«A las niñas nadie las apoya para que usen los ordenadores, pero si van a robótica son igual de buenas que los chicos»

Luz Pérez, catedrática de Psicología Evolutiva en la Universidad Complutense: «Quiero que sean profesionales inteligentes y princesas»

Luz Pérez, catedrática de Psicología Evolutiva en la Universidad Complutense
Luz Pérez, catedrática de Psicología Evolutiva en la Universidad Complutense

Redacción / La Voz

Luz Pérez es catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid y dirige el Seminario Internacional Mujer y Superdotación, que espera celebrar en Galicia el próximo año. Esta experta, posiblemente la mayor en España en el terreno de la superdotación de las mujeres, estuvo ayer en Santiago en un encuentro con orientadores para hablar del protocolo de actuación para alumnado con altas capacidades que acaba de aprobar la conselleira de Educación, Carmen Pomar, discípula de la propia Pérez.

«En el primer gran estudio que se hizo en 1920 no apareció una sola niña con alta capacidad»

—¿Cuál es la situación de las mujeres en las altas capacidades?

—Esta semana acabamos de celebrar el 14.º Seminario Internacional Mujeres y Superdotación, que creé en el 2002 precisamente cuando hicimos una serie de estudios y vimos la invisibilidad de las mujeres con alta capacidad. Desde entonces promovemos un seminario y esperamos que el año que viene se haga aquí. Es un problema no solo en España, en el mundo entero se detectan muchas menos niñas que niños; en el primer gran estudio que se hizo en 1920 no apareció una sola niña con alta capacidad y lo justificaban en que el desarrollo hormonal de los doce-trece años impedía el desarrollo de las altas capacidades.

—¿Cuál es la situación actual con respecto al 2002?

—La verdad es que en cifras hemos avanzado, pero poco. Hay mayor conciencia entre las familias pero se siguen detectando más niños; hemos subido pero no estamos en igualdad de condiciones. Si antes de cada diez valoraciones, siete eran niños, ahora son seis y cuatro.

—Hay diferencia entre altas capacidades y superdotación.

—Las altas capacidades son un estadio anterior a la superdotación, que llega al 3% de la población, por igual en hombres y mujeres. Hay además [dentro de las altas capacidades] talentos, como el talento matemático, pero depende del entorno; el cerebro es muy plástico y dependiendo de cómo lo entrenemos también cambia; el problema es que yo creo que al cerebro de una mujer se le ayuda muy poco, se le dan pocas oportunidades de desarrollarse.

«No podría decir que haya un país que esté apostando por las mujeres de altas capacidades»

—¿Hay algún país que esté haciendo las cosas bien?

—Los países asiáticos, Singapur o Japón, sí que por el tipo de educación que tienen están apoyando, no sé si consciente o inconscientemente, a la mujer; el número de detecciones es más igualitario que el nuestro. Pero ahora mismo no podría decir que haya un país que esté apostando por las mujeres de altas capacidades. Europa en general tiene mucha preocupación, pero las cifras no mejoran del todo. Hemos hecho un estudio el año pasado, el trabajo fin de máster de una alumna, sobre las vocaciones STEM y no han aumentado el número de niñas. Eso dice que a las mujeres no se las lleva hacia ese mundo, y al final ese mundo es el del liderazgo y la potencia económica; si no te llevan a ser líder ni poderoso económicamente...

«Las niñas que van a robótica o tecnología son igual de buenas que los chicos»

—Así que ve bien el impulso a las vocaciones STEM en las niñas.

—A las niñas nadie las apoya para que usen los ordenadores. Los chicos entran en el mundo de la tecnología mucho antes que ellas y aprenden a programar. Me consta, por los programas que tenemos nosotros de altas capacidades, que a las niñas que van a robótica o tecnología son igual de buenas que los chicos. El futuro del empleo y del poder económico y social está en el manejo de las áreas tecnológicas y si las mujeres se les excluye de ese mundo, se convierten en habitantes del tercer mundo; no van a tener acceso a la calidad de vida que se puede tener.

—Robótica e informática trasciende las letras y las ciencias.

—Yo teóricamente soy de letras pero si no manejo la tecnología, no soy nadie.

«Al niño le vamos llevando a unos modelos que son la inteligencia y la competitividad y a la niña a un modelo de sumisión»

—¿Qué pueden hacer las familias?

—Intentar darles a nivel intelectual un trato igualitario. El otro día me decía una madre «yo al niño voy a llevarlo a robótica y a la niña he pensado llevarla a dibujo» y le dije «¿y por qué no a robótica?». Es decir, sin darnos cuenta tenemos unos patrones que además se adquieren a edades muy tempranas, a que al niño le vamos llevando a unos modelos que son la inteligencia y la competitividad y a la niña a un modelo de sumisión, de no destacar, de ser agradable, simpática. Dos patrones diferentes y si lo hacemos evidentemente las capacidades intelectuales no están favorecidas.

—¿La niña se da cuenta que es distinta a pesar de esos patrones?

—Hay casos. Hay quien se da cuenta y decididamente lo oculta y otra no se da cuenta o lo hace cuando es mayor.

«En Galicia el modelo SEM (Piteas) hace que la atención a los niños con alta capacidad haya mejorado»

—El protocolo de atención a las altas capacidades que se ha presentado este fin de semana en Galicia, ¿qué le parece? ¿Cómo está Galicia?

Protoclo hay en bastantes comunidades, pero en Galicia lo que sí tiene es un muy buen sistema de intervención. Aquí se ha implantado el modelo SEM (modelo de enriquecimiento escolar, en inglés) y eso hace que la atención a los niños con alta capacidad haya mejorado. Esto lo hacía Carmen Pomar, la conselleira, cuando estaba en la universidad y ahora el protocolo le da forma administrativa, pero el trabajo estaba hecho.

«Vilar Palasí reconoció en el año 1970 las necesidades educativas especiales, pero no la alta capacidad»

—¿Hasta ahora las altas capacidades eran la cenicienta de las necesidades educativas?

—Son las desconocidoa e incomprendidas. La ley de Villar Palasí de 1970 reconoce las necesidades educativas especiales pero no la alta capacidad, que no se reconoce hasta 1996. Por otro lado hay falsos estereotipos de lo que es un niño de alta capacidad: que son raros, que tienen que hacerlo todo muy bien..., y son niños como todos los demás.

«Aquí nos avergonzamos de la inteligencia»

—Los padres esconden un poco su condición.

—Los padres tienen miedo porque la sociedad a veces es muy cruel. Y como los niños con altas capacidades tienen esa mala imagen, si uno no es así entonces dicen «bah, esto es cosa de los padres». Y los padres prefieren mantenerse en el anonimato. Además, aquí nos avergonzamos de la inteligencia, porque a un padre no le importa decir que su hijo es buenísimo jugando al tenis.

—Lo hacen para no presumir.

—Pero sí que presume que juega bien al fútbol... a veces se cree que la inteligencia puede traer problemas de personalidad, cosa que no es verdad, pero a los padres les da miedo, no quieren problemas.

«Tienen problemas porque les pones un zapato que es dos tallas más pequeño»

—Los niños con altas capacidades no son muy sensibles. Parece que con frecuencia se ven incomprendidos y en un entorno que les aburre.

—Son muy sensibles, pero la misma inteligencia les ayuda a equilibrarse. Si coges datos estadísticos de artículos científicos, hay una incidencia entre problemas de personalidad y alta capacidad, pero no tan alta como para considerar una causa-efecto. Y los problemas por verse incomprendidos no los generan las altas capacidades, es porque le pones un zapato que es dos tallas más pequeño. Si no te educan según tus propias capacidades, es cuando puedes tener problemas emocionales.

—¿Cree que el 8M ayudará a que las niñas salgan al espacio público?

—Esperemos que sí. Pero no es la primera ola feminista y aquí estamos. Creo que hay que ir a las raíces en ese tema. Además, hay ciertos riesgos: yo soy feminista pero soy flexible en muchas cosas, y me gusta ser mujer.

«¿Por qué la belleza y la inteligencia tienen que ser excluyentes?»

—El salto público de modelos y actrices, como Scarlett Johansson o Emma Watson ha ayudado mucho, es difícil decir que ellas son feministas porque son feas o nadie las quiere.

—Sí, ese movimiento de las modelos y las actrices ha favorecido, porque erradica la idea de que la niña con lacitos es tonta porque sí. Y también es importante que las niñas vean modelos, ejemplos a imitar. Hace poco terminé una conferencia diciendo quiero que la niñas sean profesionales inteligentes y princesas, ¿por qué la belleza y la inteligencia son excluyentes?

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«A las niñas nadie las apoya para que usen los ordenadores, pero si van a robótica son igual de buenas que los chicos»