Celaá lo apuesta todo a una reforma de la profesión docente

Anuncia para esta legislatura una normativa sobre el acceso a los estudios de Magisterio, las prácticas profesionales y la formación y evaluación permanentes

Isabel Celaá, ministra de Cultura
Isabel Celaá, ministra de Cultura

Redacción

«Desde la creación del máster de formación del profesorado en el 2009, no ha habido en España una política docente». Isabel Celaá, ministra de Educación y Formación Profesional, sentaba hace unos minutos las bases de su futuro trabajo en el departamento. Nada de leyes educativas nuevas, lo primero es mejorar la calidad general de los profesores, fortaleciendo a aquellos que más se esfuerzan y atrayendo a la docencia a los mejores alumnos. La idea es aprobar la reforma en esta legislatura (que sobre el papel termina en el 2020) y aplicarla en la siguiente.

Como inicio del camino se celebra hoy en Madrid el foro Educar para el siglo XXI. Desafíos y propuestas sobre la profesión docente, con los principales expertos españoles en la materia y ante la presencia de profesores de todo el país y políticos de gran parte del Estado (la conselleira, Carmen Pomar, no asiste a la reunión, aunque sí gran parte del equipo del CAFI-CFR, el organismo que desarrolla la formación permanente de los maestros gallegos).

«La mayoría estará de acuerdo en que una profesión que no evalúa de forma permanente el trabajo, no está bien diseñada»

En su discurso inaugural, Celaá hizo una mención expresa a los 100 años del Instituto Escuela, heredero de la Institución Libre de Enseñanza, que quería renovar la didáctica en la secundaria y formar a los docentes. Y habló de los estudios de la UE y OCDE al respecto para recordar que el profesor es la pieza básica del sistema educativo. Por eso, se abrió la jornada a la aportación de los maestros con la creación de una etiqueta (#yosoyprofe) es un espacio para dar las opiniones. Enseguida se formó un colectivo virtual que con la etiqueta en las redes sociales #ElClaustroOpina propone unificar las iniciativas.

Ideas para las tres fases

Isabel Celaá ha dejado más o menos abierto el contenido de la reforma, aunque apuntó una serie de factores que para ella son fundamentales, y que por tanto es probable que se transforme en normativa. Lo más importante es que el cambio tiene que ser integral, abordando los tres momentos de la vida docente: acceso a los estudios, acceso al trabajo y carrera profesional. De lo primero aboga por «atraer a los mejores» y que para ellos el magisterio sea la primera opción («hay que evitar que se acabe en esta carrera por avatares de la vida», y no descarta exigir algún requisito o prueba a mayores de los actuales (que es la selectividad). Del acceso al trabajo, no habló de las oposiciones, pero sí de un período de prácticas al estilo mir -«no tiene que ser una traslación mecánica» del mir, dijo-, pero sí es esencial que haya un acompañamiento inicial del maestro; incluso mencionó que habría que regular a los tutores y sus compensaciones, uno de los problemas que ahora se están generando en la educación sanitaria.

«Hay que garantizar a los profesores un horario laboral con tiempos de reflexión conjunta»

Finalmente, sobre la carrera profesional, no dudó en defender algún tipo de evaluación -«la mayoría estará de acuerdo en que una profesión que no evalúa de forma permanente el trabajo, no está bien diseñada»- pero extendió en este apartado dos asuntos interesantes, como «garantizar a los profesores un horario laboral con tiempos de reflexión conjunta, tan importante como las clases» y un cambio en la filosofía de la formación permanente, en la que se considere las necesidades e intereses del conjunto del claustro y el trabajo en equipo (que recalcó) más allá de cursos formativos puntuales. Resumió su filosofía en dos principios: exigencia y apoyo.

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