Solo un 7 % de los adolescentes gallegos usan en clase portátiles, tabletas y móviles

La mayoría están en E-Dixgal, de la Xunta, que tiene 8.000 usuarios en colegios públicos y concertados


redacción / la voz

El 96 % de los adolescentes gallegos usan Internet en el móvil pero solo el 6,7 % de ellos tienen un dispositivo electrónico en el aula, ya sea ordenador portátil, tabletas o, en menor medida, su teléfono. Mañana comienzan las clases los 147.000 estudiantes de secundaria de la comunidad y los que van a aprenden con las pantallas superan ligeramente los 10.000; estos prescindirán de libros de texto tradicionales y aprenderán con otro tipo de contenidos.

Los portátiles son los ordenadores más comunes en las aulas. La Consellería de Educación tiene su propio programa, E-Dixgal, que con el cambio de dispositivos y la ampliación de recursos está teniendo mucho éxito. En Galicia hay unos 8.000 alumnos de secundaria inscritos en este plan, tanto de colegios públicos como concertados. E-Dixgal supone que la Xunta proporciona ordenadores ultraportátiles, así como acceso a libros electrónicos en un banco de recursos virtual. A partir de ahí, los profesores y los estudiantes pueden ampliar el material con fotografías, gráficos, vídeos y todo tipo de trabajos en lo que se denomina «mochila digital». Todo gratuito para las familias.

E-Dixgal está limitado por el momento a primero y segundo de ESO (también se da en quinto y sexto de primaria). En algunos centros, como el IES Urbano Lugrís de Malpica, reutilizan sus aulas de informática para que los de tercero y cuarto de secundaria sigan usando la plataforma de recursos (Moodle) y estudien también de forma virtual.

Con los nuevos ordenadores, los jóvenes pueden descargarse apuntes y deberes y trabajar en casa, adonde llevan el dispositivo. Hay una opción para no necesitar Internet, muy útil en zonas con problemas de cobertura o si la familia carece de recursos.

Una de las desventajas del programa Abalar (el anterior a E-Dixgal) es que, para los centros más innovadores, este sistema no deja de ser seguir un libro, aunque sea electrónico. Por eso, otros prefieren planes alternativos, como ChromeBooks, una opción de Google (con el sistema operativo Chrome OS), donde el trabajo es en la nube; con esta plataforma trabajan, entre otros, Salesianos de Vigo.

a dos bandas

Pero la mayor parte de los colegios privados y concertados se decanta por el iPad como tecnología en clase. Explican que no es tanto por afán marquista, sino por su calidad técnica y capacidad de memoria. Según los datos de Escolas Católicas, la organización que agrupa a la práctica totalidad de los colegios religiosos gallegos, hay unos diez centros que han introducido la tableta de Apple en clase, aunque no todos al mismo ritmo: María Assumpta de Noia (en 3.º y 4.º de ESO) o Santa María (maristas) de Ourense lo están implantando por fases; en La Salle (Santiago) se usa en bachillerato. Otros, como en Santa María del Mar (jesuitas) de A Coruña ya se ha extendido a ESO y bachillerato este curso. Y hay algunos -como Jesuitinas-Maristas y Esclavas, en A Coruña, o Miralba en Vigo- en donde se usa de forma generalizada desde hace varios cursos.

«La tableta personaliza el aprendizaje»

Loreto Sáenz de Buruaga, directora de las Esclavas (A Coruña), defiende su uso porque motiva al alumno, despierta su creatividad y lo prepara para la vida

El colegio Esclavas, de A Coruña, usa tabletas (en concreto iPad) en toda la secundaria. Su directora, Loreto Sáenz de Buruaga, forma parte de la comisión TAC de Escolas Católicas para ayudar a otros centros a introducir la tecnología en el aula.

-¿Cuál es el primer paso que debe darse para usar tabletas en el aula?

-Tiene que haber conciencia de cambio en toda la comunidad, especialmente en el claustro, un clima positivo, porque todos los profesores se verán implicados. En segundo lugar, una infraestructura (cableado, puntos de acceso, estudio del control del dispositivo, mantenimiento...) que nosotros conseguimos porque lo introdujimos progresivamente.

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El curso pasado se vendieron casi 43 millones de libros en papel de 19.108 títulos

Las cifras que barajan los editores dan una medida del peso del mercado de libros de texto todavía hoy: en el curso 2017/18 se vendieron en España 43 millones de ejemplares, divididos en 19.108 títulos. La atomización del mercado es uno de los problemas que destacan los editores (Anele, la Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza). Como ejemplo, solo escritos en gallego hay 396 títulos diferentes para los alumnos. Y de la asignatura de Lengua Castellana se contabilizan 110 manuales distintos solo en ESO y 47 más en bachillerato, que son dos cursos; y hay que tener en cuenta que además del libro tradicional hay cuadernos de trabajo, libro del profesor y material complementario. Los libros para el alumno forman el grupo más numeroso, con 10.839 títulos, y le siguen los cuadernos de ejercicios con 5.720 ejemplares diferentes.

Los «e-book», sin ayudas

Frente a esto, el mercado de los libros digitales es mucho más modesto. En total, y según los datos de Anele, hay 5.619 títulos como libro de clase, de los que solo 99 son en gallego. En Galicia, estos manuales no pueden optar a las ayudas de la Xunta para las familias.

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