«No importa tanto el dispositivo como la presencia de un profesor que enseñe a reflexionar»

Los expertos reivindican la figura del adulto capaz de ofrecer alternativas diferentes al uso habitual que le dan los jóvenes


Juan Sanmartín, profesor de ciencias del CPR Vila do Arenteiro, en O Carballiño, utiliza el móvil con asiduidad en sus aulas (a partir de segundo de ESO) desde hace cinco años. Lo usa para realizar exámenes -«es una herramienta motivadora»- y hasta para comunicarse con sus alumnos por Telegram (porque no necesita un número de móvil). Este año piensa incluir Instagram para que los alumnos lo usen en trabajos de plástica: «Voy a animarles a que cuelguen sus trabajos, papers y gráficas en las redes sociales», y así reciban las opiniones de otros. Para que sepan que Internet tiene muchos usos.

Este docente lalinense sería, en palabras de Almudena Alonso, investigadora del grupo Stellae (USC) y profesora del departamento de Didáctica de la UVigo, «la figura del adulto que enseña», y su papel «es incuestionable» por el plus de profundidad y reflexión crítica que aporta. Es capaz de ofrecer alternativas diferentes al uso habitual de los jóvenes, que suele ser ocio social y juegos.

Sanmartín reconoce que el móvil en el aula solo se maneja de vez en cuando, con permiso de los padres y durante un tiempo limitado, y que el comportamiento es ejemplar: «Cuando llego al colegio me están buscando para entregármelo». Y recalca que en el aula siempre hablan de los peligros de lo que se cuelga y se dice en Internet. Pero al margen de eso, Juan Sanmartín propone que haya más confianza en los jóvenes: «A esa edad, todos hemos hecho algo, leíamos un cómic cuando parecía que mirábamos el libro de Lengua, se ojeaban ciertas revistas o pasábamos horas ante la tele».

¿Algún consejo para quien empieza? «Que hable con otros con experiencia», dice el maestro; «que no deje de leer», dice la investigadora. Porque, tal y como recalca Alonso, y apoya el docente de secundaria, «el dispositivo importa, pero sobre todo depende de la propuesta didáctica que hay detrás».

La clave es cómo, dónde, cuándo se usa y sobre todo para qué. Si se hace bien, fomenta la creatividad, la responsabilidad y la equidad, y en ese sentido Alonso aplaude el uso del móvil que, frente a la tableta, es un dispositivo que tienen prácticamente todos los adolescentes.

Lo que dice la norma

Ley de convivencia escolar de Galicia

Artículo 19.4. «Asimismo, se prohíbe el uso de teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos como mecanismo de comunicación durante los períodos lectivos. Excepcionalmente, los centros podrán establecer normas para la correcta utilización como herramienta pedagógica».

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«No importa tanto el dispositivo como la presencia de un profesor que enseñe a reflexionar»