Aumentan las jubilaciones adelantadas entre el profesorado de la Universidade

El año pasado fueron 22 y la tendencia es más acusada en ciencias y en ciencias sociales


Santiago / LA Voz

Son los que llevaron la universidad del franquismo a la democracia. Entraron masivamente en un sistema en expansión. Y, ahora, 40 años después, con el deber cumplido y ya peinando canas, salen también de forma masiva. La USC lleva afrontando años de jubilaciones en bloque. Las hay forzosas -al cumplir 70 años- pero también voluntarias, que se puede solicitar en cualquier momento a partir de los 65. El hartazgo está haciendo mella, sobre todo en las áreas de ciencias y de ciencias sociales. Solo el año pasado, 22 docentes colgaron la muceta antes de llegar a la edad límite de 70 años. La espantada es especialmente sangrante en el caso de los titulares. En el 2018, las jubilaciones voluntarias casi duplicaron las forzosas: 16 frente a nueve.

«As xubilacións afectan de xeito moi diferente a diferentes áreas, pero si observamos un incremento no número de xubilacións adiantadas». Lo explica el vicerrector de Profesorado, Ernesto González Seoane, que reconoce que la degradación de las condiciones de trabajo y la presión a la que se ha sometido al profesorado durante los años de crisis ha acabado llevando a muchos a decidir irse antes de llegar a la edad tope. «Estas xubilacións adiantadas están afectando máis a aquelas áreas que teñen máis sobrecarga docente, como ciencias e ciencias sociais».

¿Consecuencias? Mayor problema de planificación en una situación que durante los últimos años ya ha sido de supervivencia. «Temos que partir dos únicos datos que podemos ter que son fiables, temos que facer o cálculo sobre xubilacións forzosas». La cantidad es estremecedora. En cinco años, llegarán a los 70 entre 25 y 45 profesores por año.

«É un problema, porque precisamente estas xubilacións deberían permitirnos reequilibrar» las distintas áreas, «pero precisamente concéntranse naquelas áreas que están máis necesitadas e non damos abasto». Entonces, ¿qué? El equipo rectoral quiere seguir una política «continuada e persistente» que combine estabilización con promoción.

Hay que empequeñecer dos bolsas de personal que ha dejado la crisis y unas tasas de reposición que durante años fueron asfixiantes. Por una parte, está el personal que ha aguantado con contratos precarios y por otra, los profesores acreditados para catedráticos y titulares que no han tenido la oportunidad de promocionar.

Estabilizar es «ofrecer contratos razoables a persoas que acrediten unha actividade docente e investigadora de calidade e que están ocupando postos precarios», especialmente a través de contratos de ayudante doctor.

Y luego están las expectativas de promoción. A falta de cifras concretas de tasa de reposición, el equipo rectoral planifica sobre el año pasado: un 100 %.

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