La ESO inventa cuatro mejoras para la salud

Las propuestas, de estudiantes y docentes del IES Rosalía de Castro y de los colegios Peleteiro y Compañía de María, fueron seleccionadas entre las 50 finalistas de Galiciencia 2019


santiago / la voz

Cuatro propuestas de inventos elaborados por estudiantes de ESO de tres centros de Santiago se presentan esta semana en Galiciencia 2019. El tema principal es la salud y los buenos hábitos. Compiten con 46 finalistas más, parte de ellos de alumnado de bachillerato. La mayor feria científica de Galicia la apoyan la Consellería de Economía y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología. Ganar les da opción a competir en certámenes de carácter estatal y otras posibilidades y reconocimientos.

Miguel Quintáns, de primero de ESO del colegio Peleteiro, y su hermana Tania, de segundo, con Beatriz Padín, profesora de Física, estudiaron las consecuencias de la acidificación de los océanos en las conchas de mejillones de las rías gallegas. Utilizaron diferentes ácidos y comprobaron las variaciones de la masa por la reacción con dióxido de carbono y variaciones de color. «Nuestro fin es concienciar de las consecuencias de la contaminación de los océanos y de cómo afecta a la economía azul de Europa, que produce sobre todo ostras y mejillones, y la contaminación les vuelve débiles ante los depredadores», explican. La profesora señala que «es una cuestión muy física, y pretende alertar además para que se consuma mejor y de forma más responsable».

Constantino Álvarez, docente de Tecnoloxía del IES Rosalía de Castro acudió ya a varias finales y ganaron en una. Esta vez va con Silvia Rodríguez y Hadrián Vilas, de segundo de ESO. Presentan el proyecto de una nevera, en el que participó además Lucía Noya, que no acude por la limitación de Galiciencia a solo dos estudiantes. Su electrodoméstico baja la temperatura ambiente 7 grados mediante una célula Peltier. Aunque un poco caro, tiene ventajas funcionales que lo aconsejan respecto a las neveras convencionales, como facilidad de transporte o simplicidad, pues no precisa motor, compresor, evaporador ni gas. Sirve para conservar alimentos y productos. Constantino asegura que una empresa se interesó por la idea y, si se mejora y perfecciona con más investigación, tiene futuro.

También Beatriz López, profesora de tecnología industrial del Compañía de María, tiene experiencia en ganar Galiciencia. Esta vez acude con Paulo Ordóñez y Matheus Boscacci, de segundo de ESO, quienes continúan un proyecto de colegas de bachillerato del curso pasado sobre el tabaquismo que les impactó, dicen. Idearon un espirómetro, que elaboraron con una impresora 3D, más económico que los disponibles en el mercado, para medir la capacidad pulmonar y poder utilizarlo en el colegio para comprobar si se fuma o si hay anomalías pulmonares, y concienciar sobre los riesgos que supone consumir o simplemente probar tabaco, dicen.

Sara Varela, del IES Rosalía, es la mayor de quienes representan a la ciudad, pues estudia cuarto de ESO. El trabajo lo empezó el curso pasado, con apoyo de Xaime González, profesor de Bioloxía: estudió la calidad del agua de cinco fuentes de O Romaño y de Sarela, las de Lermo, Pardaces, Peregrina, Monte Pío y Vista Alegre, con cultivo de bacterias en el laboratorio y otros datos relevantes. Ya ganó el premio Innova en el instituto: concluyó que son potables, pero no debería consumirse su agua, porque detectó microorganismos y depende del sistema inmunológico de la persona el que les perjudique la salud o no, explica.

Dos premios en las 13 primeras ediciones

 

 

El IES Rosalía de Castro en el 2012 y el colegio Compañía de María en el 2016 han sido los dos ganadores de Santiago en las 13 ediciones celebradas por el certamen Galiciencia.

Así, José Manuel Vigo, Pablo Dobarro, Carlos Almuíña y Pedro González, estudiantes de bachillerato del IES Rosalía, asombraron en la convocatoria del 2012 con un prototipo de coche que funcionaba con energía solar y podía superar los 30 kilómetros hora. Era un vehículo que impactaba y sorprendía por su originalidad, y hubo colas para probarlo. El éxito fue completo, pues también vencieron y fueron protagonistas en el certamen estatal Exporecerca, en Barcelona.

Cuatro años más tarde la final gallega la ganó Manuel Porto, alumno de bachillerato del Compañía de María, con un proyecto de un dispositivo de control de abuso del agua en el hogar. El jurado consideró muy innovadora su propuesta del prototipo que presentó en la final, adosado a un grifo de ducha, que permitía ver su funcionamiento. El sistema contaba los litros que se consumían y detenía el chorro al llegar a una cantidad suficiente para una ducha de 5 minutos. Constaba de tres módulos, dotados con diodos: uno para recoger la cantidad de agua empleada, otro para informar al usuario que se aproximaba al límite del consumo, y un tercero que detenía el paso del agua al superar el límite; aunque se restablecía después de 5 minutos.

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