¿Galicia dedica tiempo a la educación emocional?

No hay una asignatura como tal, pero los propios colegios e institutos buscan soluciones para una formación integral del alumnado

Niños del CEIP Mosteiro-Bembrive en uno de sus habituales talleres de inteligencia emocional
Niños del CEIP Mosteiro-Bembrive en uno de sus habituales talleres de inteligencia emocional

El aspecto emocional es la base del bienestar personal de un individuo, pero todavía hoy no está claro qué peso debe tener en la escuela. Ni siquiera las técnicas de relajación y para centrarse como el mindfulness cuentan con consenso entre los especialistas (un estudio publicado en Nature viene a decir que la meditación no es objetivamente útil). Por eso, en las administraciones educativas hay bandazos con respecto a cómo abordar este asunto: ¿Debe incluirse la educación emocional obligatoriamente en clase? ¿o es un asunto transversal que se traduce en el trato con el alumno?

En Canarias se aplica desde el 2014/15 en forma de asignatura: 90 minutos semanales hasta cuarto de primaria en detrimento de las horas de lengua y matemáticas. Madrid, por su parte, implantará algo similar el próximo curso, pero como materia voluntaria.

En Galicia, no hay nada específico como asignatura de libre configuración a nivel autonómico. Hay materias para toda la comunidad que casi tocan el asunto, pero más centradas en la inclusión, los valores democráticos o la identidad digital. Los colegios tienen una hora semanal a su disposición, en la que pueden reforzar una materia existente; coger alguna de las asignaturas de libre configuración de la Xunta (32.000 alumnos cursan esta oferta de 25 materias); o crear la suya propia (en 11 centros educativos se imparten materias de educación emocional, social y creatividad, 6 de primaria y 5 de secundaria). Ocurre en el IES O Mosteirón, de Sada, que tiene Mindfulness en 1.º de ESO o el CEIP Bembrive-Mosteiro de Vigo. Otra opción es simplemente dedicar unos minutos de alguna asignatura a la tarea de reflexionar o, lo que es más habitual, convertir la hora de tutoría en un espacio para desarrollar este aspecto más personal.

La Consellería de Educación -cuya titular, Carmen Pomar, habló la pasada semana del valor de la educación emocional en la presentación de la charla del psiquiatra Luis Rojas Marcos-, aboga por un tratamiento transversal del asunto y que forme parte de un todo mayor. Este es «o área de Valores Sociais e Cívicos que se desenvolve en primaria e que organiza e concreta a educación emocional dende 1.º curso a 6.º; e a materia de Valores Éticos que se desenvolve en secundaria, na que hai un bloque adicado á xestión das emocións».

Del TEI a Educación Responsable

También hay programas específicos. El más famoso es Tutoría entre Iguales (TEI), implantado en 1.200 centros de toda España y que da excelentes resultados en cuestiones de convivencia y, de forma tangencial aborda la educación emocional. Se da en más de ochenta centros gallegos: A Coruña (8 centros), A Illa de Arousa, Ames, Baiona, Boiro, Brión, Bueu (4), Carballo (2), Castro de Rei, Fene, Ferrol (8), Friol, Guntín, Lalín (3), Marín (2), Meaño, Moaña, Monfero, Monterroso, Narón, Neda (2), Negreira, Nigrán (2), O Grove, Palas de Rei, Pobra do Caramiñal (3), Pontedeume, Pontevedra (3), Rianxo, Sada (4), Silleda, Sanxenxo (5), Valga, Verín (5), Vigo (3), Vila de Cruces, Vilagarcía (4) y Vilanova. Supone que alumnos de 5.º de primaria tutoriza a otros de 3.º (durante dos años) y los de 3.º de ESO hacen lo mismo con los de 1.º de ESO.

Otro programa amplio es de Educación Responsable, de la Fundación Botín que la Xunta ofrece como un contrato-programa. En España, este proyecto tiene una red de más de 270 centros distribuidos por Aragón, Cantabria, Castilla y León, La Rioja, Madrid, Murcia y Navarra. En Galicia hay nada menos que 35 colegios con 413 profesores participantes y casi 6.500 alumnos. Están en A Coruña, Bande, Betanzos, Cambados, Carballo, Cortegada, Cotobade, Marín, Moaña, Monforte, Noia, O Barco, Padrón, Pontedeume, Pontevedra, Redondela, Santiago, Sanxenxo, Sarria, Valdoviño, Verín, Vigo y Xinzo. En primero, segundo y tercero de primaria dan Convivencia y en cuarto, quinto y sexto, Convivencia, Respeto y Tolerancia. Los centros se comprometen a participar en el proyecto durante tres años, para lo que tienen que formar al profesorado, que al cabo de este tiempo debe haber participado en una proporción de al menos el 70%. Una vez terminado el período, pasan a formar parte de la red de Centros Educación Responsable, pudiendo seguir con la formación y accediendo a nuevos recursos.

En paralelo, las facultades de Educación dedican más o menos tiempo a la preparación de los futuros maestros. En concreto, la UDC ofrece la materia Valores e educación para a igualdade y la USC tiene una denominada directamente Educación emocional.

PISA aspira a media la educación emocional

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que organiza PISA, expresó la semana pasada su deseo de que en el futuro también se pueda medir el progreso en aspectos como la educación social y emocional. «Creemos que la próxima frontera de medición educativa será sobre enseñanza social y emocional», dijo a Efe el jefe de la división de innovación y progreso en medición de la OCDE, Dirk Van Damme, en el marco de la conferencia sobre tecnología y educación E2 que Microsoft celebró en días en París.

Van Damme indicó que cuando PISA empezó en el año 2000, la organización no esperaba tener el impacto que ha alcanzado en la actualidad, en la que se ha convertido en el estándar global para medir la calidad de la educación de cada país y reconoció que PISA no mide «todo lo que es educación». Por ello, reivindicó la importancia de la enseñanza social y emocional (empatía, capacidad de alcanzar pactos, de crear conexiones personales, de adaptarse a distintos ámbitos...) y lamentó que los ránkings de PISA sean lo único que recibe atención pública de una «cuestión compleja» como es medir los avances en educación.

«Los ránkings son únicamente una dimensión de una cuestión muy compleja»

«A veces en la OCDE damos respuestas demasiado simplistas. Los ránkings son únicamente una dimensión de una cuestión muy compleja, pero son lo primero a lo que dan visibilidad los políticos y la prensa», explicó el jefe de innovación de la OCDE. «Los datos indican que las llamadas soft skills (habilidades sociales y emocionales) tienen un impacto mayúsculo en el futuro de los niños, tanto o más que los conocimientos cognitivos», y están fuertemente relacionadas con «variables futuras como los niveles de desempleo, el salario y los casos de depresión», aseguró.

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