Una FP pionera con formación y trabajo remunerado aún tiene plazas sin cubrir

El CIFP Paseo das Pontes mantiene abierta la inscripción para Dirección de Servicios


A CORUÑA / LA VOZ

En el centro integrado de Formación Profesional (CIFP) Paseo das Pontes nadie se explica por qué aún quedan plazas para inscribirse en una titulación que ofrece a los alumnos formación en el centro educativo durante seis meses y trabajo el semestre siguiente en una empresa de referencia como Paradores (o Hotusa) con el alojamiento pagado, sueldo aproximado de 400 euros (equivalente al salario mínimo interprofesional) y opciones de entrar en plantilla. «Es como la cuadratura del círculo: acabas la formación y tienes el título y la experiencia laboral todo en uno. Cualquiera de nosotros iría corriendo», subraya la directora del instituto, Beatriz López Prado.

El Paseo das Pontes es el único centro de la ciudad que ofrece FP dual, una modalidad pionera en España que aquí se desarrolló en los grados superiores de Dirección de Cocina y Dirección de Servicios de Restauración. Este es el segundo año que se propone, de modo que ya existe un grupo de alumnos que han pasado por la experiencia del primer año y pueden ponderar cómo funciona un modelo experimental y por tanto flexible y muy adaptado a las necesidades que surgen del propio proyecto.

Habla la primera promoción

Sara Rivas tiene el grado profesional de saxofón, el título de Traducción e Interpretación y un máster de profesorado. El año pasado se inscribió en Dirección de Servicios. A continuación pasó el proceso de selección a cargo de la empresa, que decide -no lo hace el centro- qué alumnos cursarán esta FP, tan definitiva es su función en los convenios con los institutos. Después asistió a clases y por último se incorporó al Hostal San Marcos de León. «La experiencia fue positiva. Me gusta el método de trabajo, me acogieron bien y me formaron todo lo que pudieron», valora. A Emilio Pittaluga, grado profesional de trombón con 19 años, le tocó el Hostal dos Reis Católicos de Santiago. Fue su primer trabajo. «La relación con los compañeros es vital y yo me encontré muy cómodo. Roté por diferentes puestos, me respetaron el horario... Las condiciones son muy buenas», advierte. Lidia Suárez, que atendió 300 desayunos sin aire acondicionado en el parador de Cádiz, abunda en la misma idea: «Una jornada de ocho horas con dos días libres a la semana en hostelería es idílica». Y Pablo Rodríguez, rebotado de Biología, resalta que el personal del parador de Salamanca donde trabajó «se parara tanto para explicarme todo».

Elena Quian es tutora del grupo y observa corrientes a favor. «En Paradores va a haber un montón de jubilaciones. El convenio no compromete a las empresas, pero no tenemos ninguna duda de que la inserción laboral va a ser más fácil». A su lado, Juan Pérez, Sheila Manteiga, Marcos Soto y Marina Blanco, alumnos de 1.º, comparten la expectativa. Hacer currículo y del bueno, si no más.

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