¡Menuda historia con la Historia!

El examen de selectividad exigirá estudiar al menos 20 temas y 70 términos desde el Neolítico a Felipe González para optar a un sobresaliente; y 12 si solo se quiere aprobar

Los alumnos de Asturias en las pruebas de selectividad
Los alumnos de Asturias en las pruebas de selectividad

La selectividad en Galicia, que este año prometía ser tranquila tras un curso delirante y otro de adaptación a la Lomce, se puede complicar por la Historia de España. Hay dos corrientes entre el profesorado de esta materia sobre el contenido del examen, y hasta el jueves no se sabrá si habrá movilizaciones. La cuestión de fondo es qué períodos históricos deben entrar en el examen de selectividad, ya que ahora para sacar la máxima nota un alumno tiene que preparar como mínimo 20 temas y 70 términos.

Hasta el curso 2016/17, el examen de Historia era optativo (con Historia de la Filosofía) y suponía el desarrollo largo de un tema a partir de textos de la época: la opción A era el siglo XIX y la B, el XX. Pero la Lomce incorporó la obligatoriedad de la asignatura, un currículo más amplio y distintos tipos de preguntas. Ante esta situación, el grupo de trabajo (los profesores de instituto y universidad que diseñan la prueba) decidió elaborar un examen con tres partes: cuatro definiciones de términos (2 puntos); un tema corto (una opción del siglo XVIII y otra del siglo XIX o XX); y una composición histórica al estilo del examen anterior sobre textos del siglo XIX o XX. Tenía cierto truco, porque la pregunta corta del siglo XIX iba en la misma opción que el comentario del mismo siglo; así, en la práctica, un estudiante tenía que aprenderse 40 términos del XVIII hasta hoy y estudiar un solo siglo (XIX o XX).

El examen de selectividad les sirvió para testar cómo respondía el alumnado al cambio de formato, y según la circular firmada por la directora del grupo de trabajo, Carmen Saavedra, los resultados fueron buenos: el 74,79% de los estudiantes de junio aprobó y la nota media fue de 6,28 puntos, aumentando el número de exámenes que llegaron a sobresaliente. En septiembre las cosas fueron mucho peor (40 % de aprobados y 4,11 de nota media) pero eso era algo esperando. Esta respuesta les animó a seguir con la misma estructura, pero incluyendo todos los temas que contempla la Lomce, y que van del Neolítico a Felipe González.

¿Cuánta materia debe entrar?

Y aquí radica toda la polémica: ¿Debe entrar tanto temario en el examen aunque haya un truco para limitarse a unos pocos siglos?

El profesor de Historia de España de un instituto escribió al grupo de trabajo preguntando por qué habría que incluir toda la historia en el temario, si con los siglos XVIII, XIX y XX se completaba el 70 % de los estándares que manda la Lomce y que es el mínimo exigido en la selectividad. Tras cruzarse varias comunicaciones, se planteó que tal vez se podían incluir el 30 % de los estándares restantes (es decir, del Neolítico a los Borbones) en forma de vocabulario, una lista de términos. Pero en el grupo se considera que no se deben enseñar términos a los alumnos sin ofrecerles un contexto; y de ese contexto se podrían entresacar una serie de cuestiones algo más amplias (la pregunta de una carilla y tres puntos).

Esta diferencia de interpretaciones se ha mantenido y ahora hay casi treinta departamentos (en Galicia hay unos 220 institutos con bachillerato) que valoran qué hacer. Este jueves a las seis de la tarde se reunirán en el Salón de Graos de la facultad de Políticas en Santiago para ver qué medidas toman, si es que toman alguna.

La publicación la semana pasada del modelo de examen ha despejado algunas dudas y el panorama no es muy esperanzador.  

Un examen mucho más complicado

El primer ejercicio vale dos puntos y supone definir 4 de entre 70 términos de toda la Historia de España, términos que vienen dados ya por el grupo de trabajo. En el examen aparecen seis, y de esos, 2 siempre serán del siglo XX, 1 del XIX y el resto, aleatorios (en el modelo de examen aparecen palabras del siglo XVIII tanto en la opción A como en la B, pero eso no significa que después vaya a ser así).

El segundo ejercicio, que es el verdaderamente problemático, vale tres puntos y supone desarrollar en una carilla un tema de entre tres ofrecidos, que pueden ser de Preshistoria e Historia Antigua (bloque 1), Historia Medieval (bloque 2), Historia Moderna (bloque 3) y siglo XVIII (bloque 4). Las opciones son aleatorias aunque cada una tiene que ser de un bloque diferente. Los bloques 1, 2 y 4 tienen cuatro temas cada uno; el bloque 3, cinco. Para garantizarse los tres puntos, un estudiante debe aprenderse dos de los bloques, así siempre se asegurará una respuesta. Es decir, 8 temas o 9 (si coge el siglo XVIII).

El tercer ejercicio (cinco puntos) es más concreto: la opción A para el siglo XIX (doce temas en profundidad) y la opción B para siglo XX (trece temas)

Lógicamente, si uno estudia solo uno de estos siglos se garantiza el aprobado, pero, ¿y los que quieren sacar sobresaliente? Cada vez hay más carreras que exigen una nota alta de corte y los estudiantes van a por todas. Por tanto, para sacar un 9 un alumno tendrá que aprenderse como mínimo 12 temas en profundidad, 8 de dificultad media y 70 términos. Y eso, dando tres horas a la semana de asignatura. 

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