«Si eres organizada, es más fácil el BI»

Alumnos del IES Rosalía de Castro explican qué lecciones sacan de sus estudios del doble bachillerato

Esther, Julia, Andrea y Gael con su profesora Charo García-Echave (primera por la izquierda), el director del IES Rosalía, Xavier Mouriño, y Dolores García Gómez, coordinadora del programa BI
Esther, Julia, Andrea y Gael con su profesora Charo García-Echave (primera por la izquierda), el director del IES Rosalía, Xavier Mouriño, y Dolores García Gómez, coordinadora del programa BI

Santiago / La Voz

Son la élite de Galicia. Chicas y chicos inteligentes, sin duda, pero sobre todo ambiciosos, trabajadores, centrados y motivados. Por eso pueden hacer el bachillerato internacional (BI) a la vez que cursan el tradicional; esto solo ocurre en los centros públicos (en los privados pueden elegir) y a ellos no parece afectarles demasiado; de hecho, alguno lo compagina con la enseñanza de música o la práctica de deportes de equipo.

La clave es ser metódico: «Si eres organizada, es más fácil el BI y sacas mejores notas que en el bachillerato ordinario», dice Charo García-Echave, profesora de Bioloxía del IES Rosalía de Castro y experta en esto del Bachillerato Internacional, que lleva impartiendo 29 años. Ella detecta que desde los inicios en 1989 a la actualidad las cosas han cambiado para los estudiantes: «El trabajo es muy parecido pero los estudiantes lo asumían antes con más facilidad. La presión que tienen hoy es muchísimo mayor». ¿El motivo? La exigencia de notas. Si antes con un siete un alumno estaba encantado, «ahora si sacan un ocho lloran», reconoce García-Echave. Y sacar un ocho con semejante carga de trabajo es más que meritorio.

«El trabajo es muy parecido, pero la presión que tienen hoy es muchísimo mayor»

Pero presiones al margen, esta opción de bachillerato es defendida con pasión: «Alcanzas metas a las que no sabías que podías llegar». Lo dice Gael, estudiante de primero en la modalidad de Humanidades-Ciencias Sociales. Esther, brillantísima alumna de segundo que el año que viene empezará ingeniería Aeroespacial en Colorado (EE.?UU.) gracias a una beca de excelencia, reconoce que «en los exámenes tienes que conectar todas las cosas que has ido aprendido a lo largo del tiempo para encontrar la respuesta». En estas pruebas, que se desarrollan ahora en mayo, los alumnos pueden llevar los cuadernillos de fórmulas de Física, porque las preguntas no se limitan a que se reproduzca una de ellas. «En un examen no te preguntan las causas de la Primera Guerra Mundial -explica Gael- sino algo del tipo ‘‘¿hasta qué punto crees que influyó este dato para llegar a la Primera Guerra Mundial?’’».

«Aprendes durante el examen»

Julia, también de segundo y con una carrera que mira a la Policía (no sabe si a través de la Informática, la Criminología o ambas), incide en eso de tener que pensar: «En el examen de literatura te ponen un texto que jamás has visto y que no sabes qué es. Tienes que analizarlo, estudiarlo, y poco a poco acabas ubicándolo». «Aprendes durante el examen», resume.

Los alumnos de Ciencias estudian Filosofía, y los de Sociales, Biología

Para pasar con notas estas pruebas, los alumnos del BI trabajan duro durante dos años (no hay exámenes en medio) y desde el primer día. El BI tiene tres «asignaturas» obligatorias: Teoría del Conocimiento, Monografía y Acción y Servicio (horas de servicio a la comunidad). La monografía es un estudio a fondo realizado a lo largo de los dos años y de hasta 4.000 palabras (algo más de tres páginas de periódico) sobre un asunto de investigación, y en el que tienen que citar correctamente las fuentes (un asunto importante y difícil de conseguir, porque supone adjudicar cada conclusión a su autor). Para abrir boca, en primero preparan un ensayo de 1.200 palabras sobre un asunto en el que se promueve que haya pocas citas: «Tienen que ser reflexiones propias», dice Charo García-Echave. El de Andrea, la cuarta del grupo, estudiante de 1.º de bachillerato que va a Santiago a diario desde Val do Dubra (otros estudiantes van desde A Coruña, incluso), trata un asunto muy interesante: «Hai algún comportamento que non estea influído pola sociedade?», una cuestión que se plantea esta futura médica.

Porque esa es otra de las características del BI. Los alumnos de Ciencias deben estudiar obligatoriamente Filosofía y los de Sociales, Biología. El conocimiento ha de ser transversal y la cabeza debe estar organizada para tenerlo todo en cuenta.

Pocos alumnos por clase

El grupo de estudiantes es muy compacto, incluso entre los dos cursos. Las clases son reducidas, de diez alumnos, todos con muchas ganas de aprender: «O grupo tira de ti», dice Andrea, mientras Julia y Esther se reconocen amigas del alma en parte gracias al BI. «Pasamos demasiadas horas juntos», dice Esther entre risas, mientras Julia remata: «Aceptamos nuestras diferencias y el más loco es el más normal», frase que arranca la carcajada general. Dolores García Gómez, secretaria del IES Rosalía y coordinadora del programa, lo explica: «Son alumnos que a veces no encajan en clases habituales», porque su nivel de entrega y exigencia es altísimo.

Como curiosidad, pocas veces se cubren todas las plazas de que dispone el IES Rosalía, ya que a las ganas de trabajar se exige un 7,5 de media de ESO.

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