Unos insectos acuáticos de premio

Una profesora de la Universidad de Vigo es una de las autoras del mejor artículo del 2010, según la sociedad de referencia internacional en escarabajos acuáticos


vigo / la voz

No pudo ir a la ciudad de Reno a recoger el premio y todavía no le ha llegado la placa que lo certifica pero Josefina Garrido, profesora de Zoología de la Universidad de Vigo, puede presumir de ser la autora del mejor artículo publicado durante el 2010 en el campo en el que es experta; los coleópteros. Este termino científico probablemente no esté en el vocabulario diario de muchos pero la especie a la que identifica sí que es bastante conocida y desempeña un papel importante. Son los escarabajos de agua dulce, una de las especies de insectos más numerosas, muy útiles como herramienta de control de la calidad del agua.

La sociedad internacional de referencia en investigaciones sobre estas especies, la Coleopterist Society, ha concedido a la profesora viguesa y otros compañeros de la Universidad de León y Santiago su premio anual. Es la primera vez que recae sobre un equipo español y reconoce el exhaustivo trabajo que realizaron estos profesores en el Parque Natural de Picos de Europa. En el caso de Garrido, comenzó a estudiar los escarabajos acuáticos de esta zona ya en su tesis doctoral. Hace unos años decidió profundizar un poco más en el tema con la colaboración del profesor leonés Luis Felipe Valladares. Entre los dos, hicieron un inventario de todos los insectos acuáticos que existen en la zona. Su estudio, además, ha permitido localizar la primera cita bibliográfica que certifica la presencia de ese tipo de escarabajos en al zona, del año 1882.

Bautismo

Su trabajo en Picos de Europa también le ha permitido a esta profesora de la Universidad de Vigo bautizar dos especies, hasta el momento desconocidas para la ciencia. Los estudios taxonómicos que realizaron a las especies del parque natural permitieron descubrir dos nuevos tipos de escarabajos. Al bautizar la primera de las especies, conocida ahora como Octhebius figueroi, hizo un guiño al apellido de su pareja y eligió el nombre de la otra, Hydraena altamirensis, por el lugar donde se localizó, el Santuario de Altamira.

Tras años trabajando en este campo, Josefina Garrido no puede dejar de criticar el poco valor que se le da a la función de los insectos. Las caras de asco y matarlos con un golpe suelen ser las reacciones más comunes cuando uno se cruza estos «bichos», que muchos no saben que pueden ser determinantes para conocer el estado del agua y convertirse en una «herramienta fundamental para el control de su calidad». Su presencia está asociada a buen ecosistema. Así que, aunque les resulten molestos a los bañistas de agua dulce, es importante que existan y que se den pasos para su conservación.

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