El ingreso por el rescate de las autovías en el 2024 distorsiona las ganancias
01 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La constructora ourensana Extraco vuelve a dar un estirón a sus cifras. Si hace dos años atravesaba la barrera de los cien millones de facturación, al cierre del 2025 superó ese listón con casi 110 millones de euros, más de un 6 % de incremento en solo un ejercicio. Se sitúa entre las primeras 50 compañías de su segmento en España y, con un negocio diversificado, el impulso en la cartera de obra pública militar a través de proyectos singulares, como la construcción del Centro Tecnológico de Desarrollo y Experimentación (Cetedex) en Jaén para el Ministerio de Defensa y la ejecución de diversos acuartelamientos para la Guardia Civil, le han servido para lucir una saneada cartera.
Aun así, la base de los ingresos de Extraco sigue estando concentrada en contratos de conservación de carreteras (como las concesiones en Aragón o las redes provinciales y autonómicas), obras ferroviarias y proyectos hidráulicos para Administraciones autonómicas y locales, tal y como figura en la memoria de las cuentas presentadas en el Registro Mercantil. Pese a todo, el aumento de ingresos no se ha correspondido con el de los beneficios, cuyo capítulo se apuntó un descenso del 53,3 %, de los 9,9 del 2024 a los 4,6 millones del 2025. Lo que ha ocurrido es lo que en la jerga contable se denomina «efecto escalón» motivado por el rescate de varias autovías con peaje en la sombra en el 2024 por parte de la Xunta de Galicia.
La compañía que preside Pablo Prada Valencia en segunda generación participaba como socio accionista en las sociedades concesionarias de dos de esas infraestructuras: la autovía Santiago-Brión (rescatada por 94,95 millones de euros) y Ourense-Celanova (por 85,02 millones de euros). Las indemnizaciones pagadas en ese ejercicio por la Administración gallega permitieron a las empresas concesionarias contabilizar beneficios extraordinarios por la cancelación anticipada del contrato, que en el caso de Extraco fueron de 6,6 millones de euros, de ahí que una vez cobrada esa partida y finalizada la concesión, esa fuente de ingresos desapareciera, y las cuentas de la compañía ourensana hayan vuelta a la normalidad.
La sociedad, fundada en 1969, es rentable y mantiene solidez en su caja. El hecho de que haya reducido el margen de explotación se debe, según las cuentas, al incremento de los costes de personal (un 16 %, subiendo de 14,8 millones a 17,17 en solo un año), además de al encarecimiento generalizado de materias primas y suministros de obra. De hecho, en la memoria, Extraco reconoce las dificultades por las que atraviesa para la contratación de talento, un mal común al resto del sector.
Lo que sí se demuestra en el balance es que el tirón del negocio procede eminentemente del mercado nacional. Sus filiales de Perú y Panamá apenas han registrado actividad en el 2025, mientras que Portugal sí cumplió expectativas de rentabilidad.
Sobre el análisis de este 2026, Extraco continúa con los grandes proyectos adjudicados en España y confía en un crecimiento en la línea que marcan los informes del sector (como Euroconstruct y Seopan), que prevén una expansión de la construcción en España en el entorno del 3,2 %? 3,6 %, impulsada por la edificación residencial, la rehabilitación y la obra pública, tal y como reconoce en el balance.
Pese a que en el diagnóstico financiero se destaca como fortaleza la buena posición de caja, de liquidez y una cartera de obras asegurada, se marcan en rojo los desacuerdos internos dentro del órgano de administración de la compañía, en el que figuran tres hijos del fundador. Los documentos oficiales evidencian un conflicto en el consejo, especialmente por las discrepancias de Javier Prada Valencia, que se negó a firmar las cuentas alegando «falta de legitimación del presidente», es decir, de su hermano Pablo.