona concluyó en un estudio que «los estudiantes de escuelas sin uniformes tuvieron puntuaciones de autopercepción más altas» y muchos de quienes tienen una ropa obligatoria «la encuentran menos cómoda que su ropa normal»
  • Puede retrasar la transición a la edad adulta.El psicólogo experto en desarrollo tardío Erik Erikson cree que no poder elegir la ropa en la adolescencia infantiliza al joven, que ya vive en un entorno de sobreprotección:«Sus opciones de ropa son su libertad para expresar opiniones y quitar esas opciones puede hacer que los niños no estén tan listos para la edad adulta como otros», explica.

En muchos países centroeuropeos el uniforme además tiene una connotación como alto totalitario, militarista y estipulado por la autoridad. En Alemania y Suiza, por ejemplo, son casi impensables. Y al contrario, Putin está apoyando que el uniforme vuelva a Rusia, donde fue abolido en los noventa cuando la población huía de las normas estipuladas por el Estado. 

 

Imagen del catálogo de «ropa escolar», que consiste básicamente en grabar en camisetas y sudaderas un logo propio
Imagen del catálogo de «ropa escolar», que consiste básicamente en grabar en camisetas y sudaderas un logo propio

La ropa escolar, una alternativa

Lo que sí está apareciendo como alternativa al clásico uniforme es un concepto acuñado por una maestra de Hamburgo, la ropa escolar. Karin Brose, maestra de la escuela de Sinstorf, ha puesto en marcha un proyecto que fusiona la ropa de calle con el modelo tradicional de uniforme. Tiene hasta un catálogo de prendas, que pueden resumirse en camisetas y sudaderas con el logo de la escuela. Todo el mundo conoce las típicas sudaderas con el emblema de la universidad, pues una cosa así. Esto permite que los jóvenes lleven ropa cómoda, adaptada a sus gustos y que a la vez haya cierta homogeneidad en la vestimenta. Además, es muy barato, porque uno decide cuánto gastar en la prenda (cualquier camiseta, cualquier sudadera es susceptible de ser grabada).

Tiene un libro en Amazon en el que explica todo el proceso y las ideas básicas y que se titula La ropa escolar no es un uniforme escolar (Schulkleidung ist nicht Schuluniform)

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