Mariano Jabonero, secretario de la Organización de Estados Iberoamericanos: «Hoy un joven debe saber que está siendo controlado por algoritmos»

«Los sistemas educativos descentralizados son eficaces. Habría que tener estrategias comunes sólidas»

Mariano Jabonero
Mariano Jabonero

santiago / la voz

Mariano Jabonero (Madrid, 1953) hace un descanso en su apretada agenda en Santiago y resume bien las prioridades en educación con las que trabaja la Organización de Estados Iberoamericanos: fomentar la educación en la primera infancia; enseñar competencias comunicativas, tecnológicas, emocionales y de ciudadanía; fomentar el bilingüismo español-portugués y mejorar la gobernanza de la educación.

-Los populismos avanzan. ¿Falla la educación?

-Algo tiene que ver. El populismo surge cuando hay gente que piensa que hay atajos en las políticas públicas. Ante problemas complejos, una solución simple es un atajo que es falso, al final es una trampa. En los países iberoamericanos se ha producido una consolidación de la democracia, pero la mayoría de la población está insatisfecha de los sistemas democráticos y una buena parte cree que no les prestan los servicios que deberían. Ahí surge un desencanto y una reacción que calificaría de rabiosa, visceral. Todo esto tiene que ver con que la escuela lance un mensaje de formación ciudadana: esto es mucho más complejo y tenemos que partir del respeto a los valores democráticos.

-Insiste en la equidad. ¿Hasta qué punto la hay?

-Iberoamérica es la región más rica del mundo y la más desigual del mundo. El logro histórico ha sido conseguir una escolarización plena en primaria y básica, pero van a una escuela poco inclusiva y perpetúa un modelo de desigualdad social muy fuerte.

-¿Los países iberoamericanos se toman en serio la educación? Cuando digo en serio digo con inversión.

-La única región del mundo que cumplió objetivos educativos del milenio fue Iberoamérica. Los objetivos hasta ahora eran básicamente de cobertura, no de equidad y de calidad y ese es el problema. Somos la región que más invierte en educación, pero es una inversión que tiene que compensar una historia de grandes carencias. Hay una presión ciudadana muy fuerte a favor de la educación. Y ahora no hay una cooperación de rico a pobre, ahora está construida entre los países del sur. Si los países del norte dejasen de donar, no ocurriría casi nada [ríe]. Se han apropiado de sus problemas y buscan soluciones compartidas.

-Volviendo a la desigualdad. Defiende que también la hay entre comunidades autónomas.

-Las pruebas de evaluación externa que se han aplicado en España siempre han demostrado una constante: hay una diferencia de rendimiento en España internamente.

-¿Pero es partidario de recentralizar la educación en España?

-No. Los sistemas descentralizados son eficaces, funcionan bien. Quizá si es cierto que habría que establecer políticas de estrategias comunes compartidas más sólidas. Y de compensación.

-Hablando de consenso. ¿Cuántas reformas educativas hay que hacer?

-No sé si hace falta hacer muchas [ríe]. Pero no somos los únicos. El reformismo educativo militante es una tendencia que ha habido en los últimos años Los pactos educativos es algo que siempre está encima de la mesa. A lo mejor lo que tenemos que conseguir es un sistema más transparente, que la ciudadanía sepa qué ocurre en la escuela, que haya mayor rendición de cuentas, más compromiso social.

-Quizá haga falta otra reforma, porque el mundo es digital.

-Entramos en una época radicalmente distinta, de inteligencia artificial y uso de algoritmos. Lo importante es que un chico sepa discernir la información y ser uno mismo, que es lo más difícil en la vida. En este momento, debe saber que están siendo controlados por algoritmos que condicionan su información, sus gustos, sus deseos y sus expectativas. Hasta ahora, en la escuela daban información, el estudiante construía conocimiento y lo ordenaba. Ha dejado de funcionar así. Ahora, el sistema condiciona con la información lo que ellos quieren ser. Si un chico o chica que no tiene claro qué va a estudiar, es posible que Google ya lo sepa

-¿Ese es el gran reto?

-Lo es. Y un segundo tema. Todo ese sistema de gran data está controlado por unos servidores. En Iberoamérica no hay ningún servidor. Todos están en un país del norte. Qué miedo, ¿no?

«Iberoamérica es la región más rica y la más desigual. Y la escuela perpetúa esa desigualdad»

«La petición de López Obrador de que España pida perdón no tiene sentido ni cultural, ni histórico, ni pragmático»

Desde Europa quizá se esté viendo a Iberoamérica como un todo uniforme. Cuando no lo es.

-Es el mayor error y es desconocer absolutamente Iberoamérica, y desde aquí la vivo y la sufro a diario. Es un mundo muy heterogéneo, y si no se abarca y no se comprende desde la heterogeneidad, no se entiende nada.

-Desde la Península se pierde esa oportunidad?

-Puede ser que no se esté valorando esa riqueza. Iberoamérica para España es la región, junto con Europa, que más tiene que ver con su historia, su cultura, su lengua, sus tradiciones y su economía.

-Esa falta de entendimiento se refleja en la petición de López Obrador de que España pida perdón por la conquista?

-No tiene sentido. El otro día en el Congreso de la Lengua en Córdoba, la intervención de Vargas Llosa fue muy gráfica. Que lo diga un peruano, una americano, tiene un valor añadido. Durante dos siglos se ha construido un entendimiento muy rico entre México y España y esto no camina hacia el entendimiento, sino en el camino contrario. Es un país con unas proximidades de todo tipo y la actividad comercial de México con España es enorme. Realmente esta polémica no tiene nada que ver con lo que se ha construido. No tiene sentido ni cultural, ni histórico ni pragmático. ¿Con eso vamos a mejorar la vida de d de nuestros ciudadanos? Para nada.

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