El Politécnico tiene la solución para atrapar avispas velutinas

Ha presentado una trampa selectiva en la feria FP Innova

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santiago / la voz

A través de un pequeño cono, la avispa velutina entra. Ya no podrá volver a salir. En cambio, si ese camino lo sigue una abeja, será capaz de liberarse. Es, a grandes rasgos, la mecánica de una trampa para avispas velutinas que han diseñado cuatro alumnos del CIFP Politécnico de Santiago: Cristian Ruiz, Ricardo Miramontes, Xan Silva y Alfonso Álvarez. Su proyecto, en el que participa el Cimus, es una modificación de colmenas del open source beehives, y se ha convertido en una de las sensaciones de la mañana en la feria FP Innova, una cita que comparten con otros 46 proyectos innovadores de 25 centros educativos.

La colmena tiene una ventana de metacrilato y la trampa incorporada. Los dos cilindros encierran dentro una cápsula, que es la que atrapa la avispa. Después, se retira la cápsula, se sumerge para matar las velutinas y se vuelve a colocar en su lugar. Es, además, barato. El modelo más semejante es uno francés, con un coste de 160 euros. El diseñado por este grupo de cuatro alumnos, que se constituirán como empresa, cuesta entre cinco y siete euros. Y si no se acopla en la colmena, se puede utilizar, con líquido, como trampa aérea.

El proyecto open source tiene también un módulo wifi y sensores que miden temperatura, humedad y ruido. Con esos parámetros, es capaz de saber lo que ocurre dentro. Y manda un mensaje al teléfono. Ahora, los alumnos del Politécnico grabarán los sonidos y parámetros ambientales de cuando una colmena es atacada por las velutinas, para que el módulo sea capaz de avisar si eso ocurre. Y más. Que sea capaz de avisar cuando las velutinas están en la trampa. «Fixemos un montón de probas», reconoce Ricardo Miramontes. También para que fuese moldeable y accesible a todo el mundo.

El de los estudiantes del Politécnico fue una de las sensaciones, pero no la única. El puesto del IES Ortigueira también tenía muchas visitas. Venían atraídos por unas curiosas corbatas y pajaritas, así como anillos, que llevaban sus responsables. Están hechas de madera. «As gravatas son articuladas. Primeiro facémolas nunha peza». Lo explica Alberto Gallego. Después, se articulan. Lo hacen gracias a una pieza de cuero que permite que se doblen. Cada corbata supone entre tres y cuatro horas de trabajo Las hay de tres tamaños, según la altura de la gente. Y no. No están a la venta. Todavía son de muestra.

En otra zona de los 4.200 metros cuadrados que en esta tercera edición ocupa FP Innova en la Ciudad de la Cultura estaban los estudiantes del IES Isaac Díaz Pardo de Sada. Su empresa, Lagoa Xestión de Proxectos, presentaba casas para mascotas. A medida. Tiene dos plantas. En la de abajo tienen comederos, programados para que a cierta hora alimenten al animal. La energía que usan es renovable: en el tejado de la casa hay una placa solar. La electricidad generada alimenta el sistema de calefacción de suelo radiante y para las luces que se encienden por la noche.

A pocos metros, los creadores del Buggymax, del CIFP SOmeso, un coche realizado con materiales reciclados y que incorpora un motor eléctrico que probó el propio presidente de la Xunta, que visitó los estands innovadores durante la inauguración del encuentro.

Un grupo de alumnos de

Sada hacen casas a medida para mascotas

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