Novecientos estudiantes de A Estrada asistieron ayer a la primera edición infantil del ancestral festejo No era el mes de julio ni el monte estaba plagado de tiendas de campaña, pero el curro de Sabucedo logró el lleno absoluto por segunda vez en el año. Novecientos estudiantes tomaron ayer las gradas para participar en la primera edición infantil de la Rapa das Bestas. Los «aloitadores» volvieron a luchar cuerpo a cuerpo con los caballos y el público les premió con una ola en las gradas. Los organizadores, satisfechos, darán continuidad a la iniciativa. Los escolares, impresionados, querrán volver algún día.
16 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.REDACCIÓN A ESTRADA Novecientos escolares tomaron las gradas y el curro de Sabucedo se convirtió en colosal aula al aire libre. Los estudiantes de nueve centros educativos estradenses esperaban impacientes una rapa especialmente concebida para ellos. Para los vecinos de Sabucedo era la segunda rapa del año, pero para muchos escolares era la primera rapa de su vida. Doscientos caballos entraron en el curro asustados por el griterío impaciente de los jóvenes y el ritual dio comienzo. Los aloitadores salieron a escena entre aplausos y voces de ánimo. No faltó ni una ola en las gradas. Y los vecinos cumplieron con la ancestral tradición. Primero separaron los potros más jóvenes. Despúes, comenzaron la noble lucha cuerpo a cuerpo con los caballos. Entre barro y sudor demostraron su poderío con una bravura sólo comparable a la de los garañones, los jefes de las manadas que en el curro se enfrentan para defender su territorio y su «familia». Los aloitadores fueron inmovilizando a los caballos y uno a uno les cortaron la crin. Por segunda vez en el año, Sabucedo celebró su Rapa. Esta vez no hubo ni orquesta ni tiendas de campaña. Pero sí 900 chavales dispuestos a volver algún día.