Ligero aumento de alumnos en el curso de secundaria que empieza mañana

ESO, FP, bachillerato y enseñanza de adultos suman 198.000 estudiantes gallegos

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redacción / la voz

Mañana el curso 2017/18 dará el pistoletazo de salida definitivo con la incorporación a las aulas de los estudiantes de secundaria, cuatro días después de que comenzasen la primaria y la universidad. En Galicia esto afecta a unas 198.000 personas: 90.679 en ESO, la secundaria obligatoria; unos 51.000 en FP (la cifra es aproximada porque todavía está abierta la matrícula); 31.269 en bachillerato; 13.496 en las enseñanzas de adultos (básica, ESO y bachillerato); y 11.518 en enseñanzas artísticas (música, danza y diseño) y deportivas. El censo aumenta, aunque mínimamente, un 0,6 % provisional.

Tanto en ESO como en bachillerato la mayoría estudia en centros públicos. En Galicia son 63.280 los alumnos de ESO frente a 25.198 en centros concertados y 2.201 en privados. Esto supone que 7 de cada 10 estudiantes estudian en la pública, un porcentaje que llega al 85 % en bachillerato, pues no hay concierto y por tanto es de pago (y en muchos colegios concertados ya no lo ofrecen por ese motivo). Así, el bachillerato lo cursan en institutos 26.325 chicos y chicas gallegas y 4.944 lo hacen en colegios privados. El retorno de emigrantes hizo disminuir el alumnado no nacionalizado español, que cayó un 8,3 % en la ESO y un 2,7 % en bachillerato, demostrando este último dato que los alumnos de familias inmigrantes tienen más dificultades para acceder a la etapa posobligatoria.

La FP también comienza las clases este jueves, aunque en el caso de esta etapa la Xunta no ha facilitado más datos porque siguen las matrículas abiertas. Se calcula que en formación profesional hay unos 51.000 estudiantes, entre la FP básica (alumnos que no han terminado la ESO) y los ciclos medios y superiores.

Pero más allá de la enseñanza estándar, hay otros dos grupos muy importantes de alumnos gallegos que vuelven a las aulas: los adultos que terminan su formación no universitaria y aquellos que cursan en conservatorios o escuelas de diseño. De los primeros hay un total de 13.496 inscritos, la mayoría cursando la ESO (5.235) o bachillerato semipresencial o a distancia (3.893). Son menos los que siguen su formación en artes, especialmente la música (8.783 matriculados), y ya mucho más lejos, la danza (335) o el arte dramático (161), un grupo este último que ha crecido este curso en casi un 4 %.

Las artes plásticas y el diseño son seguidas por 674 estudiantes, a los que hay que sumar 640 en estudios superiores; hay además 81 alumnos en restauración de bienes culturales, y 844 en enseñanzas deportivas.

Quejas en Narón porque hay dos niños más en clase de infantil

En el aula de quinto de infantil (4 años) del colegio público O Feal, de Narón (que tiene alumnos de infantil, primaria y secundaria obligatoria) hay 27 niños y no 25, que es lo máximo que permite la ley. Lo ha denunciado la asociación de padres, que presentó ayer una reclamación ante la consellería. Al parecer, los dos niños que han sido autorizados son hermanos de otros alumnos, pero desde la ANPA se entiende que eso no debe primar sobre el derecho a una educación de calidad.

Críticas por el aumento de profesores interinos

El curso empieza con más profesores interinos y más desajustes entre la titulación de los maestros y la materia que imparten. Al menos, eso es lo que ayer denunciaron en una concentración ante la sede de la Xunta los delegados de CIG-Ensino. Según sus datos, hay un 6% más de interinidad en los claustros gallegos y también aumentó el traslado de profesores, específicamente del departamento de orientación en educación primaria.

El director de PISA avisa: los profesores son lo más importante

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Andreas Schleicher, director del Informe PISA, acudió por fin a la subcomisión del Congreso por el pacto educativo, que esta semana retomó sus actividades. Hizo un análisis de la situación de la educación en España y contestó de forma rápida a las apreciaciones de los políticos.

profesorado

Lo dijo una y mil veces: la calidad de un sistema educativo está basada en la calidad de sus profesores, y esta se consigue así:

Práctica, no teoría. «La evolución [en la formación inicial] es buena, pero deben dar oportunidades reales de aprender, que no pasen tanto tiempo en las universidades, sino que entren en las escuelas mucho antes. Hay que dar experiencia real».

Responsabilidad y recursos. Debe exigirse al profesor que detecte un problema en el alumno, pero también «hay que darle recursos para que la situación cambie». La alternativa no puede ser repetir o pasar al alumno para que sea responsabilidad de otro.

Valoración social. «En España se paga relativamente bien al profesor, pero no tienen reconocimiento social. Solo el 30 % dice que su profesión es valorada por la sociedad. Eso no se cambia con dinero». Sí, por ejemplo, si se cuenta con ellos para diseñar el pacto educativo: «No les sorprenda que si no implican a los profesores en el diseño de su reforma, ellos no les ayuden a aplicarla».

Capacidad pedagógica. En la selección de profesores «hay que buscar talento pedagógico. Es la única posibilidad de que estén en el lugar adecuado».

Tutorías de los mejores. «Los mejores profesores tienen que ayudar a los demás». En Dinamarca se graban en vídeo, se analizan y comentan; «en España, nueve de cada diez aseguran que nadie los ha evaluado en los últimos cinco años. No hay feedback y no se les da la oportunidad de evolucionar. Hay que invertir en esto».

Deben ser líderes. Tienen que ser líderes, «que se entusiasmen con su papel, que crean en su capacidad». Y no esperar a que sean los políticos los que les den ese valor. En China comparten una web y los directores de las escuelas al terminar el curso preguntan a sus profesores cuántos maestros valoraron sus ideas.

INVERSIÓN

Recursos públicos o privados. «Se pueden movilizar recursos privados y que haya equidad. En Francia hay mucha desigualdad y todo son recursos públicos».

El dinero no lo es todo. «Más fondos no garantizan el éxito, pero cómo se invierte sí cambia las cosas. Hay que analizar varias dimensiones: tiempo de instrucción, sueldos, otras actividades de los profesores, ratios por aula y la relación entre todos estos indicadores». Hay países que priorizan calidad frente a cantidad: «Pagan bien, apuestan por el desarrollo profesional de los maestros y por darles tiempo para seguir a sus estudiantes».

Las escuelas invierten mejor. «Las escuelas tienen que poder decidir opciones de gasto, porque cuando toman decisiones lo suelen hacer bien. Lo gastan donde más lo necesitan. Eso requiere un liderazgo importante y equipos bien formados, por supuesto».

Poco tiempo. Si se hacen las cosas bien, los resultados pueden llegar pronto: «Un profesor animado cambia rápido, aunque lo importante no es el tiempo que se tarde, a veces pueden ser seis años, a veces diez, sino ir hacia la dirección correcta».

Otros asuntos

Tándem familia-profesores. El grupo que tiene más poder en Japón «es la asociación de padres y profesores, no los políticos». Y en Asia los niños se sienten escuchados, que su esfuerzo cuenta.

Más selectividad, menos equidad. «Cuanto más se restrinja el acceso a la universidad, menos equidad habrá», porque las familias de dinero se encargarán de enviar a sus hijos a la universidad.

Deberes sí, pero eficaces. Los deberes «son una buena cosa, porque dan independencia, pero no si son de una extensión excesiva y repiten lo que se hace en clase; entonces no tienen valor».

Transparencia. «Hay que dar toda la información, cuanta más gente conozca los datos más fácil será cambiar».

 

El horario gallego de bachillerato obliga a cursar la materia de Religión

s. carreira
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En centros pequeños es difícil combinar seis horas de asignaturas específicas

En toda Galicia hay alumnos de bachillerato que tienen que cursar Religión sin querer. No es que el instituto los obligue, pero el diseño horario de la Lomce en Galicia solo tiene la materia religiosa con una hora semanal. Y no es el único problema que tienen que afrontar los bachilleres. Como ya se denunció en octubre, en Galicia se puede cursar el bachillerato de Artes sin tener Dibujo (ni Artístico ni Técnico), y de hecho es imposible cursar las dos materias de Dibujo.

El problema es el mismo: las seis horas semanales destinadas a las materias específicas. El alumno tiene que matricularse al menos de dos de ellas y, si no completa las seis horas, puede echar mano de las asignaturas de libre configuración autonómicas (son dos horas, excepto Religión, de una) o, mejor, de las asignaturas propias del colegio o instituto (una hora semanal). En los centros pequeños no se suelen ofertar materias propias de una hora, porque exige hacer una programación, unidades didácticas, criterios de evaluación... y si no hay diez alumnos interesados (cinco en las zonas rurales, pero siempre con autorización de la Xunta) no se pueden ofrecer.

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