Ni cachetes «a tiempo» ni collejas: los expertos insisten en la violencia cero con los niños

Tras la sentencia de Pontevedra los expertos piden tolerancia cero con la violencia pero recuerdan la importancia de mantener lo más unido posible el núcleo familiar


REDACCIÓN / LA VOZ

La madre de Pontevedra que deberá pasar alejada de su hijo seis meses por una sentencia judicial que la ha condenado también a dos meses de cárcel, probablemente no lo entiende. Su delito fue darle dos bofetadas a su hijo de 10 años porque este no quería ducharse, pero nada justifica esas bofetadas. No en el ordenamiento jurídico. Sin embargo y pese a que la propia sentencia comprende que este tipo de actitudes «a todo el mundo le consta que están prohibidas», los profesionales de la psicología infantil saben que todavía hay muchas familias que hacen suyas frases como que un cachete a tiempo puede evitar males mayores: «Como sociedad tenemos la obligación de proteger a los más vulnerables y estas situaciones de violencia no se pueden pasar por alto. No es cuestión de intensidad, es cuestión de tolerancia cero. Hay que proteger al menor», opina la psicóloga infantil Margarita Díaz-Alcázar, de Lugo.

Hipólito Puente, vicedecano del Colexio de Psicoloxía de Galicia, es de la misma opinión: «El castigo físico es descartable por completo. El mejor método para educar es por imitación. El sistema de premio-castigo se usa con los seres humanos, pero también es el que su utiliza con los animales. Aun hay familias que creen que un cachete puede ser beneficioso pero, afortunadamente, cada vez son menos. Esto ya no tiene que ver con la idea que había en los 80 o en los 90». «A quien defiende un cachete hay que decirle que ese no es un método educativo, es un método de adoctrinamiento», concluye la psicóloga lucense.

Aunque sobre la forma de educar hay pocas discrepancias entre los profesionales, otra cosas es la sanción que ha aplicado la justicia a esta madre de Pontevedra. Los psicólogos consultados prefieren no valorar los principios jurídicos que apoyan la condena pero recuerdan que, en función de la gravedad del caso, hay otras posibilidades: «Al final todos somos humanos y en un momento dado se puede perder el control. Si se trata de un caso puntual, podría ser más adecuado solucionarlo en el ámbito familiar pidiendo disculpas y comprometiéndose a que no vuelva a suceder», comenta Hipólito Puerta. Díaz-Alcázar insiste en que si se aplica la tolerancia cero, cualquier violencia debe tener una respuesta: «Alguna medida hay que tomar, pero también es cierto que lo más aconsejable, siempre que sea posible, es mantener unido el núcleo familiar». Esta psicóloga recuerda que las bofetadas pueden venir de dos formas de actuar: una consciente vinculada al derecho a corregir y otra más primaria que responde a una reacción por parte del padre, frustrado por la desobediencia: «Ninguna de las dos se debe permitir, pero la forma de atajarlas es diferente», explica la psicóloga de Lugo.

¿Cómo afrontar una situación así?

«Cuando las cosas se ordenan ‘porque lo digo yo’, puede ocurrir que un día el menor diga: ‘no lo hago’». Esa es la opinión del psicólogo Hipólito Puente quien recuerda que un conflicto como el que tuvo que vivir la madre de Pontevedra no suele originarse de la noche a la mañana: «Suele ser consecuencia de una trayectoria. ¿Cómo enfrentarse a una sitaución de negatividad? Hay que tener un repertorio de retirada de privilegios que de verdad le molesten al menor y tengan eficacia. Pero si se retiran con problemas pequeños, cuando vienen los grandes, no hay nada que retirar».

Dos meses de cárcel tras abofetear a su hijo de 10 años en Pontevedra por negarse a ducharse

López Penide

La Audiencia de Pontevedra concluye que «la reprensión ante una eventual desobediencia del menor nunca puede justificar el uso de la violencia que la acusada ejerció»

¿Es lícito que una madre reprenda a su hijo con dos bofetadas cuando este se niega, por activa y por pasiva, a ducharse? Un juzgado pontevedrés y la Audiencia Provincial consideran que una madre se excedió al aplicar este correctivo y la condenan a dos meses de prisión por un delito de maltrato en el ámbito de la violencia doméstica por los dos cachetes que propinó a su hijo de diez años después de que este rechazase reiteradamente darse una ducha.

La Justicia, en todo caso, establece que, dado que la mujer carece de antecedentes penales, la pena de cárcel se sustituya por dos meses de jornadas de trabajos en beneficio de la comunidad. Asimismo, se decreta que no pueda aproximarse a menos de doscientos metros del pequeño durante seis meses, al tiempo que ordena que se notifique la resolución a todos los perjudicados, especialmente al padre del menor, aunque no se hayan mostrado parte en el juicio oral ?solo la Fiscalía figura como acusación en el proceso?. La sentencia no establece cómo se dará cumplimiento a esa orden de alejamiento.

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