«Entendemos que participar en las ANPAS es una obligación cívica»

Ante la despoblación y el cierre de escuelas en el rural, los padres piden aprovechar el profesorado y los colegios disponibles


pontevedra / la voz

La incertidumbre que plantea el panorama político actual afecta también a la vuelta al cole. Ante la falta de respuestas, y a la espera de algún posible cambio que no da llegado, padres y madres trabajan juntos en el marco de la Federación Provincial de ANPA de Centros Públicos (Fanpa) de Pontevedra.

-¿Qué retos plantea este curso?

-Por una parte, estamos todos a la expectativa de si habrá nuevo Gobierno o no. Demandamos un marco estable para llegar a un sistema educativo adaptado a las disfunciones que plantea un siglo XXI donde el factor trabajo va a cambiar de manera sustancial. Está por ver que el sistema educativo actual sea capaz de proporcionar las herramientas que necesitan los niños para desenvolverse en un futuro. Por otra parte, tenemos el punto de mira en la bajada de natalidad que está sufriendo Galicia, y las zonas del rural que se están despoblando con gravedad. Los colegios quedan vacíos y, en lugar de aprovechar la bajada del ratio de las aulas para mejorar la calidad, lo que se hace es agrupar. Es el momento de aprovechar que tenemos profesores y escuelas para no recortar en ratios ni cerrar aulas.

-¿En qué fase se encuentra la firma del nuevo convenio para comedores escolares?

-Estamos negociando y esperamos que esté firmado antes de acabar el año. Para nosotros nunca va a ser suficiente todo el dinero del mundo. El convenio tenía la misma cuantía económica desde 2005, cuando empezamos con cinco comedores; ahora tenemos 18, a la espera de poder incorporar Ponte Sampaio o no. Lo mismo ocurre con el número de alumnos: empezamos con 300 o 400 y ahora estamos en 1.100, con picos de 1.200 y comedores llenos en casi todos los colegios. El convenio actual tiene una mejora sustancial, pero que sea equiparable a la que debería tener -proporcional a cómo empezó y cómo estamos-... eso es discutible.

-El aumento de la cuantía no se ve reflejado en una bajada de los precios del comedor.

-Es muy difícil poder compensar lo que supone la subida del IPC. Nosotros hemos tenido los precios congelados seis años por motivos ajenos a nuestra voluntad, y haciendo milagros para no subirlos. Pero llega un momento que es imposible.

-¿Y en cuanto a las ludotecas?

-Lo mismo. Hace seis años teníamos ludotecas para 1.100 niños, y este año hemos hecho una para 2.350 con los mismos aportes presupuestarios. Además, estamos admitiendo a todos los niños con necesidades educativas especiales, aunque ello implique tener un monitor de custodia solo para ese niño. Eso lo entendemos como una responsabilidad de integración y educativa. El resto de padres pagamos el coste íntegro del servicio, más lo que necesitamos poner para asuntos sociales, que es curiosamente de donde viene nuestro mayor coste.

-¿Cómo ven el mapa de zonificación?

-Lo vimos cuando lo presentaron, luego unos meses después y ya no lo hemos vuelto a ver. Sería importantísimo que hubiera una reunión del consello escolar para tratar ciertos temas, como si el mapa ha funcionado o no este segundo año. Y, sobre todo, porque nos gustaría tratar lo del comedor de Ponte Sampaio, que debería haberlo; o la situación del colegio infantil de Verducido.

-¿Los padres por lo general se unen a las ANPAS?

-Se unen masivamente, casi todo el mundo es socio. Pero tenemos un serio problema de participación. Necesitamos a gente con capacidad, criterio y que ayude en las juntas directivas de las ANPAS. Nunca fue tan complicado gestionar una ANPA como hoy, pero nunca fue tan importante su trabajo. Entendemos que es una obligación cívica. Las ANPAS son extraordinariamente necesarias en el ámbito educativo. El éxito de muchos colegios radica en una colaboración entre ANPA y claustro. Tenemos que pedir que todo el que pueda participar en las juntas directivas de las ANPAS lo haga.

-¿Qué valoran los padres para decidirse por un colegio u otro?

-Todos los padres hemos valorado siempre la calidad educativa. En el 2005, los colegios estaban saturados, se hablaba de abrir un nuevo centro en la ciudad. Hoy hay plazas libres incluso en el Álvarez Limeses. Los padres conocemos nuestro entorno y entran en juego otras consideraciones. Hay muchos padres dispuestos a sacrificar su tiempo y comodidad para que sus hijos tengan lo que ellos entienden como mejores herramientas educativas. Curiosamente, cuando un padre se plantea mejores posibilidades educativas, casi siempre acaba en un colegio de fuera del centro de la ciudad. Es decir: los padres entienden ahora que los colegios de la periferia tienen mejor calidad educativa que los del centro.

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